El concepto occidental de “vivir bien” suele centrarse en el éxito individual y el consumo, lo que con frecuencia genera angustia y desconexión con el propio ser. En Colombia, las desigualdades históricas, la violencia y la polarización han fracturado el tejido social, debilitando la confianza y las formas de convivencia. Frente a este panorama, Música para el Buen Vivir propone una alternativa inspirada en la cosmovisión andina del Sumak Kawsay, que promueve valores como la reciprocidad, la solidaridad y el equilibrio entre el individuo, la comunidad y la naturaleza. A través de la práctica musical, se busca crear espacios de encuentro, expresión y sanación colectiva que fortalezcan la cohesión social y el bienestar integral.
En alianza con el colectivo In-surgesta, de la localidad de Ciudad Bolívar, el proyecto busca fortalecer el tejido comunitario y promover la defensa de la vida y los derechos humanos, a partir de la metodología de la música para el buen vivir y la experiencia artística de los participantes. Con ello se pretende fomentar el pensamiento crítico, la construcción de comunidad y la transformación de los imaginarios de violencia presentes en el territorio, habitándolo y resonando en él desde el arte y la sensibilidad compartida.