Desde hace más de dos décadas nos sentimos completamente atraídos por la historia de la psicología. A pesar del interés que desde aquel entonces causaba el estudio de Ezequiel Chávez, nos sentimos más atraídos por la idea que nos sugería indagar otras rutas sobre la historia de la psicología; digamos que, nos sentíamos seducidos por la idea de encontrarnos con más actores, escenarios y teorías que nos permitieran comprender la complejidad de la historia de esa profesión. (Olivier, 2019. pp. 367)
Rebasar los linderos de las historias disciplinarias, para indagar también en lo ordinario, en lo común; integrar a Ezequiel Chávez y la Castañeda a un cosmos mas complejo donde la psicología también habitó entre comunidades religiosas y marginadas y donde la “locura” también se encontraba entre hombres y mujeres que nunca fueron asilados. (Olivier, 2019. pp. 370)
La historización que va desde el siglo XIX hasta el XX nos muestra, aunque sea de pasada, fragmentos de lo que ya podemos llamar como la historia de las prácticas psi en México. Imaginarios y haceres en la historia que constituyen la complejidad de un mundo psi que hoy en día se antoja inaprensible y diseminado en todos los rincones de lo humano. (Olivier, 2019. pp. 369)