Arracada con decoración de flores de loto, de influencia oriental.
1.- Tesoro de Talavera la Vieja. Siglos VII-VI a.C.
Esta pieza forma parte del Tesoro de Talavera de Vieja, un conjunto de objetos funerarios de un hombre y dos mujeres enterrados conjuntamente. El tesoro incluye dos juegos de arracadas con apliques en forma de flor de loto, uno en oro y otro en plata, que serían parte de los ajuares femeninos, y una arracada de oro con capullos de flores de loto, posiblemente perteneciente al ajuar masculino, ya que entre los hombres fenicios era frecuente el uso de un único pendiente.
En el depósito funerario hallado en el interior de la urna se incluían, además, otros elementos como dos escarabeos (uno de ellos con representación de Isis y Horus y una inscripción jeroglífica), un sello basculante de bronce, con la representación de una leona asiria sedente y varios brazaletes.
2.- Frontalera de caballo. Siglos IV-II a.C.
Esta pieza es un reflejo de la importancia social y militar del caballo en la Antigüedad. Fue hallada en el enterramiento de un guerrero vetón, junto a otros objetos de su ajuar personal: un bocado de hierro y bronce, un cuchillo afalcatado con restos de su vaina y un juego de estrígilos o espátulas para cuidado personal.
Esta testera de caballo de tipo itálico es la única pieza de este tipo en España que aparece documentada en un contexto arqueológico conocido. Se conocen otros tres ejemplares recuperados de contextos revueltos que se encuentran en los fondos del MAN.
Recuperada en la necrópolis del poblado de Villasviejas del Tamuja, en Botija.
Estatuilla en forma de cabra., símbolo de la Gran Diosa.
3.- Exvoto en forma de cabra.
Ofrenda en forma de cabra dedicada a la diosa Ataecina, deidad lusitana de los infiernos, del renacer, la fertilidad, la naturaleza, la Luna y la curación.
Ataecina significa “renacida”. Se la nombra como Ataecina, Adaegina, Adagina, Atagina, …, diferencias que se deben, seguramente, a la transcripción de distintos dialectos indígenas a la escritura latina.
Según una tradición milenaria en Oriente, la cabra era un animal propiedad y símbolo de la Gran Diosa, cuyos templos tenían rebaños de estos animales, por lo que su iconografía está en muchas ocasiones asociada a las cabras.
Estas cabritas de bronce aparecen por el Suroeste de Hispania, desde el Bajo Alentejo hasta la Alta Extremadura, en el territorio meridional de la Provincia Lusitania. Prácticamente todas ellas, como esta, proceden de hallazgos sin contexto conocido, pero su estilo permite datarlas desde el siglo III a.C. hasta el siglo II o III d.C., por lo que testimonian un rito practicado durante más de medio milenio relacionado con el culto a Ataecina.
4.- Altar al dios Zeus-Serapis. Siglo I a.C.
Este altar, que es más bien un thimaterio o pebetero utilizado para quemar perfumes, está decorado con figuras de Serapis, dios de origen grecoegipcio que se caracteriza por llevar un tocado en forma de "modius", cesto sagrado que simboliza la abundancia. Muestra, además, retratos adolescentes de Helios, divinidad griega que personifica el Sol y la luz del día.
La presencia de estos elementos de culto no latinos en el campamento romano de Cáceres Viejo podría explicarse por la continuidad del culto a los dioses de los pueblos de origen de los soldados.
Altar de terracota hallado en el Campamento romano de "Cáceres el Viejo".
Esta estatua ecuestre monumental pudo estar colocada en el foro de Norba Caesarina (actual Cáceres)
5.- Escultura ecuestre. Finales del siglo I a.C.
Las esculturas thoracatas, es decir, provistas de corazas, solían estar reservadas a la representación de miembros de la familia imperial o de personajes muy relevantes de la cúpula militar. Se ubicaban en lugares públicos, tales como foros, edificios de espectáculos, termas, o en puntos destacados de campamentos militares.
