Karãu era un mozo fiestero y danzarín, que se enamoró perdidamente de Yerutí, una joven cuya belleza era parecida a la flor del mburucuyá. Cierta noche él fue a una alegre farra en una Compañía de la comarca, adonde también acudió Yerutí. En plena fiesta, mientras el joven bailaba con su pretendida, se aproximó un arribeño advirtiéndole que su madre estaba muy enferma. Karãu sólo le respondió: “Hay tiempo para llorar”, y siguió bailando con la muchacha; ella, entonces, le dijo que acudiera cuanto antes a sentirle a su madre, pero él le contestó que no iría mientras ella no aceptase huir con él.
Amanecía cuando Yerutí le dijo a Karãu que iba a concederle lo que quería; en el momento en que se fugaban, apareció de nuevo el forastero, diciéndole esta vez que su madre ya había muerto, sin ver al hijo y que, lamentándose, con el último suspiro, lo maldijo.
En tal momento, Karãu vio salir fuego de la caja de las guitarras, y la luz que hasta ese momento alumbraba con fuerza, comenzó a languidecer. La miró a Yerutí vio que debajo de sus vestidos también brotaban llamaradas; se frotó los ojos, y vio que sus dedos iban curvándose como garras de pájaro, y tocándose el cuello, lo encontró hecho un colchón de plumas. Igualmente, de los pechos de Yerutí brotaron plumas grises y los brazos se le convirtieron en alas. Salieron ambos afuera para huir, y al hacerlo, se dieron cuenta de que ya volaban. ‘Al parecer ya somos pájaros’, dicen que se dijeron: eso exaltó su miedo y dieron en batir las alas con mayor ímpetu, y viento agudo detrás, que asimismo extinguió las lámparas de la fiesta que aún estaban encendidas. Karãu se dirigió al poniente, y Yerutí hacia donde sale el sol.
Algún tiempo después, se vio por primera vez un pájaro que salía cada atardecer al cabezal de los esteros, lamentándose largamente, como agobiado por una profunda tristeza. Así Dios lo castigó a Karãu por no haberle hecho caso a su propia madre. Yerutí, convertida en ave, nunca volvió a encontrarse con Karãu. Y si por un acaso se topan uno con otra, no se reconocerán.