Hacia el aporte de una cultura de la verdad con la intención educativa de propiciar procesos de cambio social, ambiental y éticos desde la participación colectiva, la inclusión y la diversidad para formar seres constructores de paz y promover el pensamiento crítico desde una visión local y global de las problemáticas sociales, ambientales y económicas.
Aspiramos a contribuir la solución de la problemática existente de la imagen del rol como maestro, teniendo en cuenta que se ve afectada por la contradicción entre la conciencia de su papel social y la necesidad de sobrevivir.
Se tiene la intención de que el maestro que ha sido víctima de forma indirecta reflexione en torno a su propio desempeño y su comportamiento con respecto al conflicto armado, con miras a reconsiderar aspectos susceptibles de cualificación y a llegar a posibles acuerdos que permitan favorecer la construcción de una cultura de la verdad.
Se espera que nosotros los maestros contribuyamos hacia el aporte de una cultura de la verdad en la escuela y los territorios desde la dinamización del desarrollo integral del estudiante para el buen ejercicio de la conciencia, la responsabilidad, el sentimiento de justicia, de solidaridad, de amor y respeto.
De esta manera, es necesario trabajar desde esta nueva pedagogía de la memoria personal y colectiva, que buscan motivar el cuidado de sí y del otro, reducir los niveles de violencia al momento de solucionar un conflicto.