En los últimos años la escuela cambia en sintonía con el mundo. Todos los carismas surgen para remediar a los más desfavorecidos.
"Nacer para lo que nadie hace" sería el proceso de innovación. Si empeoramos a mejor, esto significa que hay progreso.
Innovación y educación van de la mano. Y la gran pregunta es: ¿Por qué o para qué innovar?. La respuesta es : DESPERTAR UN SUEÑO. Todo lo que pasa en un futuro pasa antes por la escuela.
La escuela tiene dos características únicas:
La escuela no es una institución impermeable ni estática. Sirve para hacer personas competentes (leer una factura, preparar una excursión, comprar un coche...), aprender a vivir en una sociedad, integrarse laboralmente y desarrollar el proyecto vital único de cada persona.
Los alumnos y sus necesidades llevan a cambiar la escuela. Cambios en la metodología, en el rol del profesor, en una planificación y organización e incluso cambios en espacio y tiempo. Se busca la PERSONALIZACIÓN DE APRENDIZAJE. La escuela es una comunidad de aprendizaje personalizado para dar respuesta a los procesos de aprendizaje.
Este video muestra cómo el profesor tiene que cambiar su manera de ver a los niños.
Es un ejemplo claro donde el profesor tiene un rol diferente en este proceso de cambio hacia el aprendizaje personalizado.
¿Cómo lograr dar a cada niño lo que necesita? Es una pregunta que tiene que estar presente el proceso de enseñanza como docentes.
La meta de la educación no es simplemente el dominio del conocimiento. Es el dominio del aprendizaje.
Los ambientes de aprendizaje necesitan adaptabilidad para reflejar las diferencias individuales y grupales que sean sustentables tanto para los aprendices individuales como para el grupo completo.
Los estudiantes son diferentes de muchas maneras: conocimiento previo, habilidades, concepciones de aprendizaje, estilos de aprendizaje y estrategias, intereses motivaciones, convicciones sobre la propiaeficiencia, emociones...Difieren tembién en términos socioambientales tales como antecedentes lingüísticos, culturales y sociales.
Diferenciar, personaliar y adaptar. Tres acciones que tienen que ir de la mano dentro del aula.
Tenemos que dar la oportunidad de que elijan cómo quieren aprender y permitirles maneras distintas de aprendizaje. Que sean activos en su propio proceso de aprendizaje.
¿Cómo generar un espacio para satisfacer las necesidades, adaptar contenidos, objetivos, tiempos?. En definitiva, cómo enseñar de forma personalizada. LA DIVERSIDAD ES LA NORMA, NO LA EXCEPCIÓN.
Para aprender a aprender hay que aprender a pensar. La retención, la comprensión y el uso activo del conocimiento surgen cuando el aprendiz se encuentra en esperiencias de aprendizaje en las que piensa acerca de algo y piensa con lo que está aprendiendo.
Los paisajes de aprendizaje nos permiten enseñar a pensar, a desarrollar habilidades de pensamiento, consiguiendo una mayor eficacia en la resolución de problemas y en su futura aplicación.
En los paisajes, siguiendo la teoría de H.Gardner, asumimos una inteligencia funcional y que se manifieste de diferentes maneras en diferentes contextos.
El objetivo es crear un aula emocionante, donde aprender descubrir, organizar y transformar tanto el mundo que nos rodea como a nosotros mismos. Es un aula divertida, estimulante, exigente, retadora, apasionante y no confunde aprendizaje con repetición y olvido sino con comprensión, creación, creatividad y sentido.
El profesor es un diseñador de experiencias de aprendizaje. Organiza el contenido de acuerdo al orden en el que logra una mayor implicación de los alumnos, negociando tiempos, modos y herramientas en un proceso puesto al servicio del desarrollo integral, del aprendizaje a lo largo de toda la vida.
Los paisajes de aprendizaje son una herramienta de programación que logra la personalización cruzando dos modelos pedagógicos clave. En el eje horizontal, se disponen la variedad de actividades enfocadas desde la riqueza de las inteligencias múltiples, mientras que en el eje vertical, se colocan las estrategias cognitivas clasificadas en la Taxonomía de Bloom.
Como resultado del cruce entre los ejes descriptivos se obtiene un matriz de cuarenta y ocho casillas. Esta herramienta de programación permite crear distintas actividades de un modo coordinado y con sentido armónico, organizando la riqueza de los métodos en un espacio coherente y que integra las estrategias cognitivas a lo largo de todo el aprendizaje.
