Una de las decisiones más importantes es elegir dónde congregar.
Antes de elegir, recuerde esto: La apariencia no dice si una iglesia es bíblica o no. No juzgue nada por apariencias, juzgue de manera justa (Juan 7:24).
El aspecto del lugar (bonito o sencillo) no es señal de buena o mala iglesia. Muchos o pocos recursos no son señal de buenas o malas enseñanzas.
La cantidad de miembros no indica si una iglesia es bíblica o no, puede ser pequeña o grande la congregación y eso no es un indicador seguro de que sea buena o mala.
Cuando Dios nos rescata del pecado por medio de nuestro Señor Jesucristo, no es para que andemos solos. Él es nuestro buen pastor y nosotros sus ovejas; y no hay tal cosa como una oveja solitaria. Somos Su rebaño y necesitamos ser parte de esa comunidad de Cristo, la iglesia local.
La iglesia es el cuerpo de Cristo aquí en la tierra, y como cuerpo, todas sus partes son distintas y se necesitan unas a otras para cumplir su función adecuadamente.
Tenemos un mandamiento nuevo que nos dio el Señor Jesucristo en la última cena: "Que nos amemos los unos a los otros". Y pues ese amor se practica en comunidad. También El Señor nos muestra que el amor a los otros se muestra en humildad en servicio a los otros, y pues podemos servir a otros estando en una iglesia local. No buscamos servirnos, sino más bien servir a los demás.
Por medio de la iglesia somos edificados (discipulados) para poder comprender mejor al Señor y poder servirle de forma que le sea agradable.
En un mundo donde hay miles de iglesias que profesan ser de Cristo, hay que ser juicioso para elegir un lugar adecuado. Ese lugar debe ser apegado a las escrituras, no solo enseñando lo que dice la Biblia, sino también poniéndolo en práctica.
A continuación un conjunto resumido de cosas en las que se debe fijar para poder elegir prudentemente.
La Biblia al ser la Palabra revelada de Dios infalible e inerrante, en la iglesia debe ser la máxima autoridad y debe ser la última palabra en todo asunto correspondiente a la fe, el manejo de la iglesia y conducta de vida cristiana. Los pastores tienen cierta autoridad sobre la iglesia pero siempre sujetos y conforme a lo que dice la Biblia.
La iglesia necesita tener una confesión de fe clara y establecida que está basada en la Biblia solamente.
Eso permite a usted conocer qué cree esa iglesia y no tener sorpresas tristes más adelante. Pregunte por ella.
Se cree en el único Dios, trinitario (Padre, Hijo y Espíritu Santo), porque es lo que muestra la Palabra de Dios.
Dirige y predica un varón maduro en la fe.
Puede ser un pastor principal y múltiples ancianos (si la iglesia es antigua y los tiene ya establecidos).
Una iglesia nueva puede tener un solo pastor, pero a medida que crece es sano que tenga ancianos y posiblemente más de un pastor.
Se predica el verdadero Evangelio (arrepentimiento de pecados y salvación por fe en Cristo solamente).
Si le presentaron el evangelio con ideas como que Dios le va a prosperar económicamente o le va a sanar de su enfermedad, ese no es el verdadero evangelio, es falso. Huya de ahí. No es que Dios no prospere o sane a los suyos, sino que debemos entender que el evangelio es entender que somos pecadores y arrepentirnos creyendo en Jesucristo. Si Dios quiere le prosperará, Si Dios quiere le sanará.
Hay discipulado (especialmente si la iglesia está ya establecida).
Esto es útil para poder conocer a Dios a través de las enseñanzas basadas en la Biblia; preparar a los hermanos para poder vivir vidas piadosas; y saber presentar fielmente el verdadero evangelio.
Usted tiene la responsabilidad de escudriñar las escrituras para ver si lo que enseñan es cierto, pues hay iglesias y sectas con discipulado que dan falsas enseñanzas.
El Señor nos muestra en La Palabra que por sus frutos los conoceremos.
Pueden verse los frutos del espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fe, mansedumbre, templanza) especialmente en los miembros maduros en la fe.
Todo lo que sucede en esa iglesia glorifica a Dios, no a los hombres.
Si lo que importa es la apariencia o el dinero, ahí no es.
Se predica fielmente la Palabra de Dios para edificar a los creyentes.
Anote lo que enseñan y practican, escudriñe en su Biblia para comprobar.
Aunque ningún pastor es infalible, debe cuidar enseñar la verdad con fidelidad.
De igual manera, usted no se apresure a sacar conclusiones, sea paciente.
Si está visitando o empezando a visitar iglesias, es bueno que sepa de antemano qué cosas erradas puede encontrar que no serán para su bien. Puede usar este enlace para conocer más: A DONDE EVITAR IR