María Cespón Lorenzo
Escritora de alma y persona con capacidad de liderazgo, ha coordinado equipos como Directora de Ocio y coordinadora de comedor. Extrovertida, comunicativa, sociable, con gran capacidad de aprendizaje, cooperativa, le apasiona el trabajo en equipo.
Esta mujer dinámica, reconciliadora, reflexiva y creativa es autora de 16 libros de crecimiento personal y de otros tantos thrillers novelescos. Entre ellos su última obra "Piel de Cordero"
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Instagram: @shanandai y @maria_novelista
Blog: María Cespón Lorenzo
El universo literario se divide entre autores que construyen un hogar reconocible dentro de un solo género y almas creativas que, por el contrario, ven las fronteras como invitaciones para explorar las múltiples facetas de la experiencia humana. María Cespón Lorenzo pertenece, sin duda, a este segundo grupo. Escritora, canalizadora y exploradora incansable, su trayectoria es un mapa de saltos valientes: de la sanación emocional al thriller psicológico, del mundo invisible al suspense más terrenal. Cuando le preguntamos qué título llevaría el libro de su vida, no duda un instante. Su respuesta, una sola palabra, es la clave que lo unifica todo: "Resiliencia".
Esta capacidad de adaptación y fortaleza no nace de la nada. María se define a sí misma con una humildad que desarma y una claridad que inspira. Durante esta entrevista, para comenzar explica cómo condensa su identidad en un tuit, y su respuesta revela el motor de toda su obra:
"Simplemente soy un alma que nació con ganas de contribuir al mundo y escribo desde, libros para crecer y sanar desde mi propia experiencia, hasta novelas espirituales o thrillers. Soy variada".
Esa variedad es el sello de una pasión que la acompaña desde niña, cuando la escritura ya era su refugio. Aunque sus primeras publicaciones no llegaron hasta finales de 2014, llevaba años tejiendo historias en silencio. Durante una década, bajo el seudónimo de Shanandai Cespon, se dedicó a ofrecer herramientas para la transformación emocional y espiritual, empoderando a otros en su propio viaje. Pero, como ella misma confiesa, "la escritura siempre ha sido mi verdadero amor". Ese amor la impulsó a dar un paso audaz, adoptando su nombre, María Cespón Lorenzo, para explorar nuevas dimensiones como novelista.
De esta nueva etapa nacieron cuatro novelas que reflejan su evolución. Las tres primeras — "Entre la Tierra y el Cielo", "Tuwa" y "La Hija del Viento"— son un reflejo directo de su trabajo interior, abordando temas espirituales y las conexiones entre lo humano y lo divino. Su intención era clara:
"busco no solo narrar historias, sino también ofrecer insights sobre la experiencia espiritual y los caminos de sanación que todos compartimos".
Sin embargo, la curiosidad es una brújula poderosa para un escritor. Su obra más reciente hasta ese momento, "Lazos de Sangre", marcó un punto de inflexión. En ella, seguimos a Asha desde Barcelona hasta la India para desenterrar oscuros secretos familiares. Fue su primer coqueteo con una narrativa más oscura, un modo de romper con su zona de confort dentro de la espiritualidad. El verdadero salto al vacío llegaría justo después. Para entender mejor su proceso, le planteé la siguiente cuestión de la primera semilla de su libro más reciente:
"Las ganas de acabar de salir de mi zona de confort y explorar el meterme en algo que no había escrito nunca".
Ese libro es su último thriller, "Piel de Cordero", y supuso su mayor desafío hasta la fecha.
"Te diría que mi mayor desafío, más que un capítulo o escena, fue escribir mi último thriller 'Piel de Cordero'. Aunque "Lazos de Sangre" ya era un thriller, la trama familiar no exigía ocultar la identidad del antagonista. Pero con "Piel de Cordero" todo cambió.
"Me encontré en la tesitura de tener que mantener el misterio hasta casi el final para poder sorprender a los lectores. Acostumbrada a dar muchas explicaciones desde mis libros de crecimiento personal o de mis novelas espirituales, mantener este secretismo y no dejarlo entrever, fue un reto complicado".
