Un lugar equivocado es aquel donde:
No se predica fielmente lo que dice la Palabra De Dios,
Se dan enseñanzas erróneas e incluso heréticas,
Se manipula, se aprovechan de la gente o
Se manejan las cosas sin contemplar lo que dice la Biblia al respecto.
Distintas iglesias apartadas de la Biblia, muestran varias o muchas de estas características, por su bien, le aconsejamos evitarlas.
A continuación le mencionamos algunas características que deberían ponerle en alerta respecto a la iglesia que está visitando. Por su bien, evítelas.
Hay iglesias que usan Biblias adulteradas, eso está terriblemente mal.
Un ejemplo de Biblia adulterada es la TNM (Traducción del Nuevo Mundo) de los Testigos de Jehová, en la que se han alterado palabras o pasajes, cambiando el significado verdadero de la palabra de Dios para que coincida con sus falsas enseñanzas.
Otras iglesias usan libros o escritos de supuestos profetas como si fueran palabra revelada con tanta autoridad como la Biblia misma.
Una es la iglesia mormona, que se hace llamar La Iglesia de Jesucristo de Los Santos de los Últimos días. cuyo profeta Joseph Smith les dió libros como 'El libro del mormón' y otros así.
Otra es la iglesia Adventisata del Septimo Día, de manera similar con su profeta Elena White y sus publicaciones.
La Biblia advierte que la Palabra no debe ser adulterada.
La Biblia nos indica que la Palabra de Dios es suficiente en sí misma, por tanto, no necesitamos de profetas ni escritos aparte.
Algunas iglesias afirman que Dios no es trinitario o que en algún momento es Padre, en otro momento es Hijo, en otro momento es Espíritu, todo eso es errado.
Otras dicen que Jesucristo es Hijo de Dios pero niegan que es Dios, o que cuando resucitó lo hizo en espíritu, no de manera corporal.
La Biblia sin embargo, nos muestra que nuestro Dios es uno en tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
La Biblia nos muestra que el Señor Jesucristo es Dios y que resucitó corporalmente.
Este es un gran problema porque indirectamente niegan que solo Jesucristo es suficiente para nuestra salvación. Ejemplos:
La iglesia católica romana, que indica que el creyente necesita acumular buenas obras para salvarse, e incluso su cuerpo de creyentes en su mayoría cree que María es corredentora.
La iglesia Adventista, indica igual que aparte de creer en Cristo es necesario hacer obras.
La Biblia, en cambio, enseña que la salvación únicamente se alcanza por la fe en Cristo, al arrepentirnos de nuestros pecados y creer en Él.
Tener el título de pastor no es suficiente para ellos, así que acuden a un mayor título de autoridad: el de apóstol.
Lo interesante es que en la Biblia, un creyente para ser apóstol debía haber visto a Cristo personalmente y tener los dones milagrosos que tuvieron los verdaderos apóstoles, los que existieron en tiempos de Jesús, hace 2000 años.
Tampoco son bíblicos los que se llaman a sí mismos sucesores de Pedro (los papas) de las iglesias romana católica y ortodoxa copta.
La Biblia indica que los apóstoles sólo son 12, los mencionados en ella, excluyendo a Judas Iscariote (el traidor), reemplazado por Matías.
Cabe recalcar que hubo un apóstol adicional de los gentiles cuyo nombre era Pablo.
Ellos (los verdaderos apóstoles) establecieron el fundamento o cimiento de la iglesia y ahí se acabó el apostolado, hace unos 2000 años.
El asunto es que el canon bíblico ya está cerrado, significando que no son necesarias nuevas profecías, no hay nada que agregar a la Biblia hoy en día, pues lo que tiene ahí es suficiente para la iglesia, incluso el fin de los tiempos está indicado ahí.
Además, hay que tener en cuenta que un verdadero profeta no contradecía la palabra de Dios, daba palabra que venía de Dios y esa palabra se cumplía.
Los falsos profetas actuales son falibles o son adivinos; y ninguna de esas cosas las apoya la Biblia.
Cualquier ministerio de liderazgo femenino con varones bajo su enseñanza o autoridad está mal. Así se hagan llamar pastoras o no, están desobedeciendo directamente a la Biblia al tomar esos roles.
Más que un problema, es algo serio que ya hace 2000 años se veía y eran cosas corregidas para que la iglesia de Cristo tenga el orden que Dios había dispuesto.
