He elegido la rúbrica como evaluación de la expresión oral.
En tercero de primaria hemos trabajado el texto instructivo. Los alumnos explicaban en clase diferentes pasos o procedimientos para conseguir algo: recetas, juegos de magia, reglas de un juego...
Los indicadores de la rúbrica fueron explicados en clase antes de la preparación de la exposición.
Los alumnos han sido evaluados por sus compañeros y por ellos mismos. Esto último para aprender de los erores.
He aprendido a realizar rúbricas reales y cercanas y además los alumnos aprenden de la evaluación. Ellos se dan cuenta de los errores y los aceptan muy bien.
Me he propuesto seguir trabajando la evaluación auténtica y añadir rutinas de pensamiento en las actividades previas. Además de un feedback para reforzar los momentos de aprendizaje.