El novio:
N., ¿quieres ser mi esposa?
La novia: Sí, quiero.
La novia:
N., ¿quieres ser mi esposo?
El novio: Sí, quiero.
El novio:
N., yo te acepto como esposa y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.
La novia:
N., yo te acepto como esposo y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.
0 bien:
El novio:
Yo, N., te acepto a ti, N., como esposa y me entrego a ti como tu legítimo esposo, según lo manda la santa Madre Iglesia católica.
La novia:
Yo, N., te acepto a ti, N., como esposo y me entrego a ti como tu legítima esposa, según lo manda la santa Madre Iglesia católica.
Si parece más oportuno, el sacerdote puede solicitar el consentimiento de los contrayentes por medio de un interrogatorio.
En primer lugar interroga al novio:
N., ¿aceptas a N. como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarla y respetarla todos los días de tu vida?
El novio responde: SI, la acepto.
A continuación el sacerdote interroga a la novia:
N., ¿aceptas a N. como esposo, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?
La novia responde: Sí, lo acepto.