La Biblia muestra que la mujer tiene el rol de enseñanza a los niños. Y en un caso especial, las mujeres ancianas (de edad) deben enseñar a las mujeres casadas más jóvenes acerca de su rol matrimonial y maternal.
La Biblia nos muestra que ambos, varón y mujer son iguales en dignidad ante Dios, pero distintos en roles.
Algunas iglesias van por esa línea, enseñando que si un creyente vive una vida perfecta en obediencia a sus reglas se convertirá en un dios.
Otras enseñan que los creyentes son Jehova juniors, o sea pequeños dioses.
Todo eso es errado.
Decretan, declaran, proclaman, establecen sus deseos como si fueran dioses o como si su voluntad tuviera que ser realizada por Dios. Esto está muy mal.
Nosotros no somos dioses con poder creador alguno en nuestras palabras. Tampoco Dios está al servicio de nuestra voluntad.
La Biblia nos muestra que Dios es soberano, no le podemos decir qué hacer, más bien se hace Su voluntad.
El mismo Señor Jesucristo nos enseña que es la voluntad del Padre la que debe hacerse, no la nuestra (Mateo 6:10, 26:39; Lucas 22:42).
Nosotros somos llamados a presentarle nuestras peticiones y ruegos, con acción de gracias; y Él nos da paz.
También vemos que Él nos concede lo que le pedimos, cuando pedimos conforme a Su voluntad.
Así que siempre se trata de dos cosas: (1) pedir a Dios y (2) Su voluntad.
Esto a veces toma tiempo verse.
Si usted lee su Biblia regularmente evitará tales engaños.
Anote los pasajes que se mencionan en las prédicas y lea su Biblia para ver si realmente significan lo que le dicen, lea el contexto, el pasaje completo, el capítulo anterior y el siguiente.
Si se predica un sentido diferente y fuera del contexto de lo que dice el texto bíblico, eso está mal.
Enseñan cosas en base a "tuve un sueño", "tuve una visión", "Dios me dijo", "Dios me habló", "el Espíritu Santo me dijo", "tuve un sentir", "sentí en el corazón decir o hacer esto", o cosas por el estilo.
La Biblia alerta que el corazón es engañoso y el asunto es que hay que evitar las enseñanzas que son en base a algo que una persona se soñó o "recibió" en visión o en forma audible, porque no hay certeza alguna de que eso haya venido de Dios.
Toda enseñanza debe ser en en base a lo que ya fue revelado en las escrituras, es decir, la Biblia, que es la palabra revelada y segura de Dios.
Ellos le dirán que se acerque a Cristo para que sus problemas emocionales, económicos o de salud sean resueltos.
Lo curioso es que cuando eso que prometen no sucede, dicen que es porque le falta fe a usted.
También niegan la realidad, como si el decir "no estoy enfermo" quitara su enfermedad, y eso no es fe, es es una falsa enseñanza.
La verdad es que Jesucristo da salvación al que se arrepiente y cree en Él; y también da paz en las distintas circunstancias, pero no promete riqueza y salud plena a sus discípulos en esta vida terrenal; más bien nos impulsa a vivir una vida piadosa y buscar la riqueza celestial, no la de este mundo, confiando en Él en todo tiempo.
Muchos falsos maestros suelen usar frases bíblicas sacadas de contexto,--como "no toques al ungido" o "en la obediencia está la bendición"-- para que no se cuestionen sus enseñanzas erradas.
Eso es simplemente una cosa: manipulación y control.
La Biblia nos enseña que debemos revisar si lo que se nos enseña está bien y alejarnos de los falsos maestros, a los cuales reconocemos también por sus frutos. El mismo apóstol Pablo elogió a los bereanos porque escudriñaban las escrituras para ver si lo que él decía era cierto.
Algunos aluden a su 'paternidad espiritual' como herramienta de dominio y provecho sobre los hermanos.
Pastorear, discipular o evangelizar son cosas que deben hacerse, pero el que da vida a alquien que se convierte, es Dios.
Aunque vemos en la Biblia que los apóstoles lamaban hijitos a las ovejas (los hermanos), eso es una muestra de profundo amor paternal por el rebaño de Dios, y no debe confundirse con una instrucción (opuesta a la orden del Señor).
El Señor Jesucristo dijo que a nadie llamemos padre en la tierra porque nuestro único Padre es el que está en los cielos (Mateo 23:9).
Similar al asunto de la "paternidad espiritual", si los pastores llaman a las ovejas de Cristo 'sus discípulos', no está bien y puede usarse a veces como una herramienta autoritaria.
