TIERRA
Interiorización Rítmica: La Danza del Corazón
Interiorización Rítmica: La Danza del Corazón
La Tierra simboliza lo que nutre lo que que soporta, el territorio que se habita. La tierra nos da alimento, resguardo y es el lugar donde nos desarrollamos, donde crecemos, donde nos formamos. Nuestro planeta se llama tierra y es nuestro hogar. La tierra nos da el agua para vivir, para fluir, para ser, nos da el aire que respiramos, es el aliento para existir. La tierra contiene, da forma, presta abrigo y los elementos para nuestra subsistencia. Cuidar el suelo que habitamos y el suelo que compartimos es fundamental para nuestra sobrevivencia. El suelo es compartido, porque al ser contenedor, estamos todos juntos en ella, y cada quien tiene su función para contribuir a su cuidado y su biodiversidad. La tierra es lo que nos aterriza, lo que nos soporta, lo que nos fundamenta, lo elemental . Entender el cuerpo como esa parte fundamental y elemental de nuestra existencia, no sería posible la existencia sin el cuerpo
Invitar a los participantes a experimentar ejercicios y actividades que puedan influir en una mejora de su percepción consciente de la existencia, en relación al cuidado propio y del entorno, y la interconexión con la vida y los otros. La propuesta busca desarrollar la consciencia corporal y de la propia respiración como parte de hacerse presente, atendiendo y percatándose de uno mismo y de lo que lo rodea. Un momento para detenerse, reflexionar, contemplar y auto-reconocerse. Se explorará el reconocimiento del propio ritmo y la presencia del ritmo en el universo, en la vida y las formas de compenetrarse con los ritmos de los demás. También será una invitación al ritual, a la ofrenda colectiva y al compartir como modos de organización y entendimiento de la subsistencia desde la interdependencia.