México es considerado un país megadiverso ya que es uno de los 17 países que poseen en conjunto el 70% de la diversidad mundial de especies de animales y plantas. El principal criterio que un país debe cumplir para ser megadiverso es tener al menos 5,000 especies endémicas de plantas. En el caso de México se calcula que existen más de 26,000 especies de plantas de las cuales el 54.2% son endémicas (CONABIO, 2020). Entre todas las especies de plantas que existen encontramos un grupo particular de verduras nativas de México conocido como quelites de las cuales se conocen más de 250 especies que pertenecen a diferentes familias botánicas (SNICS, 2017).
Los quelites son las “plantas cuyas hojas, tallos tiernos y en ocasiones las inflorescencias inmaduras, son consumidas como verdura” (Castro, Basurto, et al., 2011). Las partes utilizadas como quelites pueden ser la planta completa (sin la raíz), plántulas, ramas o retoños jóvenes, hojas tiernas, hojas sin nervaduras, pecíolos y tallos; las cuales aportan a la dieta una gran diversidad de olores, sabores y texturas, así como diversos nutrientes.
Foto: Instagram suculenta_oax
Foto: Mariana Castillo
Los quelites son parte importante de nuestra cultura, ya que forman parte de la tradición agrícola y culinaria de nuestro país (Bye & Linares, 2015). También aportan a la dieta diferentes aromas, colores y sabores, además de su contribución en una amplia variedad de nutrimentos como proteína, fibra dietética, minerales, vitaminas A y C y compuestos bioactivos (Santiago-Sáenz et al., 2019).
En la actualidad el uso y conocimiento sobre los quelites continúa principalmente en las comunidades rurales donde los pequeños agricultores son responsables de producir los cultivos con base en el conocimiento tradicional que se tiene de cada especie (CONABIO, 2020). Estos recursos vegetales permiten su supervivencia y les dan identidad debido a que son parte de su dieta, vestimenta, festividades y de numerosas actividades como la elaboración de artesanías y medicinas, entre otros (Balcázar-Quiñones et al., 2020). Sin embargo, fuera de este aprovechamiento son plantas subutilizadas y poco valoradas, a pesar de que han formado parte de la gastronomía y medicina tradicional mexicana desde épocas prehispánicas.
La disminución de su consumo se debe se debe a diversos factores culturales, sociales y geográficos que limitan su venta. A la par, se ha visto una disminución importante en su demanda, debido a que la gente ya no los compra y los canales de comercialización se han reducido, lo cual también afecta los cambios en los patrones de producción (Santillán, 2018). También ha habido una modificación de los hábitos de alimentación y las preferencias de los consumidores generadas por la globalización, la publicidad, el aumento de las tiendas de cadena y el acelerado ritmo de vida (Leyva & Pérez, 2015), lo cual ha resultado en la sustitución de los alimentos tradicionales por alimentos procesados.
Se han realizados proyectos enfocados a la difusión de información sobre los quelites, su importancia y beneficios con el fin de promover su consumo en la población Méxicana. Un ejemplo es el calendario y el cartel creados por parte de Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), estos contienen ilustraciones científicas, información y recetas sobre algunos quelites.
Imagen: CONABIO
También existe el recetario Quelites: sabores y saberes del sureste del Estado de México que contiene cincuenta y tres recetas de la cocina tradicional mexicana, compartidas por cocineras, productoras, compradoras y vendedoras de quelites de Atlautla, Juchitepec, Ozumba y Tepetlixpa. Este recetario fue parte del proyecto "Rescate de especies subvaloradas tradicionales de la dieta mexicana y su contribución para el mejoramiento de la nutrición en México" de la Doctora Amanda Gálvez y sus colaboradores de la Facultad de Química de la UNAM. La escritura y compilación de las recetas estuvo a cargo de Edelmira Linares, Robert Bye, Noemí Ortega, Antonio Eloy Arce.