El principal uso que se le da al pápalo es como alimento. Tradicionalmente se consumen las hojas en estado fresco y crudo para acompañar otros alimentos como las cemitas poblanas y tacos, los cuales son los ejemplos tradicionales del consumo de pápalo, también como parte de sopas, salsas y ensaladas (SIAP, 2018). También hay reportes en los que indican que las hojas y los tallos son hervidos y guisados para su consumo.
Cemita poblana / Foto: thrillist
Pápalo en taquería Foto: Facebook Taquerias D.F.
Salsa verde con pápalo / Foto: Gastrolab
Guacamole con pápalo / Foto: Cocina vital
El consumo de este quelite es una práctica muy antigua, como lo evidencian los reportes de las fuentes históricas del siglo XVI, que se ha mantenido hasta nuestros días. La forma de consumo es semejante a la que se tenía en el pasado. Se come crudo acompañando a los alimentos. Para su consumo se realizan cortes o poda a las ramas tiernas antes de que la planta florezca (Castro, Bye, et al., 2011).
Fuera del aprovechamiento tradicional como alimento el uso del pápalo es muy limitado. A pesar de ser uno de los quelites que más se consumen, en la actualidad hay pocos estudios sobre sus beneficios y propiedades medicinales, antibacterianas e insecticidas, además se ha perdido su uso y conocimiento entre las nuevas generaciones. Es por eso que se recopilaron los artículos científicos en los que se estudian diferentes propiedades de las hojas de pápalo, el extracto que se obtiene de ellas y las tecnologías emergentes para obtenerlo y se organizaron en forma de un mapa tecnológico, con el fin de generar fuentes de consulta que contribuyan revalorizar y promover el aprovechamiento de las hortalizas nativas de México.