Esta relación está enmarcada por una guerra durante la cual algunos familiares, amigos y vecinos se han visto involucrados, dando lugar a afectaciones e incidencias en todas las áreas de la vida humana, tanto profesionales, académicas como emocionales.
Los maestros que conviven a diario con un engranaje de violencia, pues el tener que vivir en la cotidianidad con la posibilidad inmediata de ser víctima de las acciones violentas ha llevado a que los maestros hayan interiorizado el miedo, aislamiento, indiferencia y evasión como patrones de conducta.
Desde un punto de vista emancipatorio, recurriremos a la construcción de la memoria colectiva, a través de una serie de momentos en compañía de los maestros que han sido víctimas de manera directa e indirecta del conflicto armado, que permitan apuntar a procesos de cambio social, ambiental y éticos desde la participación colectiva.