En el Barroco, el teatro (género teatral) alcanza su plenitud y logra una gran popularidad especialmente con dramaturgos como Lope de Vega y Calderón de la Barca.
Lope de Vega, a finales del siglo XVI, creó un nuevo teatro que se amoldaba más al gusto del público, la representación era ágil y amena. Esa nueva forma teatral la denominó “Comedia nueva” y la heredará Calderón de la Barca y todos los dramaturgos contemporáneos de Lope. Calderón incluso perfeccionó la propuesta revolucionaria que Lope expuso en la obra Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo.
Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo es un texto ensayístico en verso de Lope de Vega que leyó como discurso ante la Academia de Madrid de 1609, cuando el autor tenía 46 años. Se trata de una obra de encargo en la que, a lo largo de sus 389 versos, el autor realiza una confesión de sus logros y fracasos con el objeto de realizar una defensa de su teatro ante los académicos. El mismo título planteaba la antinomia (contradicción) que pretendía salvar Lope, pues el término “arte” estaba reservado en su tiempo para las obras que se encargaban de regular las creaciones ajustadas a las normas clásicas. Al utilizar el adjetivo “nuevo”, el autor sugería la posibilidad de superar esas normas (defendidas entre otros por Cervantes en la obra El Quijote).
Lope era consciente de que su teatro tenía como objetivo gustar al público y para conseguirlo debía abandonar las rígidas normas clásicas (los “preceptos”). La renovación se basa en la ruptura de las normas clásicas.
Rechazo de las tres unidades
Según Aristóteles y los renacentistas, la obra dramática debe reflejar las unidades de lugar, tiempo y acción; esto es, tenía que desarrollarse en un único espacio/decorado, en un tiempo máximo de un día y debía exponer un único conflicto o tema. Lope hace todos los cambios que considera que son del gusto del público. Así respecto al lugar introduce numerosos escenarios que aportan dinamismo y vistosidad al espectáculo; en cuanto al tiempo, Lope lo alarga todo lo que le conviene. La unidad de acción es la más respetada por Lope aunque, en general, junto a la acción principal establece una secundaria que le sirve de contraste.
La obra se representa en 3 actos
En lugar de los cinco actos de la literatura clásica. A grandes rasgos, los actos corresponden a la exposición, nudo y desenlace del argumento, aunque aconseja que hasta la mitad del tercer acto nadie pueda prever el final.
Mezcla de lo trágico y lo cómico
Frente a la tajante división clásica, que imponía tonos absolutamente diferenciados a la tragedia y a la comedia, en el teatro de Lope se mezclan tonos y ambientes diferentes. Se mezclan personajes de alto linaje (reyes, nobles) con personajes del pueblo llano ( criados, campesinos, etc)
Polimetría: uso de distintos tipos de versos y estrofas
La obra está exclusivamente escrita en verso; predomina en ella el octosílabo, si bien hay una muestra abundantísima de otros metros.En general, el tipo de verso se adapta con enorme habilidad a la situación a la situación dramática. El propio Lope recomienda : romances para los relatos, sonetos en los soliloquios, décimas para las lamentaciones, tercetos para los diálogos graves, redondillas para los diálogos amorosos.
Arte Nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609)
Además de estas normas que rompen el esquema clasicista, en el Arte nuevo de hacer comedias, Lope da una serie de consejos sobre el lenguaje, los personajes y los temas:
Decoro: es la adecuación entre el personaje y la forma de hablar. Cada personaje debe usar un lenguaje que lo caracterice, y que dé verosimilitud y variedad a la obra.
La figura del gracioso o donaire: Es un personaje que proviene de la evolución y profundización del bobo de Lope de Rueda, y a veces alcanza bastante complejidad.
Intercala elementos líricos , canciones y bailes que dan colorido y vistosidad al espectáculo.
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Sin esta propuesta de Lope, no podemos entender el teatro de Calderón de la Barca, la culminación del teatro barroco o del Siglo de Oro. Calderón parte de la fórmula propuesta de Lope de Vega, pero la hace evolucionar en una mayor elaboración formal y profundidad de los temas.
Si Lope de Vega, contradiciendo su rechazo teórico de las “tres unidades”, se vio obligado en la práctica a respetar bastante la unidad de acción, en el caso de Calderón ese respeto es aún mayor: de haber una acción principal y otra secundaria esta última siempre va subordinada a la primera. Calderón logró plantear en sus obras un único tema principal y un personaje que aglutinara toda la trama y al resto de personajes. Esta evolución hacia un objetivo de esquematización y aparente simplicidad solo es posible con una elaboración muy cuidada. Respecto al contenido, si las primeras obras siguen más fidedignamente el modelo de comedia nueva de Lope, el teatro de Calderón acabó convirtiéndose en un teatro de ideas y de símbolos.
Frente a la intuición y el instinto teatral de Lope, Calderón elabora las obras, aunque no renuncia a los aciertos dramáticos propuestos por el conocido en la época como “monstruo de la naturaleza”, ya que, según confesión del propio Lope, algunas de sus obras las escribió en menos de un día. El populismo de Lope, en todo caso, resultó un modelo para un Calderón que fue convertido en el dramaturgo de la corte, algo que intentó Lope pero que no consiguió.
El lenguaje de Calderón es claramente típico del Barroco: conceptista y culterano, donde abundan metáforas difíciles, las antítesis, las elipsis, las paradojas…Podemos hablar en Calderón de un estilo más culto y minoritario.
Los personajes del teatro de Calderón están muy elaborados y los protagonistas cobran una dimensión simbólica (algo parecido a Shakespeare). Así, por ejemplo, ocurre con Segismundo y recordemos que el origen de la propuesta epistemológica de Descartes, filósofo coetáneo, estriba en la duda. La obra, La vida es sueño, obsesionará al autor a lo largo de su vida y por ello escribió una segunda versión en forma de Auto sacramental alrededor de 1674 (Calderón murió en 1681).
