Lo que realmente quiero analizar en esta sección es la respuesta internacional ante todas estas violaciones de derechos, qué acciones se han tomado para frenar esta oleada de crímenes contra un pueblo que lo que está pidiendo es una sociedad más justa. Pues bien, nos encontramos ante dos tesituras, la respuesta o los posicionamientos que han tenido los representantes de diferentes países y la respuesta de organismo internacionales como la Organización de Naciones Unidas.
En cuanto al posicionamiento de los representantes de diferentes países nos encontramos ante un circo donde van a tener una respuesta u otra en función de su ideología, los gobiernos de los países aprovechan la situación chilena para sacar a lucir su bandera, poco van a importar las violaciones de derechos de la población chilena. Así podemos ver que países con gobiernos de derechas y neoliberales se posicionan a favor de Piñera, sin detenerse a reflexionar sobre la respuesta que este ha tenido con los manifestantes. Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América, mostró su apoyo a Piñera mediante una llamada telefónica afirmando que existían determinados países que pretendían socavar las instituciones, la democracia o la sociedad chilenas. En Argentina, Patricia Bullrich, ministra de Seguridad del gobierno de Mauricio Macri, afirmó que el presidente de Chile está en guerra y calificó las manifestaciones como insurrecciones de carácter cuasi-terrorista. El presidente de Brasil Jair Bolsonaro, también mostró su apoyo a Sebastián Piñera y afirmó estar preparado para dar una respuesta en caso de que se produjesen movimientos de izquierdas en el país como estaba sucediendo en Chile (conociendo a este señor, podemos imaginarnos que la respuesta no va a ser en forma de diálogo, probablemente fuera mucho más contundente que la que estamos viendo en Chile).
Vemos el ejemplo contrario en países en los cuales existen gobiernos socialistas, como Venezuela, con Nicolás Maduro al frente, que mostró «solidaridad con el noble pueblo chileno, quienes se encuentran en resistencia contra las criminales políticas neoliberales implementadas por el capitalismo» o Rusia donde El viceministro de Asuntos Exteriores Serguéi Riabkov declaró que «el Gobierno de Estados Unidos aprovecha la compleja situación interna en Chile para continuar sus intentos de enlodar la política exterior de nuestro país».
Ante todo esto podemos ver cómo se trata un tema tan complejo como el que estamos revisando desde diferentes potencias mundiales, se posicionan a favor o en contra del gobierno de Sebastián Piñera, pero todo ello, al parecer, con la intención de hacer propaganda de sus propias ideas, nadie se preocupa por el pueblo, nadie se preocupa por las torturas, las vejaciones o que es estén matando por pedir una sociedad igualitaria, los gobiernos extranjeros solo se preocupan de afirmar que bien el socialismo o bien el neoliberalismo, es el verdadero terror. Y no discuto que el pueblo chileno se haya visto envuelto en estas circunstancias gracias a políticas basadas en un capitalismo salvaje, pero creo que es el momento de acusar acciones, de acusar determinadas decisiones y de acusar a un gobierno que está ejecutando a sus propios ciudadanos y por supuesto de tomar acciones para frenar esa locura, para más adelante cuestionarse de dónde viene todo.
Por último me gustaría analizar la respuesta por parte de organismos internacionales como la ONU o la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Podríamos pensar que estos organismos, por su relevancia, deberían tomar cartas en el asunto y hacerlo desde un punto de vista neutral, mirando por el bienestar de una ciudadanía y no posicionándose a favor o en contra del gobierno de Piñera. No es el caso de la OEA que efectivamente llamó al «más pronto restablecimiento de patrones del más pleno respeto a los derechos humanos» pero a su vez afirmó que la crisis en Chile se debía a «las brisas del régimen bolivariano impulsadas por el madurismo y el régimen cubano, traen violencia, saqueos, destrucción y un propósito político de atacar directamente el sistema democrático y tratar de forzar interrupciones en los mandatos constitucionales» quedando bastante claros cuales son los intereses de la organización ante esta situación. La ONU por su parte afirmó las demandas sociales no pueden ser acalladas con violencia y le recordó al gobierno de Piñera que debía respetar los Derechos Humanos de los ciudadanos. Estas afirmaciones se produjeron cuando se empezaron a conocer los datos sobre violaciones de derechos en las protestas, en 2019. En marzo de 2020 la ONU volvió a recordar al gobierno chileno que debían cesar las violaciones de derechos, «Seguimos recibiendo alegaciones sobre vulneración de derechos en Chile», dijo el representante para América del Sur del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Jan Jarab. «Hacemos un llamado a todas las autoridades, sobre todo aquellas con responsabilidad directa en derechos humanos, a redoblar sus esfuerzos para implementar de forma efectiva las recomendaciones del informe (refiriéndose a un informe lanzado en diciembre por el ACNUDH en el que se aconsejaba al gobierno desarrollar nuevos protocolos policiales para garantizar el uso adecuado de la fuerza), así como cualquier medida orientada a garantizar la plena vigencia de los derechos humanos en Chile», apuntó Jarab.
Pienso que debería haber alguna acción directa, una intervención internacional conjunta, ya que no solo estamos hablando de los derechos de los chilenos, si no que las demandas de la población están directamente relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, más específicamente el 1, 2, 3, 4, 5, 8, 10, 11 y 16, que puedes consultar en la siguiente imagen.
Me gustaría mucho poder hablar de respuesta internacional ante esta situación desde un punto de vista de acción para frenar todo lo que estamos viendo en Chile, pero desafortunadamente, la respuesta que se está dando es a través de avisos y recomendaciones de actuación o a través de demandas y querellas contra el gobierno de Piñera, pero que por el momento, no han tenido ninguna respuesta.