En los primeros años escolares si algo es necesario es el contacto, la creación del vínculo, la experimentación con el entorno que, como es bien sabido todo tiene que pasar por sus manos. Nos enfrentamos a difíciles decisiones al afrontar la forma de relacionarnos como hasta ahora venía siendo, al pensar en los materiales con los que seguir desarrollando la actividad dentro del aula de manera normal, y para hacer así enriquecedor el aprendizaje y otros muchos aspectos. ¿Qué hay de la parte socio-emocional?, ¿y del descubrimiento y la experimentación que reina en sus juegos? Tendremos que combinar la “seguridad” de los niños con sus necesidades socio-emocionales, reinventarnos para dar una normalidad que asumamos como real, y acomodemos a nuestro trabajo diario. Esta etapa lo que tiene es que el alumnado presenta un entusiasmo y creatividad innato que hace posible lo imposible, ¡Unámonos a ellos!