Este reto técnico contrasta fascinantemente con su proceso creativo, que es todo menos rígido. Cuando le pregunto si es una escritora de mapa o de brújula, su respuesta es tajante:
"Totalmente brújula. Los mapas a mí no me funcionan". Este enfoque intuitivo se apoya en un ritual indispensable antes de sentarse a escribir: el silencio absoluto. Y es en ese silencio donde ocurre la magia. Le pregunto si algún personaje se le ha "rebelado", tomando un camino inesperado. "Lo cierto es que esto aún no me ha pasado", admite. Pero lo que revela a continuación es la joya de su proceso:
"Lo que sí me pasa en las novelas es que mis personajes me hablan todo el día. Yo tengo una idea y ellos participan de su propia creación y roles. Supongo que esto me pasa porque soy canalizadora, o dicho de otro modo, tengo la suerte de poderme comunicar con aquello que no se ve. Entonces en mis libros participan muchas consciencias invisibles que me guían y escriben conmigo".
Esta conexión con mundos invisibles define su forma de abordar la fantasía o, como ella lo ve, la realidad no visible.
"Los mundos en los que me muevo en la novela espiritual existen, aunque no se vean y yo puedo verlos, así que simplemente me dejo fluir en el mundo interno".
Para sus novelas más realistas, combina sus propias vivencias y viajes con una documentación que busca ir más allá de la "historia oficial".
A pesar de su incursión en el thriller, el corazón de su obra late con un propósito unificador. ¿Qué mensaje fundamental quiere que el lector sienta al terminar sus libros?
"Me gustaría que comprendieran que ellos son su máxima prioridad y que son grandeza. La pequeñez es un invento de la mente". Este mensaje cala hondo, y el eco de sus lectores es la prueba. El comentario más emotivo que ha recibido es el de alguien que le confesó que, gracias a sus libros, "ha conseguido sanar y comprender aspectos de sí mismo y de su vida que no había logrado sanar y comprender en años de trabajo interior".
Como todo autor guiado por la pasión, María tiene sus propios faros. Su gran referente es Carlos Ruiz Zafón, y el libro que le hubiera encantado escribir es "La Sombra del Viento". No es de extrañar que, al preguntarle con qué personaje literario se iría de cañas, elija al inolvidable Fermín Romero de Torres, de la tetralogía de Zafón. Hay un eco de esa maestría para crear personajes memorables y atmósferas envolventes en la propia ambición narrativa de María.
Mirando al futuro, su curiosidad sigue intacta. ¿Sus próximos proyectos?
"Pues quiero escribir otro thriller y tengo muchas ganas de escribir un libro íntimo que no sé aún en qué género catalogarlo porque quiero que sea un simple compartir de mis procesos a través de pensamientos, reflexiones y quizá poesía".
Un nuevo testimonio de que, para ella, la escritura es más que un trabajo: es una pasión que la llena de alegría.
El viaje de María Cespón Lorenzo es una poderosa lección sobre la valentía creativa. Nos muestra que la voz de un autor no tiene por qué estar atada a una sola estantería, sino que puede encontrar su verdad en la exploración constante. Desde la luz de la sanación hasta las sombras del suspense, su pluma demuestra que la resiliencia es, quizás, la herramienta más importante en el arsenal de un escritor. Esperamos que sus obras te inspiren y te acompañen, tanto como a ella le ha emocionado escribirlas.
No te pierdas la evolución de esta fascinante autora. Puedes seguir sus trabajos en Instagram en @shanandai y @maria_novelista y descubrir su universo literario adquiriendo sus novelas mostradas más abajo. Y en su blog, donde realiza también un trabajo extraordinario de reseñas y entevistas a autores noveles.
En un mundo donde la ambición puede ser tanto un motor como una trampa, Judith, una joven arquitecta ansiosa por alcanzar el éxito, se encuentra en la encrucijada de su vida. Todo cambia tras un incidente traumático que la coloca en el centro de una serie de asesinatos que parecen estar inexplicablemente vinculados a ella. El inspector Ramírez, un investigador astuto con una intachable carrera policial, comienza a desentrañar la red de crímenes que remonta a años atrás, hasta 1996. Lo que parecía ser un caso aislado pronto revela una oscura conexión con el pasado de Judith, haciendo que cada pieza del rompecabezas parezca apuntar hacia la misma persona: ella misma. A medida que los nuevos asesinatos escalan en brutalidad y locura, se convierte en un juego mortal del gato y el ratón, donde cada pista desvela secretos que algunos preferirían mantener en la penumbra.
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