Semáforo
¿Quién será ese chico en los zapatos rojos? El semáforo es rojo también, y tengo que esperar estos largos minutos sin saber nada de él. Me parece que es una persona famosa. A lo mejor es un actor o un cantante. Tendrá un asistente, un chef personal y un conductor. Es probable que tenga su propio avión. Pero tal vez él es una persona regular. Trabajará en una tienda de ropa o de zapatos. Vivirá con sus padres y jugará a la guitarra en una banda los fines de semana.
Él me parece misterioso y exótico porque no sé nada de él, pero posiblemente su vida es muy similar a la mía. Es posible que haya crecido en Nueva York como yo. Quizás tendría un gato como yo. Comería panqueques los sábados con su familia como yo. No sé. Tal vez hemos vivido cerca uno del otro durante mucho tiempo. ¿Por qué estará en esta calle hoy? Quizás ahora él está pensando de mí también.
¿Qué está pensando de mí? Creerá que soy una mujer de negocios. Estoy vestida con un traje. Pero en secreto, me gustaría llevar sus zapatos rojos. Tal vez estaba en el gimnasio o jugando al baloncesto con sus amigos. A mí me gusta practicar deportes también. ¿Qué hará en su tiempo libre? Seguramente le gusta leer y mirar la televisión. Probablemente le guste escuchar música. Me gusta imaginar una vida para este chico que no conozco. Él puede ser cualquiera persona. Sin embargo, me pregunto cómo es él realmente.
Ahora el semáforo ha ponido verde. Lo averiguaré pronto. El chico camina hacia mí. ¿Quién será? ¿Será un atleta o un artista? Hay muchas personas entre nosotros pero mantengo mis ojos en esos zapatos rojos. Como él se acerca, empiezo a reconocer algo familiar en él, pero no quiero creer esto porque pensé que era alguien misterioso e intrigante. Después de algunos pasos más, no puedo negarlo por más tiempo. Este chico en los zapatos rojos no es un extraño; es mi jefe. Mi ensueño está destrozada. Por eso prefiero los sueños a la realidad.
Yo que tú
Querido Manolo,
Yo siento mucho saber que la cosas no van bien contigo. Mi semana no ha ido bien tampoco. ¡No puedo creer lo que pasó con la universidad! Que desastre. ¿Por qué no les preguntas explicar qué pasó con tu entrada? Espero que sea confusión con el papeleo. No sé qué debes hacer sobre estudiar durante el año que viene, pero yo, en tu lugar, conseguiría un trabajo en el verano para ganar dinero y iría a una privada en el otoño. También podrías trabajar durante el año escolar si tienes suficiente tiempo con tus clases. Es normal que estudiantes trabajen un poco para pagar sus estudios. El año pasado, yo trabajé en un restaurante los fines de semana. Eso, te recomiendo mucho.
¿Y qué es todo esto sobre Susi? Pensé que vosotros estabais felices juntos. Pero quizás ella cambie de parecer pronto. ¿Por qué no hablas con ella mañana y pregúntale lo que está mal? Si la relación realmente ha terminado, lo siento mucho. Lo mejor sería que mirar en el lado positivo. Tuviste dos años memorables con ella. Espero que puedas recordar que todavía tienes muchos amigos que te aman. Deberías pasar el rato con amigos y familia porque nosotros no vamos a ninguna parte. Después de un rato, te aconsejaría viajar a algún lugar que siempre has querido ir. Tal vez encontrará un nuevo hogar allí.
En momentos como este, cuando todo parece estar saliendo mal, es mejor que dar un paso atrás y recordar todo lo que va bien. Todavía tienes la salud y la juventud. Hay muchas aventuras por venir. Es lógico que una nueva ubicación puede cambiar tu perspectiva. Si decides irte, te echaré mucho de menos, pero siempre estaré a solo una carta de distancia. También creo que hay mucho del mundo que no has visto. Yo que tú, vería estas desgracias como una oportunidad para empezar de nuevo y reinventarme. Lo que decidas hacer, te apoyo.
¡Buena suerte mi amigo! Escríbeme si necesitas más consejos.
Hasta luego,
Sophia
Cuento
En Amargata, un pueblito en la costa oeste de España, había un hombre llamado Tío Mario. A toda la gente de Amargata se cayó bien Tío Mario, pero especialmente los niños. Tío Mario era un pescador. Cada día, después de la escuela, los niños venían a su choza en decadencia que estaba junto al mar. En la choza, Tío Mario les daba pescado fresco. Por muchas décadas la gente de este pueblo pesquero reconocían que su pescado era lo mejor. El pescado era muy rico y la gente pensaba que Tío Mario tenía un secreto para prepararlo. En realidad, Tío Mario poseía un secreto, pero no era lo que la gente pensaba.
