Es muy similar a una atención psicológica tradicional. Nos juntamos en una primera sesión individual, de 50 mins (aprox.). Y la idea es que en ella nos conozcamos, conversemos sobre cómo te sientes, cuáles son tus expectativas y objetivos, indaguemos en tu historia y en tu relación con tu perro, y así construyamos algo que te haga sentido y te ayude.
*Más adelante, en las siguientes preguntas y respuestas puedes explorar más sobre esto.
Ambos se realizan a través de videollamada, por lo que puedes agendar desde cualquier parte del mundo, siempre y cuando nos podamos comunicar en español.
El valor de los servicios se calcula según el país en el que residas, esto para ser justos/as con la realidad económica de cada persona.
Respecto a la forma de pago, es a través de transferencia electrónica (Chile), o vía Paypal (resto del mundo).
Además, tengo cupos de Arancel Diferencial, lo cual significa que a las personas que les es imposible pagar el valor completo de las sesiones, ajustamos el valor a sus posibilidades económicas personales, y de esta forma aportamos al acceso transversal a salud mental. No se solicitan justificativos o comprobantes de ningún tipo para solicitar un cupo, confío en que dices la verdad, pero por favor considera que son cupos acotados y están pensados para las personas que realmente lo necesitan.
*Para personas residentes en Chile los servicios cuentan con boleta electrónica reembolsable con Isapre.
Esto va a depender de cada persona y de cada caso. Algunas/os buscan abrir un proceso para poder profundizar, y otros/as solo buscan apoyo en algo puntual. Hay personas que necesitan solo 1 sesión, y otras que necesitan más. Algunas/os necesitan que nos encontremos con una frecuencia determinada, por ejemplo, semanal o quincenal, y otros/as que con 1 sesión les es suficiente. Es muy variable, y la idea es que lo decidamos en conjunto en función de lo que tú necesites.
No, no es necesario que tengas un problema o conflicto con tu perro para que este espacio te sea útil. De hecho, es mejor no esperar a que estalle un conflicto o problema para pedir ayuda, la idea es evitar que llegues al extremo y te sientas sobrepasadx, sino revisar y atenderlo antes.
Por otro lado, algunas/os tutoras/es también solicitan el servicio simplemente porque buscan confirmar si todo está en orden o si hay algo que no están viendo. También algunas personas vienen para pensar en conjunto la idea de incluir a un perro a su familia, o también para prepararse para la llegada de un perro a su vida.
Hay muchas razones por las cuales puedes encontrar beneficios de acudir a este espacio, y todas son válidas.
En la sección “Acerca de mí” puedes revisar mi formación académica completa, pero aquí te explico lo que yo considero fundamental.
Para entender el vínculo humano-perro es necesario entender ambas partes.
Por eso, en primer lugar, los cursos de Etología y Comunicación Canina fueron esenciales dentro de mi formación, ya que me permitieron conocer y comprender al perro de forma integral. Esto me permite observar y evaluar las dinámicas entre tutor/a y perro, considerando no solo la perspectiva humana sino también la del perro. Además, el comprender las necesidades emocionales y vinculares del perro me permite dimensionar cuáles son realmente los desafíos y demandas a los que se ven enfrentadas las/los tutoras/es.
En segundo lugar, mi formación en Terapia Sistémica me permite ver al individuo, ya sea perro o persona, en relación con su contexto, y eso es esencial cuando hablamos de familias multiespecie. En este sentido, considero al perro como un sujeto activo dentro del sistema familiar que constituye junto a su tutor/a. De esta forma, comprendo a mis pacientes no de forma aislada, sino en interacción con el perro con el que conviven, y con todas las dinámicas que se generan ahí: roles, patrones, tensiones, estilos vinculares y formas de comunicación.
En tercer lugar, el Diplomado en Apego y Parentalidad, me permite entender cómo funcionan los vínculos de apego (el tipo de vínculo entre personas y perros) y la parentalidad, porque si bien, las/os tutoras/es no son las/los madres o padres de sus perros, sí ejercen un rol que comparte muchos elementos con el rol parental, y desde ahí experimentan cosas muy similares.
Por último, mi formación en Antrozoología, que es el estudio del vínculo humano-animal, me aporta una mirada crítica sobre cómo las sociedades construyen, categorizan y tratan a los animales, y cómo eso influye en nuestras emociones, decisiones y relaciones con ellos. Por ejemplo, cómo existen ciertos discursos sociales que construyen la idea del “perro perfecto”, que no se alinea con lo que un perro realmente es, y que afecta nuestras expectativas en torno a ellos.
*Como bonus, también he sido docente en un curso de Etología Canina durante 4 años, en el cual expongo sobre la parte humana de la familia multiespecie, por lo que me he mantenido en constante elaboración y actualización sobre el tema.
Aparte de la formación (que te especifico en la respuesta anterior), este espacio se distingue porque aquí te vas a sentir validada/o con respecto a tu experiencia como tutor/a de un perro. Lamentablemente, pasa mucho que nuestra experiencia tiende a ser poco comprendida e incluso juzgada.
Además de que, dentro del proceso, vamos a incluir la convivencia y el vínculo con tu perro como una variable significativa que guarda relación con lo que te ocurre, ampliando y nutriendo la mirada, lo cual permite comprenderte a ti y lo que te pasa de forma integral.
No, no es necesario convivir con un perro para acudir a este espacio. De hecho, por ejemplo, con algunas personas hemos hecho el acompañamiento del proceso de duelo por la muerte de su perro.
Trabajo bajo un modelo clínico que integra la perspectiva Posracionalista Fenomenológica-Hermenéutica y la Terapia Sistémica. La primera tiene que ver con comprender que cada persona es única, reconociendo la complejidad de su experiencia, con el sentido y los significados que cada uno/a le da a esa experiencia. Mientras que la segunda, se centra en comprender y abordar los problemas psicológicos dentro del contexto de las relaciones interpersonales y sociales.
De este modo, integro aquellas formas de comprensión, técnicas, y herramientas que me permitan aproximarme y atender las necesidades de las/os consultantes de la mejor manera posible.
La idea es construir tanto el espacio como el proceso juntas/os. En este sentido, mi forma de trabajo se caracteriza por ser participativa, que trabajemos en equipo activamente y vayamos evaluando en conjunto qué es lo que nos sirve y qué no. Y no que sea yo quien decida sobre ti. La idea es explorar junto contigo qué significa para ti lo que te está pasando, y cómo llegó a ser de esa forma, a través de una exploración de quién eres hoy, de quién has sido, y también de quién quieres ser. De esta forma, nos hacemos preguntas, analizamos, pero también nos movilizamos con acciones concretas en tu cotidiano, de manera que pongas en práctica, a tu ritmo, eso de lo que vamos conversando.
No, mi formación y experiencia es solo con adultas/os, para poder trabajar con infantes o adolescentes de manera ética es necesario contar con una formación específica, que yo no tengo.