Dentro del mundo de las matemáticas, las fracciones representa uno de los contenidos más abstractos que podemos encontrar en primaria. Para que los alumnos desarrollen una comprensión real, debemos enfocarlo desde un prisma experiencial y significativo. Como indica Ausubel (1963) el aprendizaje resulta más eficaz cuando los nuevos conocimientos se relacionan con los conocimientos previos del alumnado. Por este motivo, utilizar material manipulativo como los alimentos o actividades cotidianas como la preparación de unos aperitivos, son un ejemplo perfecto para trabajar las fracciones en un contexto real y conocido por los alumnos.
Además, el enfoque por competencias de currículo (Decreto 61/2022, Comunidad de Madrid) promueve metodologías que favorecen la resolución de problemas, el pensamiento crítico y el trabajo cooperativo, como en esta situación de aprendizaje en la que se trabaja mediante el ABP, la manipulación y la gamificación.
Autores como Bruner (1960) y Piaget (1970) también sostienen que el razonamiento lógico-matemático se construye desde la acción y la manipulación, por lo que la utilización de recursos materiales reales potencia la comprensión de los conceptos. Por otro lado, la implementación del recurso de un juego interactivo como kahoot como elemento lúdico de evaluación, permite que, mediante la gamificación, el proceso de evaluación se transforme en una oportunidad para el aprendizaje.