Alimentación Saludable: Corresponde a aquella que satisface los requerimientos de energía y nutrientes en todas las etapas de la vida, de acuerdo con el estado fisiológico y la velocidad de crecimiento. Favorece el aporte de nutrientes de la madre al feto, promueve la lactancia materna e incorpora alimentos ricos en nutrientes en la alimentación complementaria. Se caracteriza por ser completa, equilibrada, suficiente, adecuada, variada e inocua, contribuyendo a la prevención de enfermedades asociadas tanto a deficiencias como a excesos de energía y nutrientes, así como al consumo de productos ultraprocesados (MSPS, 2016).
Promover la alimentación saludable como un derecho humano fundamental.
Fomentar el consumo de alimentos reales y naturales, en lugar de productos ultraprocesados.
Adaptar las recomendaciones a la diversidad cultural, territorial y gastronómica de Colombia.
Contribuir a la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles (diabetes, hipertensión, obesidad).
Lactancia materna: exclusiva hasta los 6 meses y complementaria hasta los 2 años o más.
Alimentación variada y balanceada (frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas, semillas y alimentos de producción local)
Agua como bebida principal (reduccion de bebeidas azucaradas o carbonatadas)
Disminuir el consumo de sal, azúcares añadidos y grasas trans.
Reconocer y promover la cocina tradicional de cada región como parte de la identidad cultural.
Fomentar la actividad física y estilos de vida activos en todas las etapas de la vida.
Garantizar equidad alimentaria
Promover la agroecología y el respeto por la biodiversidad,
La nueva guía concibe la nutrición como un derecho humano fundamental, que debe garantizarse desde un enfoque de equidad. Esto implica reconocer y atender las necesidades de las poblaciones más vulnerables, asegurando una alimentación suficiente, nutritiva, segura, sostenible y culturalmente aceptada.
Se busca priorizar los alimentos frescos y naturales, reduciendo el consumo de productos ultra procesados, azúcares y bebidas azucaradas.
Implica garantizar una alimentación que no solo promueva la salud de las personas, sino también la del medio ambiente. Para ello, debe ser adecuada, justa, accesible, respetuosa con la biodiversidad y sostenible en el tiempo, asegurando el bienestar de las generaciones presentes y futuras.
Enfoque en alimentos y patrones alimentarios, no solamente en nutrientes
Mayor énfasis en sostenibilidad ambiental y seguridad alimentaria.
Recomendaciones por ciclo de vida, con especial atención a la primera infancia y adolescencia.
Inclusión de la cultura y las territorialidades en la definición de una dieta saludable.
Reconocimiento del impacto negativo de los ultraprocesados en la salud y la sociedad.
Se incorporan temas de actividad física, autocuidado y bienestar integral, no solo alimentación.
Se pasa de mensajes generales a recomendaciones adaptadas por grupos etarios y contextos sociales.
Revisar tabla excel adjunta para ampliar la información.