El asunto es que son discípulos de Jesucristo; los pastores o ancianos son llamados a cuidar, enseñar y guiar al rebaño con responsabilidad, y los discípulos son llamados a sujetarse a sus pastores. Esto no implica una propiedad o autoridad abusiva ni una sujeción antibíblica, más bien es una autoridad en amor, con cuidado de las ovejas de Cristo, según lo que la Biblia indica, no yendo más allá de la labor pastoral.
La Biblia y la psicología son opuestas en naturaleza.
La Biblia es la Palabra de Dios, es suficiente para enseñar, reprender, corregir e instruir en justicia al creyente; y Dios es el mejor médico para el alma.
Por otro lado, la psicología no es una ciencia, tiene origen ateo y aunque intenta resolver los problemas del hombre, no es necesaria para sanar el alma del creyente.
Aún la llamada psicología cristiana, sigue teniendo su base en la psicología secular y no es bíblica, por más que inserte versículos en sus prácticas.
Además, la prédica en la iglesia no debe ser una charla de autoayuda para inflar el ego de las personas apelando a su autosuficiencia.
La Biblia nos enseña más bien que debemos ser dependientes de Dios, no de nosotros mismos.
Él es nuestro buen pastor y nosotros sus ovejas, el bienestar de nuestras almas depende completamente de nuestra relación con Él con mansedumbre a Su Palabra.
La Biblia enseña que los creyentes deben ofrendar con alegría de corazón según sus posibilidades para sostener a la igleisia, al que la cuida (sea el pastor o anciano) y para ayudar en especial a los hermanos en necesidad.
Claro, hay bendición en ofrendar, pero si usted ofrenda para ser bendecido, no ha entendido el concepto, la ofrenda es para estimular un corazón generoso, no uno ambicioso.
A Dios no se le puede sobornar, ni se compran sus milagros.
De hecho, Jesucristo nos enseñó que simplemente pidamos en oración, no indica en ningún lugar que lo hagamos con un intercambio económico.
Cuando alguien le dice algo como "pacte con Dios" o "haga una ofrenda de fe" o "una ofrenda de honra" ... huya de ahí.
Enseñan que serán bendecidos de manera sobreabundante al diezmar (aludiendo a Malaquías 3:10)
Dicen que si no diezman, roban a Dios y estarán bajo maldición.
La Biblia nos muestra que los diezmos estaban vigentes bajo el antiguo pacto, eran parte de la ley; había varios diezmos, estos diezmos eran impuestos, es decir, una obligación.
En el nuevo pacto, el creyente no está bajo la ley, y no es mandado a diezmar, lo cual era una obligación; más bien se le dice que ofrende con alegría y generosidad (según sus posibilidades), para ayudar a sostener a la iglesia y los más necesitados.
Si aún así usted está convencido de que debe diezmar, lea el antiguo testamento, en el pentateuco podrá entender mejor los porcentajes y comprender de qué se trata.
En algunas iglesias hacen uso de un falso don de lenguas (generalmente sin interpretación), lo que puede ser palabras incoherentes que nadie puede entender. Eso se llama glosolalia.
Sin embargo, el don de lenguas en la iglesia primitiva era el hablar un idioma real que el hablante no conocía para que un oyente de ese idioma pudiera ser alcanzado por la palabra de Dios.
El apóstol Pablo advirtió que si alguien hablaba en lengua extraña en la iglesia solo podía hacerlo si había alguien más que interprete, para que la iglesia sea edificada y los visitantes nuevos no pensaran que había locura ahí.
El propósito de un verdadero don del Espíritu es para edificar a la iglesia.
Agitan sus cuerpos, corren, se sacuden, ríen y lloran, hasta lanzándose al piso somo si eso fuera una muestra de la presencia del Espíritu Santo en ellos.
Todo lo contrario, Dios es un Dios de orden y no se ve en la Biblia que ocurrieran cosas así en las reuniones entre hermanos.
Esto no siempre es visible en las reuniones públicas, pero sí en las más privadas o retiros espirituales.
Mucho cuidado con eso.
En algunos lugares el protagonista es una persona, el escenario, las luces, las grandes voces y melodías o incluso danzas.
El culto debe servir para entregar un mensaje bíblico que realmente edifique y fije los ojos en Cristo.
Si lo que hay es un show de entretenimiento o manipulación, salga de ahí.