El carme
Exhibitions
Exhibitions
September 1984
Some painters, as is now the case of Oriol Balmes, today's exhibitor, are lacking in a, let's say, "quality" not to qualify it with another name that could slip towards the pejorative tone. This "quality" that our painter Balmes lacks, is that of the desire for success, to make himself known, to exhibit every season and do it as much as possible or to impress the media; in search of notoriety, in a word. We believe precisely that this lack is a quality without quotation marks that already indicates that there is a position of being sure of himself and since the more or less well-acquired glory is not essential for him to live either, he has enough to do a job that is a pleasure to him, a necessity without which, for him, life would certainly not be complete.
But with all this we haven't talked about painting, which is what corresponds and which is undoubtedly important enough to demand a long and deep study. This is not the case, but let's say that for the first time we observe a craft acquired over many years, which today, now, is not often seen. Another fact is a feeling of open inspiration, without a limit to a decided and priority theme, but quite the opposite, a sharp and awake feeling that will make him react to a figure, a landscape, some flowers, or an architecture. They are the motivations of color which is the essence of painting, a first gift without which it is better for those who propose to be painters to let it go. Another quality is this, starting more than from the human significance of the object, from the clarification of the forms, from its outline, subject but to a mixture in which the outlines are confused. We would like to specify a third one, which could be the meaning of the research, but in this case this research is to find form and color and, therefore, boxed in a formula that always loses or abandons it and searches for a another that responds to his desires and his mental structure, within the area of what could be a painting, of those that have already passed through the sieve of time, have reached a crystallization and from the spectators, has crossed the limit of human reach to reach transcendence. No, no; look, Oriol Balmes has not attempted such a thing, nor have we, while making or trying to make a synthesis. And observing the patient that is the painter, we could write some recipes, not just one but several. See these for example:
The painting can be looked at without hesitation, not once but several times and still with an inquisitorial gaze.
It doesn't hurt the eyes, on the contrary, it creates a sedative for them.
Observe the sharpness of the colors, contrasted, apparently inharmonious, but which in their entirety achieve a harmony.
Turn the picture upside down and look at it regardless of whether it is flowers, a figure or a landscape. Observe it, we repeat, as a pure painting and do not pretend to see anything else that is not there, nor is it lacking.
Watch it again and you'll see it's spot on. Without prejudice you can taste it as if it were a dish from the best French cuisine or the cake from the most elaborate Viennese oven.
m.a.u.
which means, "mixtures according to use", or "as is habit". This is how the medical formulas pray or used to pray.
These works contain all this and much more, ultra diverse virtues not mentioned, but we insist: his desire for restriction, known only to the most addicted, friends and acquaintances, motivates him not to be a great contemporary figure. But time, which we may not see, will prove us right. The painting of Oriol Balmes, now conceptually and technically, already crystallized, promises to be sought out everywhere, valued and considered as it really deserves.
Josep M. Garrut
From the Royal Catalan Academy
of Fine Arts
Algunos pintores, como es el caso de Oriol Balmes, el expositor de hoy, carecen de una digamos, “cualidad” para no calificarlo con otro nombre que podría resbalar hacia el tono peyorativo. Esa “cualidad” que le falta a nuestro pintor Balmes, es la del deseo del éxito, de darse a conocer, de exponer cada temporada y hacerlo cuanto más mejor o de perseguir a los medios de comunicación; en busca de la notoriedad, en una palabra. Creemos precisamente que esta carencia es una cualidad sin comillas que ya indica que hay un poso de estar seguro de sí mismo y como la gloria más o menos bien adquirida, tampoco le es imprescindible para vivir, le basta con hacer un trabajo que le es un placer, una necesidad sin la cual, ciertamente, la vida no sería para él completa.
Pero con ello no hemos hablado de la pintura, que es lo que corresponde y que tiene, indudablemente, la importancia suficiente para exigir un estudio largo y profundo. No es este el caso, sí pero recuerda que en primer lugar observamos un oficio adquirido a través de muchos años, cosa que hoy, ahora, no se ve a menudo. Otro hecho es un sentimiento de inspiración abierta, sin un límite a una temática decidida y prioritaria, sino todo lo contrario, un sentimiento agudo y despierto que le hará reaccionar frente a una figura, un paisaje, unas flores, de una arquitectura. Son motivaciones de color que es la esencia de la pintura, un primer don sin el cual es mejor que quien se propone ser pintor lo deje correr. Otra cualidad es ésta, partiendo más que de la significación humana del objeto, de la clarificación de las formas, de su perfil, supeditado pero a una mezcla en la que los perfiles se confunden. Quisiéramos especificar una tercera, que podría ser el sentido de la investigación, pero en tal caso esta investigación es la de encontrar forma y color y, por tanto, encasillado en una fórmula que siempre la pierde o la abandona y busca otra que responda a sus deseos y a su estructura mental, dentro del área de lo que podría ser una pintura, de esas que ya han pasado por la criba del tiempo, han alcanzado una cristalización y enfrente de los espectadores, traspasado el límite de alcance humano para alcanzar la trascendencia. No, no; mirad, Oriol Balmes no ha pretendido semejante cosa, ni nosotros, haciendo o intentando hacer una síntesis. Y observando al paciente que es el pintor, podríamos redactar unas recetas, no una sólo sino varias. Véanse estas por ejemplo:
La pintura puede mirarse sin pesar, no una sola vez sino varias y todavía con una mirada inquisitorial.
