Partido Acción Ciudadana (PAC) de Nicaragua
Estamos bajo una dictadura que se caracteriza por una ausencia de separación de poderes del Estado ejerciendo un control totalitario sobre todos ellos; al no existir esa separación el poder se concentra en una sola persona y una élite privilegiada a la orden del dictador; las decisiones que toma son totalmente arbitrarias, por encima del marco jurídico y lo acomoda para perpetuarse en el poder; no existe un Estado de Derecho, dado que de manera no declarada ha suspendido casi todas las garantías constitucionales; impide que la ciudadanía ejerza su derecho al voto y manipula para garantizar los resultados a su favor, que se profundiza por el control férreo del Consejo Supremo Electoral; confisca, ejerce el control y censura a los medios de difusión para impedir la libertad de expresión y de prensa; hay persecución de las instancias unitarias de la población como la Coalición Nacional y la UNAB; práctica la represión, la persecución, el espionaje, asedio y secuestro de ciudadanos que se oponen, impidiendo toda forma de oposición. Este régimen se empecina en no abandonar el poder, por el contrario busca cómo perpetuarse.
Es una tiranía que se ejerce con despotismo.
Una tiranía es un gobierno ejercido por un tirano (el que tenemos). Como tal, es una forma de gobierno que se caracteriza por que quien lo ejerce goza de un poder total o absoluto, no limitado por las leyes, y se comporta de manera autoritaria y despótica.
Déspota: la autoridad que alguien ejerce de manera absoluta y arbitraria, sin limitación alguna por parte de las leyes o de otros poderes.
Hasta el momento la mayoría de organizaciones de la oposición se han enfrascado en la ruta electoral como una salida pacífica y por la vía cívica, ciudadana, de sacar a la dictadura. ¡Vencerla con los votos! Sin embargo, para que se pudiera transitar por esta vía se demandó ante la comunidad internacional condiciones previas para participar en unas elecciones programadas para noviembre de 2021, las cuales debían de comenzar a cumplirse a partir de mayo de este mismo año.
No obstante, las condiciones esperadas no han sido cumplidas:
Libertad de presos políticos, todavía se encuentran más de 120 secuestrados políticos acusados de forma dolosa de crímenes que no han cometido.
Reformas a ley electoral. No se cumplió. La mayoría de propuestas de reformas no fueron objeto de discusión en el parlamento. El régimen ordenó a su Asamblea Nacional la aprobación de un remedo de reformas que por el contrario refuerzan la arbitrariedad de la dictadura para disponer libremente de estas elecciones y de los partidos que participan en ella.
Cambios significativos en el CSE. No se cumplió. Hubo una reposición de miembros del CSE con una mayoría sandinista que ya mostró su obediencia al dictador con la cancelación de la personería jurídica a dos partidos políticos.
Retorno seguro de exiliados. Tampoco se cumplió. Hay todavía más de 100 mil nicaragüenses en el exilio que temen por su vida y sus propiedades si regresan al país.
Regreso de los organismos de derechos humanos, como la CIDH. El régimen mantiene la prohibición de que estas instancias internacionales se hagan presentes en el país. También se impide la participación de otras instancias de derechos humanos de la Unión Europea y de otros países.
Observación electoral. El régimen insiste en “acompañamiento”, fórmula que le deja abierta la opción de decidir quién participa o no de la observación electoral. Desde ya se sabe que sólo se permitirá acompañamiento durante tres días. En resumen tampoco hay esta condición.
No por último sea menos importante. Las libertades democráticas. Contrario a lo que muchos podían esperar que iniciándose un proceso electoral habría algunas libertades que el régimen permitiría. No sólo no hay libertad de organizarse, de expresarse, de movilizarse, de ejercer los básicos derechos constitucionales, sino que se ha incrementado la represión y también se le ha buscado un marco legal para la misma. La aprobación de un paquete de leyes de ciberdelito, agentes extranjeros y cadena perpetua le permiten inhibir a cada nicaragüense que participó de las protestas, que obtenga recursos del exterior o que hagan activismo pueden ser condenados a cadena perpetua. Sin más ya se han comenzado a aplicar estos remedos legales sobre lavado de dinero, las inhibiciones, la clausura de personerías y luego la nefasta ley de cadena perpetua.
Cese de la represión. Tampoco ha cesado. Se mantiene de forma selectiva y dirigida para evitar cualquier manifestación de oposición a este régimen. El propósito es sembrar el miedo, la desesperanza y el temor para que se escoja vivir bajo una dictadura como el menor de los males. Que se acepte el camino de la resignación al de la lucha.
Los precandidatos presidenciales tienen casa por cárcel. Y la precandidata Cristiana Chamorro está siendo acusada por lavado de dinero.
¿Qué hace democrático a este régimen? Nada. Es un régimen genocida, déspota y tiránico.
Esta síntesis de la caracterización de este régimen como una dictadura se puede tomar como una verdad de perogrullo: todos la saben, dirán algunos. Lo que nos debe servir es que esta realidad nos sirva para analizar fríamente la situación y determinar el camino hacia la libertad. Que no sólo sea la convicción de un puñado de dirigentes y activistas, sino que sea una conciencia colectiva de ese 80% de la población que anhela un cambio y una vía certera y posible de alcanzarla.
