EL PARALELO
Otro día, como otro cualquiera, Samuel se despertaba, como cualquier otra persona, sin mucha gana, con el sueño que tienes cuando te despiertas cómodo envuelto en las cálidas sábanas. Se duchó, se vistió, desayunó, y se dispuso a salir.
Para empezar el día, Samuel decidió que sería bueno terminar de despertarse tranquilamente, leyendo en la biblioteca.
Se dirigió a la biblioteca: Un edificio grande y aburrido, que no destaca en lo más mínimo salvo por su tamaño y la plaza donde unos pocos niños juegan y otros pocos señores juegan a las cartas.
Se metió en el edificio, y nada más entrar, lo de siempre: carteles señalando los diferentes pasillos, escaleras hacia el segundo piso donde están los ordenadores y la sala de acceso a Internet en general, y lo que se ve a primera vista: el bibliotecario.
El bibliotecario se llama Manuel. Es un hombre callado, de expresión seria, pero de mirada cálida y como un viejo amigo al que visitas que te introduce a su casa con una taza de té caliente y una voz grave y acogedora. Tenía sus cincuenta a sesenta años bien marcados, y el trabajo de bibliotecario le iba como anillo al dedo, que le definía como un hombre tranquilo que, tras vivir con energía su juventud, quería ahora descansar y tomarlo todo a un ritmo más tranquilo.
-Hola, Samuel, ¿cómo te va todo?-preguntó amablemente el bibliotecario.
-Todo bien.- contestó Samuel.
-¿Puedo hacerte una recomendación?- preguntó el bibliotecario.
-Claro, sueles hacer buenas recomendaciones.-
-Pasillo de cuentos clásicos, es un libro grande y viejo, seguro que lo encuentras.-
Tenía razón, no tardó en encontrarlo: un libro grande, grueso, casi enciclopédico, bastante viejo. Aún siendo viejo, era legible el título del libro: El Paralelo. Sonaba interesante.
Cogió el libro, lo sacó del estante, y se arrepintió.
Un vacío apareció de donde estaba el libro, y absorbió a Samuel a su interior. Samuel no entendía nada, y cuando su piel contactó con ese vacío oscuro notó cómo la forma más pura de terror se apoderaba de su mente.
De un momento a otro, y completamente mojado de sudor frío, apareció en una sala muy muy extraña.
Gris y monótono, cúbico, frío, extraño, inquietante, perturbador.
Los bordes eran de un gris más claro, el centro de un gris oscuro, pilares en las esquinas y un ligero desnivel, como una rampa, y en la pared en la que la rampa empezaba una pared negra.
Nada de eso se comparaba con lo más raro de todo: las paredes cambiaban del mismo gris del que estaba coloreado el resto de la extraña habitación, y cambiaban a una imagen muy, muy extraña.
Se podía ver toda la biblioteca, como si la vieras desde un plano por encima de la realidad. Todo eso era surrealista. Había secciones de la biblioteca conectadas, y todas se veían a través de las paredes de esa extraña habitación, todo desde un plano aparentemente inexistente.
Veía a la gente, los veía a todos. Les intentó llamar, golpeó con todas sus fuerzas, sangre empezó a salir de sus nudillos, y todo en vano era; nadie le escuchaba.
Recordó la pared negra, vio desde ahí a Manuel, el bibliotecario, y trató de llamarle, por poco se tienta de romper la pared, pero era imposible, como si la pared reflejase completamente todos los golpes que lanzaba y todos los gritos hacían eco, como si la pared los rebotara por completo.
De la nada, el bibliotecario tornó su atención a algo, como si de la nada hubiese notado algo, y le miró a la cara, como si le pudiera ver y se hubiese percatado de todos los golpes y gritos de Samuel.
Lo miró con maldad en sus ojos, fijamente, y sonrió, con la forma más pura de oscuridad y maldad, y empezó a escribir en un papel.
´´Columna, opuesta a donde estás ahora`` escribió el bibliotecario en la hoja. La rompió por la mitad, lentamente, y de algún modo, sonó por toda la extraña habitación, triturando sus oídos.
Fue al lugar opuesto de la habitación, y en la columna apareció algo escrito, como si hubiera estado esculpido ahí todo el rato:
´´Que el ciclo continúe.``
´´Que el Paralelo se mantenga.``
´´Que el enigmático mundo del Paralelo someta a todos bajo su reinado de terror.``
´´Que el guardián Paralelo prevalezca, y continúe para siempre el ciclo.`` ´´Bestia del Paralelo mantenga su eterno ciclo.``
´´Y cuando el terror en todos reine, el Paralelo será la única realidad existente``
Entonces el bibliotecario, esa persona tan tranquila y amable, era en realidad un ser que controlaba y custodiaba el Paralelo, la extraña habitación en la que se encontraba ahora mismo.
El Paralelo parecía ser una realidad alterna en el espacio a este mundo; las como su nombre indica, paralelo.
Pero, ¿qué se supone que era la ´´bestia del Paralelo``?
Lo descubrió rápido:
Se escuchó un grito aterrador de bestia, agonizante, que congeló la sangre de Samuel.
La sala empezó a oscurecerse, y el aire era cada vez más denso.
Otro grito, este más cerca, y pasos fuertes empezaron a sonar cada vez más cerca.
La pared negra donde antes vió al guardián del Paralelo empezó a brillar, y empezó a abrirse. Esa tenía que ser la salida. Eso tenía que ser el fin a esa pesadilla.
Echó a correr. Todo se rebasaba a correr. ¿Bestia del Paralelo?¿Qué es eso?¿A quién le importa? Se iba a escapar por fin. El aire que respiraba era más terror que oxígeno, la atmósfera era cada vez más densa, parecía que le aplastaba, pero todo daba igual, se iba a ir por fin.