No hace daño a los ojos sino todo lo contrario, les crea un sedante.
Obsérvese la agudeza de los colores, contrapuestos, aparentemente inarmónicos, pero que alcanzan en su todo una armonía.
Ponga el cuadro al revés y obsérvalo prescindiendo de que sean unas flores, una figura o un paisaje. Obsérvelo repetimos, como pintura pura y no pretenda ver nada más que no esté, ni falta que le hace.
Obsérvelo de nuevo y verá que está en su punto justo. Sin prejuicios puede probarlo como si fuera un plato de la mejor cocina francesa o el pastel del más alambicado horno vienés.
m.s.u.
que quiere decir, "mezclas según el uso", o "como es costumbre". Así rezan o rezaban, las fórmulas médicas.
Estas obras contienen todo esto y mucho más, además de varias virtudes no mencionadas, pero insistimos: su deseo de restricción, que sólo conocen los más adictos, amigos y conocidos, motiva que no sea una gran figura contemporánea. Pero el tiempo, que quizá no veremos, nos dará la razón. La pintura de Oriol Balmes, hoy conceptual y técnicamente, ya cristalizada, promete ser buscada por todas partes, valorada y considerada como realmente merece.
Josep M. Garrut
De la Real Academia Catalana
de Bellas Artes
Alguns pintors, com és ara el cas de l’Oriol Balmes, l’expositor d’avui, estan mancats d’una diguem-ne, “qualitat” per no qualificar-ho amb un altre nom que podria relliscar vers el to pejoratiu. Aquest “qualitat” que li manca al nostre pintor Balmes, és la del desig de l’èxit, de donar-se a conèixer, d’exposar cada temporada i fer-ho com més millor o d’empaitar els mitjans de comunicació; a la recerca de la notorietat, en un mot. Creiem precisament que aquesta manca és una qualitat sense cometes que ja indica que hi ha un pòsit d’estar segur d’ell mateix i com que la glòria més o menys ben adquirida, tampoc no li és imprescindible per viure, en té prou de fer una feina que li és un plaer, una necessitat sense la qual, certament, la vida no fóra per a ell completa.
Però amb tot això no hem parlat de la pintura, que és el que correspon i que té, indubtablement, la importància suficient per exigir un estudi llarg i profund. No és aquest el cas, sí però fer avinent que de primer antuvi observem un ofici adquirit a través de molts anys, cosa que avui, ara, no es veu sovint. Altre fet és un sentiment d’inspiració oberta, sense un límit a una temàtica decidida i prioritària, sinó tot al contrari, un sentiment agut i despert que el farà reaccionar enfront d’una figura, d’un paisatge, d’unes flors, d’una arquitectura. Són motivacions de color que és l’essència de la pintura, un primer do sense el qual val més que el qui es proposa ésser pintor ho deixi córrer. Una altra qualitat és aquesta, partint més que de la significació humana de l’objecte, de la clarificació de les formes, del seu perfil, supeditat però a una barreja en la qual els perfils es confonen. Voldríem especificar-ne una tercera, que podria ésser el sentit de la investigació, però en tal cas aquesta investigació és la de trobar forma i color i, per tant, encasellat en una fórmula que sempre la perd o l’abandona i en cerca una altra que respongui als seus desigs i a la seva estructura mental, dins de l’àrea d’allò que podria ésser una pintura, d’aquelles que ja han passat pel sedàs del temps, han assolit una cristal·lització i enfrom dels espectadors, ha traspassat el límit d’abast humà per arribar a la transcendència. No, no; mireu, l’Oriol Balmes no ha pretès semblant cosa, ni nosaltres, tot fent o intentant fer-ne una síntesi. I observant el pacient que és el pintor, podríem redactar unes receptes, no una només sinó diverses. Vegeu aquestes per exemple:
La pintura pot mirar-se sense recança, no una sola vegada sinó diverses i encara amb una mirada inquisitorial.
No fa mal als ull sinó tot al contrari, els crea un sedant.
Observi's l’agudesa dels colors, contraposats, aparentment inharmònics, però que assoleixen en el seu tot una harmonia.
Poseu el quadre al revés i observeu-lo prescindint que siguin unes flors, una figura o un paisatge. Observeu-lo repetim, com a pintura pura i no pretengueu veure-hi res més que no hi sigui, ni falta que li fa.
Observeu-lo novament i veureu que està al seu punt just. Sense prejudicis podeu tastar-lo com si fos un plat de la millor cuina francesa o el pastís del més alambinat forn vienès.
m.s.u.
que vol dir, “mescles segons l’ús”, o “com és costum”. Així resen o resaven, les fórmules mèdiques.
Aquestes obres contenen tot això i molt més, ultra diverses virtuts no esmentades, però insistim: el seu desig de restricció, que només coneixen els més adictes, amics i coneguts, motiva que no sigui una gran figura contemporània. El temps però, que potser no veurem, ens donarà la raó. La pintura d’Oriol Balmes, avui conceptualment i tècnica, ja cristal·litzada, promet ser cercada arreu, valorada i considerada com realment es mereix.
Josep M. Garrut
De la Reial Acadèmia Catalana
de Belles Artes