La Red Internacional de Mujeres x la Cultura, se conforma en el 2013 con el objetivo de reconocer el aporte de las mujeres en el desarrollo cultural, valorar su rol y promover los derechos culturales incidiendo en la inclusión del enfoque de género en las políticas públicas, para reducir la brecha de género y promover el cambio del paradigma cultural que perpetúa e incrementa la violencia hacia las niñas y mujeres.
Con una trayectoria de 12 años de trabajo y 12 Encuentros Internacionales Ininterrumpidos, la Red ha logrado crecer sostenidamente, cuenta con presencia territorial en varias provincias de Argentina y en 14 países de Iberoamérica. Está integrada por más de 200 mujeres líderezas culturales de diferentes latitudes, generaciones, saberes y haceres.
Nuestro campo de acción se despliega en torno al patrimonio cultural, la cultura viva comunitaria, las artes visuales, artes escénicas, artes musicales, las artes vivas, artes literarias, las artes audiovisuales, la gestión y producción cultural, educación artística, y la investigación sobre políticas culturales en diversas en áreas como género, derechos culturales, cultura de paz, políticas de cuidado, sustentabilidad, territorios y cooperación.
En octubre del 2012, durante el último Campus Cultural Iberoamericano desarrollado en Cuenca Ecuador, nos agrupamos varias las mujeres del campo cultural de diferentes generaciones, posiciones políticas, trayectorias y regiones de América Latina quienes luego de participar activamente en numerosos espacios de gestión, formación y cooperación, comenzamos a interpelarnos sobre la ausencia de “espacios-tiempo” para la conversación profunda, la escucha atenta y el intercambio horizontal de saberes, el quehacer cotidiano como ciudadanas creadoras y la significación de estas condiciones ante los desafíos de nuestras sociedades interculturales,
Percibimos la importancia de generar un espacio para conocer y dar a conocer proyectos en los que las mujeres del campo cultural estábamos trabajando desde diferentes espacios, lenguajes y territorios. En esa conversación también reflexionamos acerca de la distancia que sentíamos de ciertas visiones del sector académico, de las administraciones públicas de cultura, las industrias culturales e incluso de grandes organizaciones internacionales de cooperación con respecto a las agendas y a las temáticas abordadas en seminarios, conferencias, congresos y cumbres; así como en la composición de los paneles, las metodologías, los tiempos, preguntándonos desde nuestra labor si había un modo diferente de hacer gestión cultural desde las mujeres a partir de procesos integrales, transversales, sensibles e intuitivos.
Así, nos activamos para armar un espacio propio, nuestra habitación propia, que diese lugar a nuevos abordajes desde la perspectiva de las mujeres, que pusiese sobre la mesa temas que creímos necesario visibilizar, como la situación de las mujeres en el contexto mundial y en la gestión cultural en particular. Movilizadas por la necesidad y el deseo de construir nuestras propias narrativas, poco a poco buscamos garantizar la equidad de oportunidades para que todas pudiéramos participar en la vida cultural en tanto derecho humano.
Entendimos que este espacio nacido en Latinoamérica tenía que estar en sintonía con los territorios locales y los contextos nacionales y mundiales; asi en los sucesivos encuentros de colectiva fuimos abordando diferentes ejes de conversación: madre tierra, patrimonio y saberes ancestrales, valores, el tiempo y las temporalidades, los deseos, los mandatos, los roles, los estereotipos, la autonomía de nuestros cuerpos, ritualidades, identidades, las violencias, los feminicidios, el empoderamiento de las niñas y las mujeres, y la construcción de vínculos armoniosos para una cultura de paz, además de los relacionados con la situación de las trabajadoras en el sector cultural.
La premisa es habitar estos núcleos temáticos en el marco de un programaciones flexibles a la incorporación de otros temas y a nuevas participaciones, resultado del intercambio de experiencias, para dar una genuina oportunidad a la posibilidad, en tanto invitación abierta.
A través de un proceso de gestión colaborativa y de intuitivas tecnologías sociales fundadas en la sensibilidad, a mediados del 2013 lanzamos la convocatoria para nuestro Primer Encuentro de Mujeres X la Cultura, en Chile. En él participaron mujeres diversas del sector cultural de Colombia, Argentina, Ecuador, Brasil, Bolivia, República Dominicana, México y de diferentes localidades chilenas, dispuestas a vivir el territorio, a trabajar desde los sentidos y los sentimientos.
Como conclusión de aquel primer encuentro, impulsamos la conformación en América Latina de la Red de Mujeres x la Cultura, una red abierta a mujeres de diferentes haceres, recorridos, latitudes, saberes, sentires, pareceres, identidades, edades y activismos, quienes desde sus lenguajes artísticos, cosmovisiones y prácticas intervienen sobre dimensiones socioculturales y se reúnen para trabajar juntas en el desarrollo de una comunidad gestada por mujeres del campo cultural. De esta manera incidimos en la generación de nuevos escenarios para reconocer y legitimar los aportes históricos y actuales de las mujeres, invisibilizados en la construcción cotidiana de nuestras comunidades
Encuentros
Cada año acudimos autogestivamente a una cita que se ha repetido de manera ininterrumpida hasta la fecha en una localidad diferente, con el objetivo inicial de reconocernos y de conocer cultureras locales, conscientes de la importancia del vínculo para empatizar y resonar con sus propias vivencias, saberes y luchas, lo que nos ha permitido ampliar nuestras miradas y conocer diferentes activismos.
Metodologías sensibles
Por este motivo, desde el inicio nos propusimos que los encuentros contribuyeran a visibilizar el rol de las mujeres en el desarrollo cultural a través de acciones sencillas y concretas. Por ejemplo, en la contratación de servicios de transporte, alimentos y hospedaje a proveedoras mujeres, el diseño del arte por creadoras locales, los servicios de fotografía, entre otros, para reconocer económica y socialmente este trabajo, de gran relevancia para la autonomía de emprendedoras y creadoras. También procuramos espacios de exhibición de productos artísticos y culturales, así como tiempo para visitar proyectos de mujeres que se desarrollan en el territorio anfitrión.
Los encuentros contemplan una modalidad de residencia en la que participan con beca de estadía y alojamiento, integrantes internacionales activas en la red junto a invitadas nacionales e internacionales, cupo que se adapta cada año a la realidad del país y a las posibilidades de gestión de las anfitrionas locales.
Se desarrollan como espacios sostenibles para la convivencia, el conocimiento, la conversación, la expresión y el intercambio entre mujeres del campo cultural. Con este propósito hemos generado de forma colaborativa los sucesivos encuentros, llevamos a cabo conferencias, talleres, mesas de trabajo, conversatorios, intervenciones y performances artísticas abiertas a la comunidad local, a fin de destacar las voces, las experiencias y las creaciones de las mujeres. Por ello, cada año volvemos a encontrarnos, más allá del esfuerzo económico, el trabajo voluntario y el tiempo dedicado; porque creemos que la cualidad de este espacio enriquece no sólo el aprendizaje personal y profesional, también nos fortalece como mujeres para crear nuestras propias narrativas y reconocernos como creadoras y hacedoras.