Nota de este mes:
Hoy quería compartirte este método que se originó en Toyota por los años '60, con el objetivo de crear condiciones de trabajo que permitan la ejecución de tareas de forma organizada, ordenada y limpia. Dichas condiciones se logran a través de buenos hábitos que se mantienen en el tiempo. Seguí leyendo para entender cómo podés adoptar esta disciplina en su vida cotidiana, para lograr de tu lugar de estudio, trabajo e incluso hogar, un espacio ordenado y limpio donde estar sea más placentero.
La metodología de las 5S es de origen japonés, y se denomina así ya que la primera letra del nombre de cada una de sus etapas es la letra "S". Estas etapas son sus principios fundamentales y son los siguientes:
El primer paso es separar lo que sirve de lo que no; identificar si es necesario o no, y tomar las medidas pertinentes sobre cada elemento (organizar, reparar, descartar, donar, regalar, transferir, vender). Con este primer paso se logra tener más espacio para poder ordenar de una forma más eficiente los objetos que realmente importan. Además, donando cosas que no necesitamos estamos ayudando a quien lo necesita y si decidimos vender algo, estaríamos ganando algo de dinero. En definitiva, realizar este proceso de clasificación y descarte es un win-win (todos salen ganando).
En esta segunda etapa se le asigna un lugar determinado a cada objeto que decidimos conservar. Lo ideal es determinar con qué frecuencia utilizamos cada cosa y de esta forma poder determinar dónde ubicarlas -mayor frecuencia, lugar más accesible, y viceversa-. En este etapa también se puede aprovechar para colocar etiquetas de identificación a los objetos que creamos que las necesitan (cajitas con clips, especieros, comidas congeladas, etc.). Las ventajas de realizar esta etapa es ahorrar tiempo buscando lo que necesitamos usar, a la vez que si está bien ordenado resulta más fácil acceder a dicho objeto y también devolverlo a su lugar. También, creando una buena disposición se logra reducir el espacio ocupado, logrando tener más lugar para realizar nuestras tareas y facilitando la limpieza del mismo.
Además de que todo esté ordenado, debe estar limpio. Un ambiente de trabajo o estudio limpio genera bienestar y nos motiva a seguir con nuestra rutina. Este paso se basa en que la limpieza se realice de manera cotidiana, que no dejemos que la suciedad se acumule sino que seamos conscientes y reduzcamos las fuentes de suciedad (o contaminación) a la vez que limpiemos con mayor frecuencia. Limpiar un poco todos los días hace que sea menos agotador que tener que limpiar todo junto y desde cero un determinado día de la semana.
Esta cuarta "S" está relacionada con la creación de los hábitos para conservar nuestro espacio en perfectas condiciones. La implementación de este paso es más difícil que los tres anteriores y requiere mucha más creatividad y planificación que las etapas anteriores. Se puede realizar un plan semanal de cuándo y cómo se van a realizar las tareas domésticas, asignando responsabilidades y llevando un control sobre cuáles tareas fueron realizadas (utilizando una lista tipo checklist, por ejemplo). Lo importante de esta etapa es el compromiso de los involucrados y eso nos lleva al último paso.
La disciplina consiste en fomentar una cultura de respeto por los estándares establecidos y por los logros alcanzados en materia de organización, orden y limpieza. También promueve el hábito de autocontrol y la filosofía de que todo puede hacerse mejor. Una forma de fomentar esto es enseñar con el ejemplo y aprender haciendo, haciendo visibles los resultados de este proceso.
Aplicar esta metodología a nuestra vida cotidiana puede ayudarnos a facilitar nuestras otras tareas (estudio, trabajo, cocina, etc.), manteniendo un equilibrio de orden y limpieza, lo cual genera paz y bienestar. No algo sencillo de mantener en el tiempo, ya que es fácil ordenar y limpiar pero lograr que nuestros hábitos cambien y seamos constantes en esto requiere disciplina y esfuerzo.
Espero que esta nota te haya gustado.
~ Yanuzz!