El brócoli es una planta de la familia de las brasicáceas anteriormente llamadas oliflorrucíferas. Entre otros vegetales de la misma especie se encuentran el repollo, la coliflor y la col de Bruselas. Esta hortaliza proviene de cultivos en climas frescos, por lo que no suele ser muy próspera durante el verano.
Quizás sea de los tipos de brócoli más conocidos del mercado. Su nombre viene de la localidad de su origen, Calabria. El brócoli Calabrese tiene cabezas florales de unos 8 o 10 cm que son de crecimiento rápido (unos 60 días) y tienen un gusto más suave que otros tipos de brócoli.
Los brócoli Romanesco son de los tipos de brócoli más curiosos que hay. Tienen un bonito color verde manzana, son muy crujientes, y poseen una espectacular cabeza floral con una forma de cono muy ornamental. En cuanto a su cultivo, necesita suelos de muy buena calidad. Tardan de 75 a 95 días en madurar si los plantas en primavera, y entre 85 y 100 si lo haces en otoño. Natalino, Romanesco Itàlia y Verónica son variedades de brócoli Romanesco.
El brócoli Sprouting se caracteriza por su color púrpura. De este tipo de brócoli llama la atención el color morado de su tallo y sus hojas, sin embargo, una vez se cocina se vuelve verde. Tiene un sabor dulce y combinado o inspirado ligeramente en el del espárrago.
Tiene alto contenido en vitamina C, una porción de 100 grs. aporta más del 150% de la ingesta diaria recomendada de esta vitamina.
La vitamina B2 que posee se encarga de asegurar una buena visión.
Su alto contenido en hierro, ácido fólico y clorofila hacen de esta verdura un alimento indispensable en la dieta de aquellos que padecen anemia ferropénica, debido a su déficit de hierro.