Lecturas: Ezequiel 37:12–14 | Romanos 8:8–11 | Juan 11:1–45
Salmo: Salmo 129 — “Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.”
En el Quinto Domingo de Cuaresma, la Iglesia se encuentra al umbral de una vida nueva. En el Evangelio, Jesús resucita a Lázaro del sepulcro, mostrando su autoridad incluso sobre la muerte. La primera lectura del profeta Ezequiel habla de huesos secos que vuelven a la vida, cuando Dios promete abrir los sepulcros y restaurar a su pueblo. San Pablo nos recuerda que el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en nosotros, trayendo vida donde antes había desesperación.
Este domingo reúne tristeza y esperanza. Vemos dolor, espera y lágrimas, pero también escuchamos la voz poderosa de Cristo: “¡Lázaro, sal afuera!” Mientras la Cuaresma se acerca a la Semana Santa, somos invitados a reflexionar sobre aquellas partes de nuestra vida que se sienten cerradas o sin vida. La promesa de la resurrección ya está actuando entre nosotros. Incluso antes de la mañana de Pascua, Dios nos llama a salir de la oscuridad hacia la libertad, de la muerte hacia la vida.
Este canto expresa nuestra confianza en Cristo, quien tiene palabras de vida eterna. En el Evangelio de hoy, Jesús se revela como la resurrección y la vida al llamar a Lázaro fuera del sepulcro. Al comenzar la Misa, recordamos que solo en el Señor encontramos esperanza y vida verdadera.
Este canto recuerda el camino de conversión que vivimos durante la Cuaresma. Así como Jesús pasó cuarenta días en el desierto, también nosotros caminamos con fe y confianza hacia la vida nueva que Dios promete. Al presentar nuestras ofrendas, pedimos al Señor la fuerza para seguirlo con fidelidad y esperanza.
Este canto expresa una oración humilde de confianza en la misericordia de Dios. Reconocemos nuestras debilidades, pero creemos que la palabra de Cristo puede sanar y renovar nuestra vida. Al presentar nuestras ofrendas, ponemos nuestro corazón ante el Señor y confiamos en su amor que da vida nueva.
Este canto proclama las palabras de Jesús en el Evangelio: “Yo soy la resurrección y la vida.” Al resucitar a Lázaro, Cristo revela su poder sobre la muerte y ofrece esperanza a todos los que creen en Él. Al recibir la Comunión, celebramos que la vida de Cristo habita en nosotros y nos conduce hacia la vida eterna.
Este canto es una oración humilde de arrepentimiento y confianza en la misericordia de Dios. En este tiempo de Cuaresma reconocemos nuestras faltas y pedimos al Señor que renueve nuestra vida con su gracia. Al recibir la Comunión, confiamos en que Cristo nos ofrece perdón, esperanza y vida nueva.
Este canto proclama que el amor de Dios es la fuente de la vida verdadera. En el Evangelio de hoy, Jesús muestra su amor al devolver la vida a Lázaro y revelar su poder sobre la muerte. Al salir de la Misa, recordamos que donde hay amor, allí también florece la vida que Dios nos ofrece.
St. Ann Catholic Church - Haines City, Florida