Políticas culturales públicas desde la perspectiva de género
En nuestros países, las políticas culturales se mueven bajo escenarios de desigualdad e influenciados por un sistema diseñado desde una forma de organización social esencialmente patriarcal, que establece una condición de desigualdad en el ejercicio del poder político y simbólico entre hombres y mujeres, bajo un esquema de subordinación de estas últimas, a quienes se asigna un rol pasivo, marginal y secundario, o bien, ligados a lo que en términos generales se asocia a la políticas de los cuidados, aquellos roles convencionales en donde es más usual asociar la presencia de las mujeres.
La Red Internacional Mujeres x la Cultura camina hace años en pos de la participación de las mujeres en la vida cultural y en las políticas culturales, visibilizando a las creadoras, que además realizan trabajos no remunerados, tareas de cuidado y del hogar, sufren inequidades y violencias. Buscamos incidir para instaurar políticas públicas con enfoques interseccionales, de género y sostenibilidad ambiental, con eje en el sustento de la vida.
Instamos a una AGENDA CULTURAL que contemple otras epistemologías, prácticas, ciencias, saberes ancestrales y sentipensares, avances de la sociedad civil organizada, movimientos feministas y ecologistas. Donde la economía creativa no excluya y la libertad de creación sea un principio irrenunciable, con nuevos mapas conceptuales sobre la cultura construida con la participación de todas las voces, experiencias, disciplinas y ejercicios, que atiendan las urgencias ecológicas, desigualdades, discriminaciones.
CULTURERAS EN DIALOGO
Si bien durante las últimas décadas del siglo pasado los movimientos feministas lograron visibilizar la desigualdad y la urgencia de dar pasos firmes hacia la configuración de políticas culturales que den voz y visibilidad al trabajo de las mujeres, las acciones de los gobiernos fueron basadas en temas de programación artística; no cuestionaron el diseño mismo de la política pública desde la perspectiva de género interseccional, de derechos y de igualdad sustantiva o la forma en que esta política podía incidir en el ecosistema cultural diverso y complejo de cada país, ciudad o territorio. Así, cabe señalar que los feminismos de este siglo han construido una nueva gramática y han abierto diversas agendas y experiencias de política cultural.
Sabemos que distintas brechas de género dificultan la participación igualitaria de las mujeres en los campos de la creación y la producción cultural, sin embargo, el sector cultural es muy reacio al enfoque de género. Ello se debe principalmente al acceso históricamente limitado de las mujeres a la creación y a la menor participación femenina en la toma de decisiones en relación a las políticas culturales.
Desde la Red Internacional Mujeres X la Cultura venimos caminando desde hace años en pos de la participación de las mujeres en la vida cultural y en las políticas culturales, para que se visibilice a las creadoras, que además de crear, en su identidad de mujeres realizan trabajos no remunerados, se ocupan de las tareas del cuidado en el hogar, sufren las inequidades y violencias a las que nos vemos sometidas.
Necesitamos seguir incidiendo en espacios como éste porque las calles solas no sirven, la legislación por sí sola no sirve y para avanzar en las políticas públicas de igualdad hace falta el cambio cultural que se está dando, aunque falten muchas batallas simbólicas por atravesar. El cambio cultural implica visibilizar las voces invisibilizadas y para esto necesitamos políticas culturales con enfoques interseccionales, de género y sostenibilidad ambiental, que tengan como eje el sustento de la vida, la participación y el cuidado.
Además de que todas las políticas públicas deben incorporar el enfoque de género (y ojo, muchas de ellas son políticas culturales que se hacen desde ámbitos educativos, medioambientales o de salud, que tienen que ver con la sostenibilidad de la vida/cuidados; representación y participación; gobernanza; igualdad económica, servicios públicos o planificación de espacios públicos, por poner algunos ejemplos), hay políticas que son doblemente necesarias porque impactan en nuestras representaciones simbólicas: las políticas de fomento de creatividad y/o expresiones artísticas. En ellas reside la clave de la representación.