La contaminación que aparece luego de las lluvias aumenta el riesgo de padecer enfermedades oculares, es por ello que la Asociación Civil Centro Esperanza realizó una campaña oftalmológica a favor de 39 beneficiarios.
Los pacientes llegaron desde los sectores más golpeados por las precipitaciones pluviales, como son La Ladrillera, Chacupe, Sagrado Corazón y Las Portadas de las Américas, cuyas vías quedaron intransitables debido al enlodamiento.
La actividad incluyó no solo la consulta con un médico oculista, sino también la entrega de lentes para los beneficiarios, en su mayoría, madres de familia que aprovecharon la campaña para llevar a sus hijos e hijas y darles una mejor calidad de vida.
“De los beneficiarios de Centro Esperanza que están inscritos, hemos elegido a 39 personas, de las más vulnerables, para que pasen por la consulta oftalmológica y también están recibiendo lentes con las medidas que el doctor les está recetando”, señaló el licenciado Gianfranco Díaz Cáceda.
Precisó que la campaña oftalmológica se realizó como parte del Proyecto Chiclayo, que es financiado por Chalice de Canadá. Esta cooperante permite que niños y niñas de 10 comunidades reciban un aporte económico cada tres meses para que sus madres puedan financiar gastos en salud, educación, alimentación y emprendimiento.
“Muchos de los beneficiarios adolecentes necesitaban lentes para los estudios y como no cuentan con los recursos para poder financiarse lentes de tal calidad, entonces es donde Chalice y Centro Esperanza han entrado para poder ayudar a estar personas. En este caso, agradecemos a la clínica BM Centro Oftalmológico por concedernos un precio especial”, indicó el promotor del Proyecto Chiclayo.
Durante los últimos años, la Asociación Civil Centro Esperanza, presidida por la educadora Yolanda Díaz Callirgos, viene ejecutando innumerables proyectos con destacados logros.
“Hemos tratado de incidir que la educación es un pilar fundamental para el desarrollo, tanto personal como de nuestros pueblos. Y así, hemos visto que muchos de nuestros jóvenes que han pasado por el programa Escuelita del Barrio y Crecer, hoy día son profesionales, tienen carreras técnicas”, señaló.
Destacó también el caso de mujeres que no habían concluido sus estudios primarios; pero lograron terminar la secundaria y seguir una carrera. También, mujeres que constituyeron micro empresas, y otras que tomaron la iniciativa de formar comedores autogestionarios.
“Por ejemplo, existe una red de maestros promotores de una educación en Derechos Humanos que se iniciaron en Centro Esperanza con programas formativos de casi tres años y hoy día son una red que tiene vida propia y están haciendo su labor de promoción”, refirió.
Asimismo, resaltó la publicación de una ordenanza regional que fomenta el lenguaje inclusivo, por iniciativa de Centro Esperanza. “Mientras tanto, incidimos en la importancia de la interculturalidad, en la educación comunitaria. Y estamos participando en espacios de concertación, para disminuir el problema de la violencia contra la mujer”, acotó.