El Campo Formativo De lo Humano y lo Comunitario reconoce que el ser humano interactúa con su comunidad mediante un proceso dinámico y continuo de construcción personal y social, y de participación auténtica en un espacio donde toda persona en colectividad, desde sus primeros años, acceda a una vida digna, justa y solidaria, contribuyendo así al goce de un mayor bienestar.
Que niñas, niños y adolescentes exploren, comprendan, reflexionen e intervengan, con base en sus posibilidades, en la prevención y atención de problemáticas asociadas a la vida saludable, la inclusión, la igualdad de género y la interculturalidad crítica en contextos inmediatos y futuros; a la vez que adquieran conciencia de que sus acciones influyen en el buen vivir.
El objeto de aprendizaje de este campo son las experiencias cognitivas, motrices, socioafectivas y creativas que permitan a niñas, niños y adolescentes favorecer progresivamente la construcción de su identidad, el sentido de pertenencia a diversos grupos, la conciencia de interdependencia, la conexión emocional, y el compromiso ético para la satisfacción de necesidades humanas. Es importante señalar que se incorporan contenidos orientados a identificar, fortalecer y poner en práctica conocimientos, saberes y valores a partir de las experiencias individuales y colectivas, así como de las características del lugar en el que se encuentran.
Se centra en el conocimiento de si y de los demás; la comprensión consciente de la vida emocional y afectiva propia en su relación con la de otras y otros; el cuidado de la salud individual y comunitaria; el análisis crítico de situaciones y problemas sociales en relación con su vida cotidiana; la valoración y construcción de saberes e intervenciones en la satisfacción de necesidades. Utiliza el análisis de situaciones reales para el desarrollo y enriquecimiento mutuo, impulsando la reciprocidad, la ayuda y el diálogo de saberes para valorar la diversidad. Apunta a la construcción de aprendizajes en la perspectiva del proyecto de vida de niñas, niños y adolescentes para afrontar los retos que tienen en la familia, la escuela y la comunidad, lo que puede incidir positivamente en su confianza, seguridad, autonomía y en la posibilidad de resolver en lo individual y advertir en lo colectivo nuevos desafíos.
En la fase 3 se considera a la comunidad como el lugar donde las niñas y los niños viven, donde se encuentra la escuela y en donde se toma en cuenta la diversidad de estilos culturales, situaciones sociales y lenguas que pueden estar presentes en las escuelas, tanto rurales como urbanas. Bajo este enfoque sociocultural, se promueve el conocimiento del cuerpo y su cuidado, las actitudes favorables hacia el cuidado del medio ambiente, el desarrollo de una perspectiva de género, las posturas favorables hacia la diversidad y la interculturalidad, así como la inclusión permanente de la activación física y de las prácticas de alimentación saludable.
Promover que las niñas y niños participen de forma activa en prácticas socioculturales reales que se articulen con los contenidos escolares.
Articular los contenidos con otros campos de conocimiento, retomar temas surgidos del interés de las niñas y los niños, o de situaciones emergentes (un fenómeno natural, un sismo, una inundación; o un asunto social, como la escasez de agua, o una celebración, entre otros).
Generar ambientes de aprendizaje armónicos y favorecer el aprendizaje situado problematizando la realidad.
En esta fase el contexto y la comunidad local se articulan con la región, el estado y la nación. Asimismo, la socialización es muy importante en esta etapa, las interacciones entre pares y la convivencia dan oportunidades a los niños y niñas de desarrollar un juicio crítico basado en el pensamiento lógico para expresar soluciones ante los conflictos. En los espacios de socialización también se construyen conocimientos, actitudes y valores y se adquieren saberes para asumir compromisos y responsabilidades que requieren del manejo de reglas y tareas específicas para el trabajo colaborativo.
Plantear actividades enfocadas al desarrollo del autoconocimiento y la construcción de la imagen corporal y a la comprensión de los cambios físicos y emocionales en su cuerpo.
Propiciar el desarrollo de acciones que promuevan el bienestar en su contexto a través de la reflexión sobre las problemáticas socio-ambientales tanto locales como globales.
Generar ambientes de aprendizaje armónicos y favorecer el aprendizaje situado problematizando la realidad.
La búsqueda de mayor independencia y autonomía les representa una oportunidad para desafiarse constantemente, asumiendo nuevos niveles de participación y responsabilidad en la familia, escuela y comunidad y, por ende, diversifican los grupos en los que se desenvuelven. En tal sentido, durante esta fase se continúa con el favorecimiento del conocimiento de sí y de los demás a partir de poner a prueba sus potencialidades afectivas, motrices, creativas, de interacción y solución de problemas, así como de afrontar retos, reflexionar acerca de la manera de actuar o reaccionar ante determinadas situaciones y desarrollar permanentemente la empatía.
Diseñar estrategias que favorezcan la inclusión, así como ofrecer a todos los alumnos y alumnas las mismas posibilidades de avance en su aprendizaje.
Plantear diversas situaciones para su análisis y reflexión.
Emplear técnicas didácticas como debates, simulaciones y juegos de rol.
Generar ambientes de aprendizaje armónicos y favorecer el aprendizaje situado problematizando la realidad.
Elaboró: Gabriela Tellez Rivera - Maria Fernanda Servin Martínez