La inteligencia orienta el estilo de cada actividad, el uso del tipo de materiales o la representacióndel aprendizaje; mientras que los verbos de Bloom dirigen el objetivo.
Para poder programar con esta matriz, se parte de las enseñanzas mínimas y se redactan las metas de comprensión, aquello que se espera que los alumnos aprendan con el conjunto de experiencias de aprendizaje que se diseñarán.
La imagen o marco visual es como un tablero de juego sobre el que se mueven los alumnos y en el que encuentran retos a superar.
No es necesario que la matriz se complete con actividades en los cuarenta y ocho posibles cruces resultantes de las ocho inteligencias múltiples y las seis categorías de Bloom, dependerá de nuestra práctica y de nuestra planificación. Por el contrario, resulta imprescindible no dejar de lado ninguna inteligencia y por supuesto ninguna categoría cognitiva.
Gracias a este modelo se comparte la autonomía en el trabajo, con la posibilidad de que sea el propio alumno quien elija parte del orden de las primeras y la ejecución de las segundas.
Este sistema implica al alumno en la decisión y genera un modelo de autonomía basado en un simple ejercicio de libertad. Así les ayudamos a sentirse responsables de su propio aprendizaje.
Cuando ponemos al alumno en el centro del proceso educativo, nuestro enfoque como docentes cambia. El alumno deja de ser un mero receptor y se busca que interaccione y se involucre con las ideas que hay que estudiar y aprender.
Claves en la experimentación del alumno y profesor:
En los paisajes, a través de itinerarios, imágenes, tecnología, gamificación... conseguimos que la motivación aumente de forma significativa.
Perciben una relación estable entre acciones específicas y logros, se sienten competentes para hacer lo que se espera que hagan, valoran la materia y tienen un claro sentido de su propósito.
Perciben el ambiente como favorable para el aprendizaje y experimentan emociones positivas hacia las actividades de aprendizaje.
Liberan recursos cognitivos para el aprendizaje ya que pueden influir en la intensidad, duración y expresión de sus emociones.
Manejan sus recursos y son capaces de lidiar con los obstáculos de forma eficiente; por ello, son más persistentes en el aprendizaje.
Los profesores que saben motivar hacen que la escuela tenga sentido contribuyendo a que los alumnos aprendan y comprendan, y les ayudan a apreciar el valor del aprendizaje, sobre todo en sus posibles aplicaciones para el conocimiento fuera de la escuela.
Un paisaje de aprendizaje es una herramienta metodológica para atender a la diversidad.
Hay cinco claves para crear un paisaje de aprendizaje:
1. Diseñar de actividades variadas utilizando las inteligencias múltiples con los niveles cognitivos de Bloom.
2. Crear diversos itinerarios para que cada alumno decida su camino de aprendizaje.
3. Diseñar actividades de diferente profundidad o dificultad.
4. Crear un marco simbólico que funcionará como narrativa de los diferentes itinerarios.
5. Gamificar nuestro paisaje utilizando las técnicas del juego fomentando la motivación con insignias, tablas de puntos, retos..
6. Por último, digitalizaremos el aprendizaje. Para ello utilizaremos diferentes herramientas digitales (thinglink, genially, pixabay, makebadges..)
Montse en este video nos explica qué es un paisaje de aprendizaje y cómo llegar a él.
En todo paisaje es necesario crear recompensas variadas y originales en las distintas actividades. Muchas de estas insignias son digitales, pero también se pueden ofrecer en papel. Lo más importante es que sean diferentes, existan muchas, estén conectadas con el tema central de la historia y sus roles, y que algunas se muestren claramente con las actividades, mientras que otras estén escondidas y solo se descubran al realizar determinadas tareas sobre las que puede ir informando el profesor en el día a día.
Algunos ejemplos de badgets:
Los alumnos irán consiguiendo insignias a medida que superan los retos a los que se les invita a participar durante el paisaje. Pueden tener actividades individuales, aunque la organización sea por equipos cooperativos.
Cuantas más variedad de tareas y actividades incluyamos en el paisaje, más competencial será el aprendizaje de los alumnos.
Si diseccionamos los criterios evaluación y estándares de aprendizaje evaluables, vemos que en ellos hay un proceso mental y se hace relación a un bloque de contenidos y contexto. Esto nos puede ayudar a definir las tareas de nuestros paisajes.
