La escuela es una de las instituciones sociales con mandato
explícito de incorporar a niños y jóvenes al espacio público
y propiciar que ellos se formen una idea de quiénes son
como parte del cuerpo político. Más allá de la familia, las
escuelas son contextos en los cuales los jóvenes aprenden a
interactuar como integrantes de una comunidad y a negociar sus diferencias con otros.
En la actualidad, el sistema educativo –por medio de las transformaciones que la Reforma Educacional impulsa, enfrenta un conjunto de desafíos cuyos objetivos apuntan al mejoramiento integral de escuelas y liceos, situando así a estas instituciones en el centro de las acciones y relevando su protagonismo en el diseño del camino hacia la mejora. Los establecimientos educacionales han sido convocados a construir colectivamente la ruta que les permitirá alcanzar el desarrollo de todas y todos sus estudiantes. Este proceso no está exento de dificultades, especialmente en la construcción de una visión compartida. No obstante, existe la fundada convicción de que tanto la escuela como el liceo han sido y serán un espacio privilegiado de encuentro con los otros, donde se configura, desde la misión y la visión, el tipo de ciudadana y ciudadano que el país necesita. El Ministerio de Educación aspira a que las comunidades educativas, desde un enfoque de colaboración y diálogo permanente, logren impulsar nuevos marcos de formación para los estudiantes. Tal como nos propone la comisión Engel1, el sistema educativo “debe entregar herramientas a nuestros niños, niñas y jóvenes (…) para que sean capaces de convivir en una sociedad respetuosa de las diferencias y de participar en la construcción del país, contribuyendo como ciudadanos en diversos ámbitos; para que sean personas con fuerte formación ética, capaces de convivir e interactuar en base a principios de respeto, tolerancia, transparencia, cooperación y libertad (…)”
Los derechos son todos los mecanismos legales que protegen a los individuo.
Los deberes son las obligaciones que deben cumplir para poder ejercer sus derechos.
Los derechos y los deberes se crean para procurar la estabilidad social y una convivencia armoniosa entre los ciudadanos.
Los derechos y los deberes pueden estar asentados en diversos instrumentos legales que van desde la constitución de cada país hasta acuerdos mundiales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, creada y promovida por la Organización de Naciones Unidas.