Con el paso de los años, se hizo más y más difícil pescar en Amargata. Alguna vez, Amargata era el capital pesquera de España, pero ahora los pescadores tuvieron que pasar mucho tiempo en el mar y sólo para coger suficiente pescado para dar de comer a sus familias. Ya no podían vender ningún pescado, y a resultado, toda la gente se volvieron pobre … excepto Tío Mario. Los niños solían ir a la choza del Tío Mario porque les gustaban el pescado, pero ahora los padres iban también porque necesitaban el pescado para sobrevivir. Toda la gente quería saber el secreto de Tío Mario pero él no lo decía.
En un palacio abandonado en las afueras de Amargata vivía una bruja llamado Bernarda. Nadie de los niños la habían visto, pero les contaron muchos cuentos sobre la apariencia de Bruja Bernarda. Se dijo que tenía pelo negro y rizado, una nariz torcida, y dedos muy largos y flacos. Los niños creían que Bruja Bernarda tenía más que cien años. Cuando los pescadores empezaron a tener unos problemas de pesca, un rumor empezó que los dificultades eran la culpa de Bruja Bernarda. Los pescadores creían que Bruja Bernarda había puesto un hechizo en los peces que los habían muerto. Pero el pueblo estaba injusto; Bruja Bernarda no merecía la culpa.
Ana Lucía, una niña de diez años, era una librepensadora, un aspirante agente de la policía y no creía los rumores sobre Bruja Bernarda. Ella querría demostrar que Bruja Bernarda estaba inocenta y, además, querría encontrar el culpable auténtico. Durante un paseo en la playa, ella encontró un pez muerto dentro de una botella de Coca Cola vieja. !Qué asco! Ana Lucía estuvo sorprendida porque nunca había visto la basura en el mar. Creía que era lo más limpio en el mundo. Tras una inspección más detallada, Ana Lucía notó más basura en la playa y en el mar. Además, eran otros peces muertos en la arena. Entrelazado con los peces, había botes de refrescos, garrafas, yogures, envoltorios, cuerdas, vidrios, tapones, corchos, y mucho plástico.
El día siguiente, Ana Lucía regresó a la playa muy temprano antes del sol había levantado. Mientras examinaba la playa para más basura y peces muertos, ella oyó un susurro en los árboles. Rápidamente, ella escondió detrás de un arbusto. Fuera de las sombras, se pisó una mujer sorprendentemente hermosa. Ana Lucía no la había visto, y eso fue extraño, porque Amargata era un pueblo muy pequeño y ella creía que conocía a todo el mundo. Ana Lucía miró mientras esta mujer hermosa se arrodillaban al lado del agua y empezaba corear: “Pescaditos, pescaditos, eres muy bonitos. ¡Regresa a sus vidas, necesitamos comida!” Los pescados muertos cerca de la mujer hermosa repentinamente empezaron a saltar del agua y la mujer los atrapa. Pronto, más peces saltaron del mar y llegaron en la trampa de la mujer hermosa. Ana Lucía se sentía muy sorprendida. Cuando la mujer salió de la playa con los peces, Ana Lucía la siguió.
Lo creas o no, la mujer hermosa caminó a las afueras del pueblo y entró en el palacio de Bruja Bernarda. ¡En ese momento, Ana Lucía se dio cuenta que la mujer hermosa era, de hecho, la bruja! !Qué extraño! A pesar de su sobresalto, Ana Lucía siguió la bruja hermosa cuando ella salió de su casa y llegó en la choza del Tío Mario.
“Buenos días, mi amor,” dijo Tío Mario a Bruja Bernarda. Bruja Bernarda le dio los peces.”
“Aqui, para vender,” ella dijo. “Necesitamos dinero para empezar una vida juntos.”
Ellos se besaron. Ana Lucía no pudo contener su sorpresa.
“¿Ustedes son amantes?” ella les preguntó de los arbustos.
“Hola, Ana Lucía,” dijo Tío Mario, “Sí, Bruja Bernada y yo somos juntos. Pero es un secreto. ¡No cuentes a nadie! Ustedes los conocen?”
“Mucho gusto, Ana Lucía,” Bruja Bernarda dijo en un voz encantadora. Ana Lucía salió de los arbustos, demasiado atónita para decir nada. La pareja sonrió y se separaron.
Ahora, Ana Lucía supo el secreto de Tío Mario y Bruja Bernarda. Lo que es más importante, supo el secreto de los peces de Amargata y la basura que se mataron. Era un detective en realidad.