La escenografía también contribuyó al éxito del teatro calderoniano. Su relación privilegiada en la corte le permitió introducir en sus representaciones innovaciones espectaculares en la época.
Para confirmar hasta qué punto el teatro de Calderón supuso la culminación del teatro lopesco basta pensar en que en El alcalde de Zalamea es una reescritura de la obra homónima de Lope de Vega, que Calderón retomó y corrigió. Donde había dos doncellas violadas quedó una, fusionó los dos capitanes, etc. Calderón mejoró el modelo aprovechando las reglas del Arte nuevo de hacer comedias; pero al mismo tiempo reduce el número de escenas, las hace más sintéticas y funcionales, limita la polimetría para conseguir unidad de estilo, y, en general, consigue que su resultado tenga mayor sentido. De hecho, el personaje de Pedro Crespo en Calderón alcanza el valor de símbolo: encarna el sentimiento del honor.
Cuando Calderón empezó a escribir la fórmula de Lope estaba ya plenamente establecida en los teatros de España y era aceptada por todos los dramaturgos. Más aún, no había otra distinta. Calderón respetó las pautas de la Comedia Nueva y siguió los pasos del Fénix pero no se limitó a ser un seguidor más, sino que lo hizo con plena originalidad, a causa de su poderosa personalidad artística.
Las comedias de capa y espada, por ejemplo, estaban ya desprestigiadas, por ser excesivamente reiterativas, tópicas y triviales, cuando nuestro joven dramaturgo empezó a escribirlas. Pronto la perfección geométrica de sus enredadas intrigas amorosas causó pasmo y admiración entre los espectadores. Calderón se convirtió en un consumado maestro de la comedia de enredo, cuya técnica y recursos dominó como nadie. Ejemplos de estas comedias son: La dama duende, Casa con dos puertas mala es de guardar, El galán fantasma etc
Estas comedias son la continuación de las comedias de capa y espada de Lope y Tirso de Molina, pero ahora más estilizadas, más complicadas, más ingeniosas.
En realidad, en toda su obra teatral, armonía, correlación y rigor geométrico ponen en consonancia los distintos elementos dramáticos de un rompecabezas cuyas piezas siempre acaban por encajar: intriga, acción, personajes, símbolos, estilo, se integran en una estructura unitaria que conduce hacia un significado claro y jerarquizado.
En la obra de Calderón, a diferencia de Lope, las dos intrigas ajustan con precisión y armonizan sin fisuras, la verosimilitud se intensifica y los personajes se hacen más coherentes.
La figura del gracioso , la más importante del código de personajes de la comedia nueva, sale totalmente renovada y, a diferencia de los de Lope, los graciosos calderonianos dejan de ser el paralelo indisociable de sus galanes y, por tanto, dejan de tener una responsabilidad subordinada, para adquirir independencia y personalidad propia y alcanzar así plena autonomía. Siguen siendo el soporte cómico de la acción, pero dejan de ser fieles, pues cambian de amo sin vacilar, como hacen, por ejemplo, Clarín en La vida es sueño o Juanete en El médico de su honra. Son verdaderos graciosos de nuevo cuño, "graciosos serios".
El teatro de Calderón es conciso, la acción se simplifica y el protagonista adquiere un mayor relieve a costa de los demás personajes. El núcleo central de la concepción dramática es el conflicto íntimo, el hombre en lucha consigo mismo. En esta simplificación se tiende a sustituir los personajes, los hombres, por ideas, dando origen al teatro simbólico. La reducción de los personajes da entrada a los monólogos como parte esencial del sentimiento. El monólogo calderoniano no sirve ya, como en Lope, de vehículo expresivo del sentimiento, con una función principalmente lírica, sino que exterioriza el conflicto interior del personaje.
En opinión de Valbuena Prat, en el teatro de Calderón se distinguen dos estilos. En el primer estilo estilo se continúa, aunque perfeccionándolo, el teatro de la escuela de Lope de vega. Calderón añade el estilo conciso, la simplificación de la trama y la perfección técnica. En muchos casos se trata de obras refundidas de otras originales de Lope y sucesores. La obra cumbre de este estilo es El alcalde de Zalamea.
El segundo estilo, idealista y subjetivo, es el más original de Calderón. En él, Calderón pierde poco a poco el contacto con la realidad para aproximarse a un concepto alegórico del drama y a la vez poético. Se trata de un género nuevo que sobrepone la ideología y la exquisita forma poética. La obra culminante de este estilo es La vida es sueño.
Los temas preferidos por Calderón son los que reflejan mejor su visión íntegra de la realidad universal, como la metáfora del mundo como teatro y la consideración de que la vida es un sueño del que el el hombre despierta al morir. Ambos temas nos aclaran la dimensión simbólica que tienen las grandes tragicomedias de Calderón, capaces de afectar, simultáneamente, a personajes particulares y al hombre en general. Los temas esenciales de la obra dramática de Calderón son:
La vanidad de la vida y de las glorias humanas y el triunfo de la muerte
El conflicto entre la libertad y el destino del ser humano ( La vida es sueño: el protagonista, Segismundo, logra vencer a su propio destino)
El honor (El alcalde de Zalamea y muchas comedias costumbristas)
Calderón dominaba como ningún otro dramaturgo los tres lugares teatrales del momento: corrales de comedias , espacios palaciegos y carros de autos sacramentales ubicados en la plaza pública. Excelente director teatral, adecuó como nadie sus textos a las diferentes exigencias escénicas y logró que sus textos teatrales fueran los más perfectos del Siglo de Oro español.