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El Ascendente, o signo que se encuentra en el horizonte al nacer, tiene una importancia vital para la conciencia. El enfoque esotérico del desarrollo habla precisamente de ese horizonte como promesa, como posibilidad que aparece en la Tierra mientras la acompañamos en sus movimientos alrededor del Sol y sobre sí misma.
Para comprender mejor su importancia, en este artículo se utilizan algunos términos y conceptos que son tan sólo una de las tantas manera de nominar la experiencia, la que en sí misma es una. Si se alude a “sustancias”, “tonos” y “formas” es para transmitir la objetivación astrológica de algunos procesos energéticos.
El Sol cuenta con un horizonte de desarrollo, su Ascendente, el que se incorpora cuando la percepción y la receptividad se expanden de manera reflexiva. La incorporación es un desarrollo esotérico-mental para la conciencia presente, un proceso que abre las puertas hacia una comunicación fluida entre las energías más densas y las más sutiles.
La sustancia vital así fluye a través de la materia. Las expresiones más densas están en lo físico y lo astral. Las más sutiles están en los tonos mental (reflexivo), magnético y átmico (volitivo). En el proceso, aumenta la fluidez en la circulación del cuerpo etérico, la energía psíquica impregna la materia densa, y comienza la expresión progresiva de los diferentes tonos de cada signo zodiacal.
El signo del Sol indica las características que vitalizan al cuerpo físico, bajo la forma de calor. Mientras que el signo ascendente indica las características psíquicas que lo vitalizan. El calor del Sol permite que el karma lunar se manifieste, mientras que “el fuego psíquico” tiende a agotar esa misma manifestación que se desarrolla. En términos esotéricos, ese mismo desarrollo primero produce una Alquimia de elementos. Luego, las transmutaciones continúan, y la energía vital es derivada hacia los tonos más sutiles que, a su vez, la atraen y así terminan agotando el karma lunar.
Al incorporar la energía del ascendente se invoca a las energías en correspondencia sutil con el signo que ocupa en la carta. Esa correspondencia se objetiva en las cartas esotéricas: la mental, la magnética y la átmica. Ellas también tienen un ascendente, el que indica una experiencia etérica específica a incorporar con cada expansión de conciencia. En términos concretos, la sustancia vital fluye desde los tonos más sutiles en correspondencia, y es captada a través de los centros etéricos, vitalizando así el cuerpo.
Cada expansión de conciencia es una consolidación y, al mismo tiempo, un desarrollo. Los párrafos que siguen contienen muchos datos para leer en una carta natal a través del lente esotérico.
El ascendente astral consolida la reflexividad y desarrolla magnetismo psíquico. Para consolidar la reflexividad, la energía astral precisa ser transmutada, armonizando los polos emocionales de la experiencia. Esos polos están indicados en las relaciones elementales: el Fuego se opone al Agua, y la Tierra al Aire. Para el desarrollo del magnetismo psíquico, la energía vital es enfocada a través de todos los regentes del signo solar (astral y psíquicos). Por ejemplo: con el ascendente en Piscis, el enfoque es a través de Neptuno (regente astral), Plutón (regente mental y magnético), y Venus (regente átmico).
El ascendente mental consolida la síntesis de opuestos zodiacales, por ejemplo el Sol en Tauro con el signo de Escorpio, y viceversa. Y desarrolla voluntad como aspecto psíquico.
El ascendente de la carta magnética consolida la conciencia del sonido. En ella, las polaridades zodiacales y planetarias se vuelven una, durante el desarrollo de una percepción de fusiones.
Finalmente, la carta átmica consolida la voluntad, y así aparece una conciencia propiamente humana. El ejercicio del libre albedrío moviliza todo el espectro de energías, en todos los tonos de la materia.
Cada desarrollo no se agota con los posteriores sino que se integra a los venideros: el pensamiento reflexivo, el magnetismo y la voluntad son aspectos de la Mente que no cesan de desarrollarse. Por tal motivo, es posible estudiar las cartas esotéricas como indicadores permanentes de ellos, ya sea como totalidades en sí mismas, ya sea en sus interacciones (aspectos cruzados).
El ascendente de la carta astral desarrolla la expresión del karma natal. Esa expresión se agota cuando se cumple el primer ciclo de Saturno, a la edad de 28-29 años aproximadamente. En ese intervalo de tiempo, las cartas esotéricas se suman progresivamente a la lectura de la carta astral.
Entre los 0 y 7 años, se asimila el ascendente astral. En cualquier carta, el impulso de la transmutación alquímica lo aporta Sagitario, mientras que Cáncer aporta la forma con la que elementos opuestos se integran. Para más precisión, hay que enfocar en Júpiter y Neptuno (los regentes astral y mental de los signos mencionados, respectivamente).
Entre los 7 y 14 años, se asimila el ascendente de la carta mental. El impulso de desarrollo lo aporta Capricornio, y Géminis reúne en armonía a los signos opuestos zodiacales. La energía se enfoca en Saturno y Venus.
Entre los 14 y 21 años, se asimila el ascendente de la carta magnética. El impulso lo aporta Acuario, y Tauro capta la vibración de cada componente. Los planetas que rigen este desarrollo son Urano y Vulcano.
Entre los 21 y 28-29 años, se asimila el ascendente de la carta átmica. El desarrollo coincide con la realización del karma, y se basa en la consolidación de la voluntad humana. Con ella, hay trascendencia: el círculo zodiacal se incorpora a sí mismo, y ya no hay signos específicos que impulsen ni cierren el proceso.
En este documento online encontrarás tres tablas. La primera contiene a los signos equivalentes en las cartas esotéricas (el del ascendente o de cualquier otro). La segunda tabla contiene a los regentes de los signos, en cada tono. Sabiendo los ascendentes de cada carta, y los planetas que enfocan sus energías, se forma el esquema anual de desarrollo para cada signo ascendente. La tercer tabla indica qué carta considerar a medida que transcurre el año.
Este artículo ha sido modificado para ser difundido en la entrega Noviembre-Diciembre 2025 de la Newsletter de Tres Mancias Consultoría. Pertenece a la serie Notas imperdibles, un conjunto de publicaciones sobre Astrología para su distribución gratuita. Visita este enlace para ver el listado de artículos incluidos y solicitar el documento completo.
Las cartas esotéricas son parte del curso de Astrología esotérica en TM. Las equivalencias de signos entre tonos del Zodíaco, las regencias y las transmutaciones alquímicas se hallan en el libro Astrología y fusiones. Los tres Zodíacos, y en su complemento Figuras de progresiones planetarias (ambos de Julia Pérez Bustamante).