No estamos en ninguna democracia europea. Como se ha dicho, tampoco estamos al nivel de nuestra vecina República de Costa Rica donde hay un mayor ejercicio democrático, sin ejército y con respeto a los derechos humanos donde lo correcto sea una vía basada en la decisión de las mayoría a través del voto con instituciones imparciales y con respeto al Estado de Derecho. NO. Aquí estamos bajo una dictadura.
Mientras no se tome clara conciencia de este hecho se seguirá abordando de forma equivocada o con soluciones incorrectas la situación que vivimos en Nicaragua: uno de ellos es la esperanza que plantea el programado fraude y farsa electoral orteguista. Sólo para iniciar ¿quien puede pensar que ir a elecciones con un régimen y un partido que han cometido crímenes de lesa humanidad dejarán que cada ciudadano ejerza su derecho libremente? Estemos claros que no habrá elecciones justas, ni libres ni transparentes, será el régimen quien cuente los votos y designe los resultados. El resultado es previsible. Habrá dictadura y orteguismo para rato.
Otra vía es empujar a que la comunidad internacional incremente sanciones y lleve al régimen al banquillo por las violaciones y crímenes de lesa humanidad. Este proceso sólo puede ser viable si el pueblo nicaragüense está en disposición de sacudirse del régimen por el reconocimiento de que no hay opciones democráticas ni de derecho para que el pueblo decida el cambio. A la vez que expresa su determinación decidida de salir de la dictadura con su movilización masiva en las calles y otras originales formas de manifestación.
La OEA dijo “no hay condiciones”. Young de la ONU: No hay condiciones. UE: No hay condiciones...
¿Cómo hacer para salir de una dictadura?
No hay recetas preestablecidas. La experiencia dicta que sólo la organización y movilización masiva del pueblo, solo un movimiento popular que detenga los desmanes de los genocidas podrá liberar a Nicaragua. Lo quiera uno o no, la realidad es simple: a la dictadura, o se la derroca, con todos los costos que eso implica, o se la padece indefinidamente. Y los costos de no hacerlo son mayores, dado que si no se la derroca, habrá dinastía, los modernos traficantes del poder esclavizarán no sólo a ésta, sino también a la siguiente generación, y dejará Nicaragua en ruinas, estancada en el fondo de la miseria.
Por tanto, este es un momento histórico. Se trata de organizar la protesta cívica y desobediencia civil que conduzca a la paralización total del Estado y del gobierno.
Nadie creerá que es sencillo. Porque se requiere de persistencia, de una fortaleza moral y un coraje extraordinario, porque la dictadura no se quedará impasible: Arrestará, acosará, perseguirá a cualquiera que haga oposición a su régimen. Pero si se quiere salvar a Nicaragua de la violencia, se debe volver a la calle una y otra vez, una y otra vez ingeniar maneras de establecer en la calle su autoridad moral, arresto tras arresto, acoso tras acoso. Más temprano que tarde, el coraje de las voluntades unidas, si logran amasarlo, el coraje de las multitudes será invencible.
Para resumir esta propuesta en forma esquematizada debería ser así:
Las opciones organizadas tendrán que manifestar más coraje, versatilidad e inteligencia, que lo ofrecido hasta hoy. Se requiere de liderazgo, de unidad, de organización y disposición colectiva de salir de una vez por todas de esta dictadura. A diferencia de abril de 2018, ahora se cuenta con un mayor nivel de organización y coordinación.
Para que esta acción tenga éxito debe plantear una alternativa a la dictadura.
Conformación de un Directorio AntiDictatorial con la representación de todas las instancias organizativas que adversan a la dictadura. Creación de directorios departamentales y municipales de coordinación que procedan a organizar cada comarca y cada barrio para la dirección colegiada de la protesta.
Convocatoria a un paro nacional contra la dictadura y por las libertades democráticas que demande la renuncia del dictador.
Constitución del Gobierno Provisional integrado por todos los candidatos presidenciales que asuman este reto, dado que dicen estar en contra del régimen orteguista y a favor de un cambio significativo en Nicaragua. Acordar un programa de gobierno que incluya:
Liberación de los presos políticos y retorno de exiliados.
Disolución del aparato orteguista (disolución de la Asamblea Nacional, reestructuración de la estructuras de mando en la policía y el ejército, disolución del aparato de justicia, la contraloría y otros entes del Estado).
Respeto absoluto a las libertades democráticas.
Justicia transicional (castigo para los criminales y corruptos e indemnización para las víctimas) y no repetición.
Recuperación de los bienes obtenidos mediante el desfalco al Estado.
Convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.
Con la nueva Constitución convocar a elecciones generales.
Gestiones para el reconocimiento internacional del nuevo Gobierno de Transición y condena y repudio al ŕegimen orteguista.
El tiempo es determinante. No se puede pensar en acciones escalonadas. La decisión debe ser ahora… ¡Nicaragua nos necesita!
21 de Mayo de 2021.