Pero descubrió lo que era la bestia del Paralelo. La pesadilla que habrá vivido todo ese tiempo no fue nada comparado con esa bestia, nada en su vida se comparó al terror que esa figura transmitía:
Era un ser alto, algo deforme, perezosamente pareciéndose a un humano, pero mucho más alto. No tenía rostro. Sus manos eran enormes; fácilmente su cabeza cabía en la monstruosa extremidad. La forma de su cabeza era la de un humano normal, pero no tenía rostro alguno, y sólo transmitía terror. El tono de su piel era completamente descolorido, de un gris apagado, desesperanzado, como toda la habitación.
Samuel se congeló: la bestia estaba…¿jugando con él? No se había movido del sitio. Luego, en un momento, tomó velocidad inhumana y se situó delante de Samuel.
Estaba, como quien dice, a dos pasos de la salida, pero no se podía mover, estaba petrificado, no había nada que pudiera hacer.
La bestia lanzó su enorme mano hacia Samuel, y le agarró del cuello. Le levantó sin siquiera el mínimo esfuerzo, se lo acercó a su cara sin rostro, y de una boca que se camuflaba a la perfección con su piel, como si la boca hubiera surgido de la nada, dijo:
-Morir… o matar- y la bestia del Paralelo cerró la mano. El cuello de Samuel fue aplastado, y la cabeza se separó de su cuerpo. El cuerpo se desplomó al suelo, y la cabeza salió volando, aterrizando junto al resto del cuerpo, donde ya un gran charco de sangre se había formado.
La bestia del Paralelo fue hacia la salida, lentamente, realizada, ya que el ciclo se cerraba para él.
Samuel apareció en un limbo, oscuro, en otro plano diferente a las realidades que había vivido. Esta vez no era él, sino que era la bestia del Paralelo. El ciclo continúa.
Morir o matar… La única manera de salir de ahí era matar. En tan poco tiempo Samuel notó que había pasado una eternidad, y, a la fuerza, se convirtió en un monstruo sanguinario.
-Bestia del Paralelo, tu misión es matar. Continúa el ciclo, y libre serás. Falla, y dolor será lo único que conozcas. Si tu deseo no es matar, entonces muerte y dolor será lo único que experimentas.-
Daniel apareció de la nada, en frente del bibliotecario. Daniel era un chico jóven, alto, pelo corto y bien peinado hacia un lado. La expresión era una mezcla de ira, felicidad y relajación, el ciclo había terminado para él.
-He terminado aquí, guardián del Paralelo- su tono era amargo y hostil, pues la culpa de su pesadilla fue todo por el guardián.
Se fue silenciosamente de la biblioteca, y el bibliotecario sonrió para sí mismo.
DANIEL TIMOFEEV 3ºB
RISAS EN EL PLATO
Había una vez , en un pequeño pueblo llamado RisasVillage , un chef muy popular llamado Carlito , famoso por sus extraordinarios experimentos culinario.
Un día , decidió crear el plato de comida más gracioso y divertido que jamás se hubiera visto : las albóndigas que reían . Carlito mezcló ingredientes inusuales , desde chistes malos hasta polvo de cosquillas para dotar de risa a sus peculiares albóndigas .
Al probarlas , la gente no podía evitar reirse a carcajadas , creando una sensación de risa en todo el pueblo . La noticia de las albóndigas que reían se extendió rápidamente y pronto Carlito se encontró participando en un prestigioso concurso de cocina llamado Cocina Culinaria . Compitiendo con chefs excéntricos y de alta cocina de todo el mundo , Carlito intentaba mantener en secreto sus ingredientes cómicos mientras hacía reir a los jueces . La cocina se convirtió en una comedia improvisada ya que las albóndigas saltaban de sartén en sartén como pequeñas pelotas de risa contagiando a los demás chefs participantes . Justo cuando Carlito estaba a punto de ser descalificado por el desastre en la cocina , las albóndigas que reían llegaron a a mesa de los jueces que no pudieron contener su alegría. Carlito ganó no solo por su habilidad culinaria sino por traer risas genuinas al mundo de la cocina . Esta victoria catapultó a Carlito a la fama internacional y abrió su restaurante Risas en el Plato que se volvió destino obligado para amantes de la gastronomía y la comedia . Sin embargo , con el éxito llegaron las dificultades y los desafíos .
Un día corriente , llegó al restaurante un señor muy serio , cosa extraña ya que en el local siempre había risas . En seguida se dieron cuenta de que era un crítico de cocina y decidieron crear un plato sorprendente , delicioso y muy gracioso para el crítico más serio no pudiera resistirse : la bomba explosiva de chocolate que , al ser cortada , liberaba risas en forma de confeti y chistes escritos en trocitos de papel comestibles . Al recibir la bomba explosiva de chocolate , el crítico , inicialmente escéptico , comenzó sonriendo para después transformar esa sonrisa en una sonora risa incontrolable . La reputación de Carlito como el chef que hizo reir al crítico más serio se propagó rápidamente consolidando su status como gran maestro culinario . Este éxito fue celebrado por Carlito y todo su equipo de cocina con la creación de un helado burbujeante que tenía el poder de hacer que quienes lo comían rieran tan fuerte que salian burbujas de risa por su nariz .
Con el tiempo , Carlito se convirtió en una leyenda en el mundo de la cocina y el entretenimiento debido a su enfoque único de combinar la cocina con la comedia. Todo el mundo quería ir a comer al restaurante Risas en el Plato y los chefs más famosos deseaban colaborar en su cocina. Esto hizo que el restaurante y Carlito adquirieran una fama mundial que perduró durante generaciones .
Escrito por Jordhanno Merino Quispe .