Becas canceladas, sueldos congelados y prioridades delirantes. Chaco asiste a una gestión donde el circo es regla y el pueblo olvido.
Pocas cosas pegan tan de cerca como los asuntos sociales. Cuestiones que enmarcan a cada individuo de este planeta que se encuentra sumergido en esas esferas sociales propiamente. Y qué mejor forma de enmarcar estas dilemáticas sociales que encauzarlas en una sola entidad capaz de controlar y gestionar ese orden social: el Estado.
La gestión del arquitecto Leandro Zdero en Chaco comenzó con promesas de orden, compromiso y progreso. Sin embargo, lo que siguió fue una ola de tarifazos, el congelamiento salarial, el abandono al sistema universitario y la cancelación de las “Becas Enfoque”. Mientras que el gobierno dilapida fondos en festivales y marketing turístico cuestionable, miles de estudiantes y trabajadores se enfrentan al olvido, la precarización y el silencio de alguien que supo ser uno de ellos.
Su gobierno nació como una quimera electoral entre terminar con el desorden social y arreglar una provincia que él creía quebrada. Así, con una oratoria mesiánica propia de quienes se creen salvadores, salió a financiar su campaña con promesas de lealtad a aquellos que estuvieran con él. Consiguiendo el voto de sectores clave en la población chaqueña: docentes y estudiantes, quiénes decidieron depositar su confianza aquel domingo del 2023 en las urnas. Consiguiendo el 46.39% de los votos del pueblo chaqueño.
Sin embargo, esa confianza no fue mutua, ni recíproca. En términos generales terminó por marginar a esa población que tan arduamente labura y pregona la lucha en territorio chaqueño. El primer atisbo de ello fue con las facturas de luz. Cifras exorbitantes que superaban e incluso superan los $700.000 a personal que no cobra, siquiera, la mitad de eso. Las zonas más complejas, donde las temperaturas exceden los 40° a la sombra, terminaron por ser las más perjudicadas. El aumento del 7,8% de la cláusula gatillo al sector docente es una burla cruel frente a una inflación que galopa al doble. Esencialmente no alcanza; la canasta básica aumenta su valor, pero el sueldo sigue estancado.
¡Y cómo olvidar el sector estudiantil! Leandro Zdero fue hijo de la Universidad Nacional del Nordeste y parece olvidarse de dónde salió. Ha decidido ser el eco servil de un proyecto que desprecia la ciencia, la tecnología y todo lo que huela a pensamiento crítico. En primer lugar, con apoyo a Javier Milei que recortó el presupuesto a las universidades. Ni siquiera hizo el gesto simbólico de salir a bancar a su propia universidad porque claro está: cuando Milei berrea, Zdero aplaude.
El programa de “Becas Enfoque”, son montos de dinero mensuales para que estudiantes universitarios puedan comenzar sus estudios en carreras de grado o puedan culminarlas. A su vez, también para poder afianzarse en el campo laboral con pasantías en empresas privadas. Nació en el año 2023 y duró hasta el 2025, año en el que tuvo su fecha de cierre.
¿Por qué digo esto? Pues hace pocos días comentaron que, al no haber presupuesto, no abrirán nuevas convocatorias. Y esto lo digo desde la posición de becado con este programa. Una vocera del programa explicó, de manera oficial mediante el grupo de Whatsapp de la beca, que ni siquiera hay fecha estimativa de cobro del mes de diciembre de 2024.
Este retraso, según informan por este medio, se debe a una situación relacionada a la entidad bancaria y problemas del sistema. Ellos prometen que una vez sean resueltos, se esclarecerán los pagos de las mismas. Sin embargo, también comparten una certeza: no hay presupuesto, ni proyecto para una posible renovación de beca.
Ya desde la adjudicación del proyecto en agosto de ese año, la cosa pintaba gris. Un primer cobro que se realizó en noviembre y un acto central realizado en el aula magna de la UNNE de mala monta que acrecentaba peor las dudas. Es ciertamente raro anunciar que se hizo una inversión de 100 millones de pesos para la concreción del programa y que ahora no haya presupuesto para seguirlo.
¡Pero claro!, si debíamos atender con todas las luces a Pampita en su visita a los meteoritos de Campo del Cielo. No solo eso, se debía costear el show en vivo de Viento Norte y Piko Frank en conjunto con las degustaciones gastronómicas a cargo del chef Guillermo Perossio. ¡Y todo para promocionar una aerolínea low-cost de Chile! Ni siquiera de Argentina, sino proveniente del país trasandino. Lo que para Zdero fue una apuesta al turismo y el desarrollo, termina en un gesto de despilfarro financiero total. Gasto público dirigido a sectores que ni siquiera merecen atención, mientras los más marginados sollozan de ayuda. Disgusta saber que los impuestos de chaqueños y chaqueñas van a parar quién sabe dónde, en qué otra fiesta. Porque de este gobierno, todavía, se puede esperar cualquier cosa.
Ciertamente nunca la vimos venir, o no la quisieron ver. Desde la unión Milei-Zdero, debimos prever que estuvo de acuerdo con el recorte presupuestario a las universidades. Ya una alianza de ese tipo es, cuanto menos, curiosa. Zdero, antes hijo de la UNNE, hoy cómplice del recorte que amenaza con convertir las aulas en ruinas silenciosas con atrasos en los salarios y una marcada incertidumbre sobre el financiamiento proyectado. Tal parece que sigue olvidándose de quienes le dieron la confianza en los comicios. Eligió guardar el completo silencio ante una universidad que lo abrazó y le dio un título profesional. Ante eso, presentó la lista “Chaco Puede + La Libertad Avanza”, una alianza con un sector que ve a las universidades como cuevas de adoctrinamiento. Reflejando su nula vocación de apoyar la Ciencia y Tecnología en suelo chaqueño, siendo materias primas importantes en todo el desarrollo provincial.
Recuerdo que Livio Gutierrez, secretario de Coordinación de Gabinete, dijo en aquel acto en el aula magna de la UNNE “vivan fuerte su profesión y no pierdan la oportunidad que están teniendo hoy porque es única”. Ni oportunidad, ni beca. Gran parte de razón tuvo, pues fue una sola vez lo de la Beca Enfoque. Próxima vez ya no habrá al parecer. Nos encontramos con apenas el eco de una promesa muerta y vacía.
La gestión Zdero se ha caracterizado por una combinación letal: hiperactividad propagandística y parálisis real. Las universidades, aquellas que formaron al propio gobernador, hoy son tratadas como amenazas ideológicas que hay que desfinanciar hasta extinguir. Gobernar no es animar fiestas ni traer aviones. Gobernar es respetar lo público. Zdero no sólo abandonó a quienes le dieron el voto, sino que traicionó a la universidad que lo formó, a los docentes que lo apoyaron y a los estudiantes que lo vieron como una esperanza. Hoy la gestión niega el pan mientras reparte circo. La “austeridad” es sólo para los de abajo; arriba hay luces, shows y aerolíneas low-cost. Si alguna vez hubo una promesa, hoy sólo queda un gobernador ausente que elige el marketing antes que la educación, la propaganda antes que la verdad y el olvido antes que la gratitud.