Esta nueva pedagogía se sustenta a partir de unas concepciones y supuestos teóricos de diferentes autores que se enfocan hacia el estudio del conflicto armado teniendo en cuenta el quehacer pedagógico del maestro. Conozcámoslos!!!
Es descrita como un conjunto de actitudes que rechazan la violencia de cualquier tipo. La misma según el Currículo Nacional Base debe promoverse mediante el fomento de la educación en valores, diálogo, vida ciudadana, multiculturalidad interculturalidad, equidad de género, etnia y social, vida familiar.
La propuesta está articulada con el Programa Nacional de Educación para la Paz (Educapaz) en donde a través de investigaciones participativas y reflexiones pedagógicas, las comunidades educativas construyen vínculos entre el valor de “la verdad” en conflictos cotidianos que se presentan en sus entornos escolares y familiares, así como en sus comunidades y territorios, y la importancia de hacer memoria y contribuir al esclarecimiento de la verdad en relación al conflicto armado colombiano.
Este autor, manifiesta que los maestros han sido hijos de una Colombia en guerra y padres de una generación de paz, de tal forma que su rol dentro de la escuela, debe ser reconocida y admirada, tanto así que la generación de paz se caracteriza por creer que no es necesario empuñar las armas ni entonar cánticos luctuosos de guerra para transformar los patrones sociales de una nación sufrida.
La siguiente concepción de este autor, da sentido a la propuesta pedagógica: "El maestro ha resultado ser un sujeto que desafía el sistema político y educativo que se ha venido desarrollando en Colombia durante los últimos años, y el cual pone en discusión las reglas y las imposiciones producidas por la sociedad".
Para promover una cultura de la verdad es necesario transitar por tres lógicas de las verdades, a las que podemos llamar las Lógicas de las tres ’S’: lógica de los sucesos, lógica de los significados, y lógica de la superación, las cuales, a su vez, deben estar transversalizadas por una lógica de sensibilización”.
Esta autora se centra en la Educación para la paz y la verdad a partir del reconocimiento a la diversidad cultural, la heterogeneidad de ideas, el principio de libertades iguales y derechos iguales que asisten a todos los seres humanos para aprender a convivir con otros en sociedad.
La formación para la paz y la verdad no concierne únicamente a la escuela sino a todos los espacios de socialización, la mejor forma de aprenderla es a través del diálogo y la comunicación.
La educación para la paz y la verdad más que proponer una serie de contenidos disciplinares específicos para su enseñanza insiste en promover habilidades y actitudes como el diálogo, la convivencia, el pensamiento crítico.