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LA TAPADA MISTERIOSA
La leyenda cuenta que en el antiguo pueblo de San Miguel de Allende había una mujer que a causa de un enfriamiento sufrió una grave deformación en su cara. Por esta razón, usaba un velo negro para cubrir su rostro. Sucedió que, en una noche fría la mujer regresaba a su casa cuando comenzó a ser seguida por tres hombres que intentaron atacarla.
Los sujetos estaban ebrios e intentaron sujetar a la dama por la espalda. Sin embargo, la mujer se acercó hasta un poste de luz y cuando sintió que uno de los hombres iba a tocarla, recordó la fealdad de su rostro y comenzó a reír a carcajadas. La mujer se quitó el velo y mostró su cara deformada a los borrachos, quienes del susto salieron corriendo.
LA LEYENDA DE LAS BRUJAS
La leyenda dice que las brujas se sacaban los ojos y los escondían en las tibias cenizas del fogón. Con su escoba volaban sobre San Miguel, buscando pies descobijados de niños. Se dice que ellas huelen la sangre de los niños y así los encuentran. Entran por la ventana y se acercan silenciosamente las camas. Comienza a chuparle la sangre desde los pies a veces hasta la muerte. Cuando el sol estaba por salir y no alcanzaban tomar toda la sangre, dejaban a los niños todos débiles y enfermos.
En la actualidad hay muchas personas que les llaman brujas o hechiceras de San Miguel haciendo rituales, hechizos y amarres. Sigue siendo muy sondado sus reuniones en las presas de San Miguel de Allende, como la Presa Ignacio Allende, la Presa las Colonias y la Presa del Obraje.
LEYENDA DE LA MONJA AGUSANADA
Esta leyenda nos cuenta la historia de la primera hija de Don Manuel de la Canal, quien era dueño de la Casa de la Canal en SMA. Esta niña llevaba el nombre de Josefa Lina de la Canal y Hervas. Mientras ella iba creciendo cada vez era más y más notoria su devoción religiosa.
Al cumplir 15 años recibió una terrible noticia, sus padres habían muerto. Como herencia recibió 70.000 pesos así que decidió construir un convento y convertirse en religiosa. En ese momento el convento adoptó el nombre de: El Convento de la Concepción que hoy es conocido como Centro Cultural Nigromante “Bellas Artes”. Desde el primero momento Josefa dedicó toda su vida a sostener económica y espiritualmente su proyecto. Este proyecto se inauguró con el traslado de religiosas a este nuevo edificio, aunque aún no estaba terminado.
Josefa con 33 años comenzó a presentar algunos síntomas de una extraña enfermedad, lo que no sabía era que todo comenzaría a agravarse, pues comenzó a toser gusanos. Además, sentía dolores tan agudos que hacían que se desmayara. Las personas que lograron verla aseguran que estos gusanos se convirtieron en mariposas. Hasta el día de hoy sus restos descansan en inmueble que la apasionó.