Aparecer.
Ser.
Caminar, un llanto, un llamado.
El inicio esperado y el cierre que viene acompañado de un cansancio profundo.
Cuando naciste y reptaste hasta la teta, salió leche, no lo creí.
Placer de alimentar, sostener, de sentir otro cuerpo. Cansancio.
Estábamos molestas, yo quería cerrar el ciclo, ella no…
Lo hablamos. Fue doloroso. Tu llanto.
Fuimos a la montaña, acompañadas de una voz, un canto.
Un ritual de volver a escuchar, de sentir la tierra.
Un bañito de hierbas que nos ayudó a soltar la teta, a buscar otra forma de escucharnos y conectarnos.
Ya no hay teta, pero siguen los abrazos en la madrugada. Tu dolor de pies y la exigencia de mirarte.
Intervención en el espacio público derivada de "La Diosa Aparece", ritual de cierre de lactancia de Gisela Cortés, en el cual vislumbramos la aparición de la Diosa en la experiencia de cuidado y relación con la montaña y las hierbas medicinales que utilizamos durante el baño que dio cierre al ritual. La Diosa como alegoría de aquello que fue nido y alimento; como el simbolismo del fin y la muerte de una etapa corporal y sexual. La Diosa como el movimiento cíclico intrínseco del cuerpo y de la tierra.
En esta intervención compartimos la experiencia de aparición de la Diosa con mujeres madres y personas transeúntes de la Av. Revolución en Hidalgo. Este compartir detonó el diálogo, con las mujeres madres presentes, sobre sus experiencias de cierre de lactancias y la falta de espacio o tiempo para el cuidado de sus cuerpos.
¿En qué acciones o lenguajes cotidianos aparece la Diosa para hablarnos del cuidado y la ciclicidad de los cuerpos femeninos que maternan? ¿En qué espacios y tiempos nos permitimos, como mujeres cuidadoras, esta aparición? ¿Quién cuida las maternidades?
Creación: Gisela Cortés e Itzel Aparicio.
Fotografía: Eymi Rosado.
Performers: Antía Bourges Cortés, Gisela Cortés e Itzel Aparicio.