El hallazgo de esta pieza puede considerarse excepcional, pues no es común que se conserven hasta nuestros días, ya que el bronce del que está hecha era un metal codiciado y en caso de necesidad hubiera sido fundido de nuevo.
6.- Fíbulas en forma de ave . Siglos V-VI
Estas joyas en forma de águila son broches que formaron parte del ajuar funerario de una mujer de la aristocracia visigoda. Están fabricadas en bronce dorado y decoradas mediante la técnica del cloisonné, que consiste en crear compartimentos o celdillas con alambres finos o tiras de metal para luego rellenarlos con esmalte, piedras preciosas o vidrios de colores.
Estos broches se encargarían de sujetar el manto o chal de la vestimenta de la mujer sobre sus hombros.
Excepcional pareja de fíbulas aquiliformes, símbolo de poder de la mujer visigoda.
Torre y peón procedentes de "Madina Al-Balat" , en Romangordo
7.- Piezas de ajedrez. Siglo XII
El ajedrez es un juego con más de 2000 años de evolución. Lo árabes lo introdujeron en la Península Ibérica tras su llegada en el siglo VIII. Ellos trajeron el "Shatranj", su versión de un juego persa llamado "Chatrang". Fue Alfonso X "El Sabio" quien terminó de hacerlo famoso en el año 1283 escribiendo un libro sobre él por considerarlo "el más noble y sereno"de los juegos.
El ajedrez islámico o Shatranj tiene algunas diferencias con el ajedrez moderno ya que refleja, a través de sus piezas, la configuración de la corte árabe. No existe, por ejemplo, la figura de la Dama o Reina, que aparece en el siglo XV, sino el Visir o Sabio, consejero del rey.
8.- Santísima Trinidad. Siglos XV-XVI
Esta magnífica escultura representa el dogma de la Trinidad. En su composición vemos a Dios Padre coronado y ataviado con una rica vestimenta, presentando a su Hijo crucificado, que sacrificó su vida para salvar a los hombres. Sobre la cruz se posa una paloma, simbolizando al Espíritu Santo. En la base de la cruz aparece una calavera y una cabeza de ángel. Algunos autores consideran que sobre la corona del Padre Eterno iría una esfera, símbolo del dominio universal.
La obra es de mármol y conserva restos de policromía roja y negra en algunas partes.
Procede de la Parroquia de Herrera de Alcántara (Cáceres)
Bendice con una mano y apoya la otra sobre la esfera que representa el mundo.
9.- Jesús Salvador. El Greco., c.a 1602-1605. Convento del Cristo de la Victoria, Serradilla (Cáceres)
Esta obra fue concebida para formar parte de un apostolado. En estos conjuntos se suelen disponer seis apóstoles mirando hacia la izquierda y seis hacia la derecha, centrados por la imagen de El Salvador.
En el año 1979, esta obra fue robada del entonces Museo de Bellas Artes de Cáceres situado en la Casa del Mono. Un año después, tras la detención de los autores, fue recuperada de una consigna de equipajes del Aeropuerto Madrid-Barajas aunque había sido destruido su marco original.
10.- A la fiesta del pueblo. Eugenio Hermoso
La pintura costumbrista se desarrolló en España durante las primeras décadas del siglo XX. En este contexto, esta obra, con protagonismo exclusivo femenino, representa a unas jóvenes de romería en la Campiña de Fregenal de la Sierra, lugar de nacimiento del autor.
Por su calidad artística, la obra obtuvo la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1917.
11.- La fiesta de la patrona, confeti y diablillo. Degás de perfil. Pablo Picasso
Estampa 38/50. Refleja el gusto del autor por la deformación de rostros y cuerpos, habitual en su obra tanto grabada como sobre lienzo. La mujer es el tema central de este grabado caracterizado por el grafismo de los trazos del dibujo. La obra presenta una agrupación femenina, entre sensual y graciosa, muy del gusto del pintor.