Mala Visión es una antigua leyenda de Paraguay. Según la tradición guaraní , mala visión es un espíritu de la noche que mora en las profundidades de la selva.
Es considerado el espíritu vigilante de la tranquilidad y el mundo puro de la selva y también protege a la noche ahuyentando a los que molestan las potestades de las tinieblas.
Malavisión es considerado también como un alma en pena. Luz mala que persigue al caminante o al jinete solitario. También se muestra como un espectro alargado, un torbellino de humo entre las ramas y un silbido largo o grito agudo.
Según la tradición, las personas que no han sido salvadas o fueron muy malos en vida, se transforman en este espectro y necesitan tocar o lamer la frente de las personas que se le cruzan para poder salvarse. Así, el que es tocado salva al espectro y él se convierte en Malavisión, o se vuelve loco.
Otra versión de la leyenda, Mala Visión fue una bellísima mujer enloquecida por los celos, que cierta noche asesinó a su marido y arrojó su cadáver a una caverna cubriéndolo de ardientes brasas hasta cremar totalmente su cuerpo por creer que mantenia relaciones con otras mujeres.
En la séptima noche luego del acontecimiento, entre relámpagos, arrojando chispas, el cadáver del marido se presentó ante la mujer que cayó muerta de espanto.
Desde ese día el alma en pena de la mujer transita por cañadas y montes en noches tormentosas lanzando un grito lastimero y espeluznante. Mala Visión se presenta como el espíritu de una hermosa mujer vestida de blanco, alta y deformada envuelta en un velo transparente echando chispas.