Con la imaginación como único límite, yo, Stephanie —de origen alemán—, junto a mi compañero de vida Alberto y nuestra familia, nos embarcamos en la misión de crear un proyecto único, diferente e innovador dentro del ámbito rural. En 2020 iniciamos este viaje partiendo de un criadero de loros en una finca de unas 5 hectáreas, acompañados de un pequeño rebaño de cabras y ovejas enanas, y tres caballos. Desde entonces buscamos la manera de vivir en el campo y del campo siendo respetuosos con nuestros animales y nuestra tierra, sin olvidar también nuestro propio bienestar.
Naturaren Lagunak es un sueño en construcción con un propósito ambicioso: convertirse en un espacio donde se promuevan valores medioambientales y de sostenibilidad, siempre desde el respeto profundo a la tierra y a los animales que la habitan.
Soñamos con ofrecer a la sociedad un espacio que inspire, eduque y contribuya al cambio. Con nuestro manejo de los animales queremos mostrar que es posible vivir en armonía con el medio ambiente: no explotamos, sino que nos integramos. Buscamos provocar un cambio de paradigma que demuestre que se puede producir sin explotar ni a los animales ni a la tierra; que se puede vivir en el campo sin depender de ayudas externas y, al mismo tiempo, crear un entorno hermoso.
Sobre todo, deseamos que otras personas puedan participar, aprender y disfrutar de esta experiencia tal como lo hacemos nosotros, compartiendo juntos el respeto por la naturaleza, el cuidado de los animales y la alegría de una vida en equilibrio.
Aquí conviven cabras, vacas, caballos, ovejas, conejos, aves y, sobre todo, la ilusión de crear más verde, más vida y más armonía en los campos de Vitoria.
Este no es solo nuestro hogar.
Es una invitación a que vengas, lo vivas y lo sientas y que también sea tu hogar.
Soy Stephanie Pauleck y, desde siempre, he sentido una profunda pasión por los animales, en especial por los caballos.
De origen alemán, llegué al País Vasco en 2012 con mi primera hija, que entonces tenía solo seis meses. La idea inicial era aprender un idioma, ganar experiencia en el extranjero y regresar a mi puesto de trabajo fijo en Berlín al cabo de tres años. Pero la vida tenía otros planes. Trece años después, sigo aquí con tres hijos y una granja, porque encontré el lugar donde hacer realidad el sueño que me acompaña desde niña: crear una escuela que transmita el amor por la naturaleza y sus habitantes al mayor número de personas posible.
Soy licenciada en Trabajo y Pedagogía Social, con diversos cursos de especialización, y también técnica en equitación. Además, me sigo formando continuamente: en el manejo de nuestros animales, en la transformación de la leche en quesos y otros derivados lácteos, en el trabajo con perros pastores, en esquilar y transformar la lana de las ovejas… entre muchas otras habilidades.
¿Es una dedicación plena? Sí, totalmente. Pero, sobre todo, es pasión al cien por cien.
De origen italiana, creció en un pequeño pueblo del centro de Italia. Estudió bachiller de bellas artes en la ciudad de Orvieto. Más tarde se gradúa en antropología, con una tesis sobre la relación entre medicina y medioambiente. Sigue cursando un máster de educación alternativa, donde profundiza el estudio de métodos como el Montessori, el Krishnamurti, la psico síntesis de Assagioli y el arte terapia de Arno Stern. Durante los años de formación viaja a los Balcanes, en norte Europa y Sudamérica. En 2018 visita un proyecto de Circo social en Palestina y luego la India, donde investiga en las escuelas de Alice Project y Krishnamurti. En abril del 2019 llega a Pamplona y participa en el Cuerpo Europeo de Solidaridad, en Proyecto Hombre Navarra, durante un año. Es allí donde conecta profundamente con su vocación. Para terminar hace una formación en terapia Gestalt en el Gestalt Zentroa de Vitoria. Actualmente enfoca su investigación sobre las terapias con animales y naturaleza.
Licenciada en periodismo, pero la naturaleza y el arte me han acompañado siempre. Soy monitora de profesión: campamentos, comedores, actividades relacionadas con el deporte o el arte, acampadas, actividades en la naturaleza... y por ello creo que el monitorado es algo más que entretener, es una bonita herramienta para educar y acompañar, por eso sigo formándome día a día. Pero también soy una persona muy inquieta y mi tiempo libre lo paso en el monte o entre pinceles y libros. La música ha estado en mi vida desde que me acuerdo y actualmente me encuentro aprendiendo varias disciplinas y me encanta escucharla en directo. Ahora misma estoy con la mente puesta en instruirme como guía de media y baja montaña y en saber cómo adecuar las actividades a las diferentes necesidades educativas para que todos y todas podamos disfrutarlas. Pretendo seguir aprendiendo para poder ofrecer la mejor de las vivencias a todas esas pequeñas personas que en unos años serán nuestro futuro.