Componentes de las tareas:
Las actividades tienen que ser DIVERSAS (que trabajen las diferentes inteligencias, habilidades cognitivas y modelos de pensamiento), INCLUSIVAS (diseñar actividades de diferentes niveles de dificultad) y COMPLETAS (lo más real posible; contexto personal, académico y profesional)
En esta variedad es donde encontramos las medidas de atención a la diversidad. Todos haciendo el mismo paisaje pero todos pudiendo hacer distintas actividades.
En este viedo podemos ver cómo se pueden clasificar las actividades para un paisaje de aprendizaje.
En la medida en que desde la programación se busquen estrategias metodológicas y de evaluación para todos y cada uno de los alumnos, disminuirá la necesidad de tomar medidas extraordinarias para determinados alumnos.
La personalización estará presente como principio de actuación al plantear distintos objetivos, contenidos o actividades de acuerdo a las posibilidades de los alumnos.
Según el momento del proceso de enseñanza - aprendizaje tenemos diferentes tipos de aprendizaje: DE ENTRADA, DE DESARROLLO y DE CIERRE.
Todas relacionadas con el currículo y si las unimos con los criterios y estándares de aprendizaje evaluables, me facilitará el trabajo curricular y la evaluación objetiva y auténtica del alumno.
La diversidad pasa a ser un valor cuando se pretende la construcción colaborativa del conocimiento.
El aprendizaje actual en la escuela y en el trabajo se basa a menudo en la puesta en común de conocimientos. Se están desarrollando modelos, herramientas y prácticas pedagógicas que apoyan el aprendizaje en equipo y la comprensión mutua, y estas prácticas quedan recogidas en el paisaje.
Con esta plantilla podemos tener una guía para diseñar actividades cooperativas.
Mediante roles dentro del equipo, donde cada miembro tendrá diferentes tareas.
Los cinco elementos del aprendizaje cooperativo:
Todo material que se usa en las aulas y que es objeto de aprendizaje tiene significado por sí mismo. Es decir, está ordenado siguiendo un orden lógico. Sin embargo, el orden lógico de los contenidos no corresponde al orden psicológico que ocurre cuando aprendemos.
El orden potencial para garantizar una mejor comprensión del contenido obedece por ejemplo, a la integración de actividades variadas, a lo que ya sabe el alumno, a la generación de desafíos o la integración de estrategias cognitivas, entre otras características del trabajo en el aula que continuaremos descubriendo.
La narración dirige el desarrollo gracias a un cuento, a una aventura o a una fábula que se relaciona con los contenidos curriculares.
Da sentido, unifica el paisaje de principio a fin y es un excelente elemento vinculante y motivador para los alumnos.
Enfrentarse a retos y desafíos es una experiencia incuestionablemente motivadora para el alumno.
La realización del paisaje de aprendizaje debe contener unas rutas abiertas y flexibles que permitan que el alumno jamás se pierda en el camino, que se encuentre cómodo en el reto del aprendizaje, que le permita la repetición ordenada de las actividades con el ánimo de mejorar, que contemple la posibilidad de la ubicación y que sea divertido y atrape.
La personalización a través de la programación por inteligencias múltiples y habilidades cognitivas permite adaptar el ritmo, intereses, preferencias y necesidades del alumno.
El alumno es el centro del proceso y por tanto debería serlo también de su currículo, basándose en sus conocimientos y destrezas reales. Buscamos que el alumno adquiera un compromiso con el aprendizaje. Para ello tiene que saber qué se le pide, para qué y cómo.
Se trata de adecuar lo que queremos enseñar a las características y necesidades educativas de los alumnos; se trataría de personalizar nuestra enseñanza. Solo así podremos facilitar al alumno que personalice su aprendizaje.
El paisaje de aprendizaje contiene todas las posibilidades y opciones que el alumno tendrá que escoger para establecer su propio plan de aprendizaje con metas e itinerarios ya que habrá opciones en cuanto a contenido, en cuanto a proceso o en cuanto a producto a crear.
Los alumnos se convierten en verdaderos protagonistas de su aprendizaje, más autónomos y conscientes de su progreso y evolución.
La capacidad de elección tanto de tiempos y procesos, como de los contenidos o productos finales, aumenta enormemente su motivación y al fin y al cabo su implicación, que es básica para la construcción de su propio aprendizaje.