Se trataba de conexionar los barrios en expansión del Raval con el de Pla de Sant Josep y Altabix por medio de la prolongación de la Avenida Père Joan Perpinyà a la que daría servicio esta obra civil y salvando el cauce del río Vinalopó.
Es también conocido como Puente Blanco porque especialmente destacan los tonos blancos de la obra, ya sea en el pilono, estribos, vaina, impostas y barandillas mientras que en intradós dominan los ocres del artesonado de vigas de acero corten. Estas características cromáticas se unen a un intento de dar mayor sobriedad, sencillez de formas y pureza de líneas en el conjunto y aunque se prescinde de cualquier otro elemento decorativo sigue resultando una estructura excesiva, desproporcionada y gigantesca que empequeñece una de las obras pontoneras más interesantes de esta ciudad como es el Acueducto de Riegos de Levante.