Y todos estos puntos tienen algo en común: la necesidad del enfoque de género dentro de los planteles. Un enfoque de género que sea diverso, que incluya la opinión desde diferentes puntos de vista y que entienda que ya convivimos en un espacio socialmente marcado por ciertas violencias y tenga la capacidad de trabajar sobre ellas.
Para profundizar más el tema de la pedagogía como una herramienta que combata la V.B.G. daremos algunos ejemplos de proyectos que se han realizado en el mundo para concientizar y prevenir esta problemática social, que día tras día afecta profundamente a las mujeres y que cuestiona el funcionamiento de los protocolos anteriormente mencionados.
Podemos apreciar, que implementar programas desde las aulas contribuye al reconocimiento de los problemas, que en repetidas ocasiones son omitidos por el sistema educativo colombiano. Evidencia de ello, es un subtítulo de un artículo de la Universidad Central, Las violencias de género en las universidades: un fenómeno más frecuente, pero poco estudiado (2019), el cual sugiere que existe una “normalización” y no se da la atención necesaria.
Bien lo expresan algunos estudiantes de las Universidades de Bogotá, quienes bajo el anonimato hablaban del poco cuidado que tienen las instituciones en los casos específicos de violencia de género y quienes, desde el rol como futuros docentes, desean usar la educación y la pedagogía como dos herramientas que logren erradicar o generar un cambio en la sociedad en torno a las V.B.G.
“Las estrategias de sensibilización es lo primero que se debería hacer. Unos ejercicios de enseñanza teórica sobre lo que significa violencia de género, las repercusiones que tiene en la sociedad, como prevenirlas y líneas de atención. Aparte, esto debería ir acompañado de testimonios, es decir, casos que acompañen la construcción y reconocimiento del problema… Por último, la sensibilización debe ser apoyada desde la educación a través de las manifestaciones artísticas…” Expresa un estudiante de la Universidad La Gran Colombia.