El conocimiento, y el conocimiento científico en particular, progresa gracias a anticipaciones no justificadas (e imposibles de justificar). [Este conocimiento] adivina, intenta soluciones, forma conjeturas. Estas se encuentran sometidas al control de la crítica; es decir, a tentativas de refutación que suponen pruebas de una elevada capacidad crítica. Estas anticipaciones pueden sobrevivir a esas pruebas, pero no podrían ser justificadas de manera positiva: no es posible establecer con certeza que sean verdaderas, ni tan siquiera que sean "probables" [...]. La crítica de nuestras conjeturas es decisiva: al hacer aparecer nuestros errores, nos hace comprender las dificultades inherentes al problema que pretendemos resolver. Es así como llegamos a adquirir un mejor conocimiento del problema y como nos es posible proponer soluciones más ajustadas al mismo: la refutación de una teoría -es decir, de todo intento riguroso para resolver el problema planteado- constituye siempre por sí misma un progreso que permite acercarnos a la verdad. Y es en este sentido en el que nuestros errores pueden ser instructivos.
Karl Popper: Conjeturas y refutaciones
El ser humano necesita conocer. No se puede vivir sin el conocimiento de la realidad, porque ese conocimiento es el que nos permite actuar y orientarnos en el mundo. Ahora bien, no podemos olvidar que en el proceso de conocer hay un elemento mediador: el lenguaje.
Por otro lado, el ser humano no es un mero espectador en el proceso de conocer, sino que participa activamente construyendo el conocimiento. Siguiendo a Wittgenstein, debemos poner de manifiesto el papel mediador del lenguaje: "Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo".
El lenguaje no basta para expresar el pensamiento. [...] Cuanto más refinadas son las estructuras del pensamiento, tanto más necesario es el lenguaje [...] que es [...] condición necesaria, pero no suficiente en la elaboración del pensamiento.
Jean Piaget: Seis estudios de psicología
La capacidad para el lenguaje procede de unas características inherentes. Hay diferencias, y esas proceden de la experiencia; pero el grueso [...] de la significación, de la estructura, del sonido, forma [...] parte de nuestra naturaleza.
Noam Chomsky: Sociedad del futuro
El siguiente texto de Julio Cortázar muestra la importancia de los sentidos en la interpretación de la realidad:
"A un señor le cortaron la cabeza, pero como después estalló una huelga y no pudieron enterrarlo, este señor tuvo que seguir viviendo sin cabeza y arreglárselas bien o mal.
Enseguida notó que cuatro de sus cinco sentidos se le habían ido de la cabeza. Dotado solamente de tacto, pero lleno de buena voluntad, el señor se sentó en un banco de la plaza Lavalle y tocaba las hojas de los árboles una por una, tratando de distinguirlas y nombrarlas. Así, al cabo de varios días pudo tener la certeza de que había juntado sobre sus rodillas una hoja de eucalipto, una de plátano, una de magnolia foscata y una piedrita verde.
Cuando el señor advirtió que esto último era una piedra verde, pasó un par de días muy perplejo. Piedra era correcto y posible, pero no verde. Para probar imaginó que la piedra era roja, y en el mismo momento sintió como una profunda repulsión, un rechazo de esa mentira flagrante, de una piedra roja absolutamente falsa, ya que la piedra era por completo verde y en forma de disco, muy dulce al tacto."
Julio Cortázar: Acefalia