Cuatro nuevos casos que evidencian la presión ambiental en el Caribe Sur
Lo que está ocurriendo en el Caribe Sur no son hechos aislados. Cada semana aparecen nuevas señales de intervención sobre humedales, bosques y árboles protegidos, muchas veces de forma silenciosa, otras veces incluso con permisos que terminan abriendo la puerta a nuevos daños. Este nuevo reporte elaborado desde el territorio vuelve a mostrar algo que ya no puede ignorarse: el deterioro ambiental está avanzando paso a paso, pero de forma constante.
Los casos documentados en marzo de 2026 no solo describen situaciones puntuales. En conjunto, permiten ver un patrón claro de presión sobre áreas que cumplen funciones ecológicas fundamentales, especialmente en zonas cercanas a la costa donde el interés por construir continúa creciendo.
A continuación, se presentan cuatro situaciones recientes que reflejan lo que está ocurriendo.
Cuatro casos que confirman una tendencia
Caso 1: excavación de arroyos para secar un terreno parcialmente humedal
El 15 de marzo de 2026 se observó la excavación de dos arroyos mediante retroexcavadora en un terreno que presenta características de humedal. La intervención parece tener como objetivo secar el área. Se trata de un sitio donde anteriormente existió bosque, eliminado con el avance de la ganadería, como ha ocurrido en muchas otras zonas del Caribe Sur.
Este tipo de acciones no solo altera el flujo natural del agua, sino que también puede facilitar transformaciones posteriores del terreno, especialmente cuando se trata de áreas cercanas a zonas de alto interés inmobiliario.
Caso 2: un humedal declarado Patrimonio Natural del Estado bajo presión
Después de que se denunciara el daño ambiental en un humedal ubicado en Playa Negra, el MINAE colocó un rótulo que identifica el sitio como Patrimonio Natural del Estado. Se trata de un humedal ubicado en plena zona pública, dentro de la zona marítimo-terrestre, lo que refuerza su condición de área protegida.
Sin embargo, la presión sobre el lugar no se ha detenido. En el sitio donde se han estado depositando vagonetas de tierra y escombros —el mismo que había sido denunciado anteriormente— ahora también se observa la colocación de una cerca con trasmallo. Primero se depositó el material y posteriormente comenzaron a cerrar el terreno, lo que hace pensar que existe una intención clara de intervenir el área. Recientemente incluso se empezó a enrejar el sitio; sin embargo, la municipalidad procedió a clausurar el enrejado que se estaba construyendo.
Además, según el seguimiento realizado desde el territorio, el depósito de materiales no es reciente: anteriormente ya se había colocado tierra en el lugar, lo que fue denunciado y detenido en su momento. No obstante, ahora se han vuelto a dejar más vagonetas y se inicia el cercado del sitio, lo que podría ser un paso previo para rellenar el humedal y preparar el terreno para algún tipo de construcción.
La situación resulta especialmente preocupante porque todo esto ocurre en un área que ya fue declarada humedal y que, además, forma parte de la zona pública. Esto vuelve a plantear una pregunta de fondo: ¿qué ocurre cuando una zona es declarada protegida, pero al mismo tiempo continúan las intervenciones sin que exista un control efectivo?
Caso 3: la socola del bosque como paso previo a la construcción
En otro sitio se realizó la socola del bosque, una práctica que muchas veces se presenta como “limpieza del terreno”, pero que en la práctica implica eliminar la regeneración natural del bosque. El sotobosque —que incluye árboles jóvenes y vegetación baja— forma parte del ecosistema forestal y su eliminación también representa una forma de destrucción del bosque.
En este caso, además, ya se observa la construcción de una poza de agua, lo que refuerza la idea de que el terreno está siendo preparado para futuras obras.
Caso 4: la tala de un almendro de montaña que había sido defendido anteriormente
El 12 de marzo de 2026 se inició la tala de un almendro de montaña en Playa Chiquita, un árbol que anteriormente había sido defendido por personas de la comunidad. Aunque se realizaron llamadas a la policía y al MINAE, se confirmó que existía un permiso de derribo.
El argumento técnico señala debilidad en la base del tronco. Sin embargo, años atrás se había intentado matar el árbol mediante la quema de su base, lo que podría haber provocado el deterioro que hoy se utiliza como justificación para su tala. Este caso muestra cómo un daño previo puede terminar convirtiéndose en argumento para eliminar definitivamente un árbol.
Lo que estos casos revelan: tendencias que se repiten
Cuando se observan de forma conjunta, estos casos no son hechos aislados. Más bien, permiten identificar patrones que se repiten con frecuencia en el Caribe Sur:
Intervenciones pequeñas que parecen menores, pero que preparan el terreno para transformaciones mayores.
Humedales que se drenan o rellenan de forma progresiva.
Eliminación del sotobosque como estrategia para reducir el bosque sin necesidad de una tala visible.
Árboles debilitados por acciones previas que luego son eliminados mediante permisos.
Falta de seguimiento institucional después de las denuncias.
Lo que está en juego no es únicamente un árbol o un terreno específico. Lo que se está transformando es el equilibrio ecológico de toda una zona que depende de los humedales, el bosque y la biodiversidad para sostener la vida.
Mantenerse alerta: el papel del monitoreo comunitario
En territorios donde la presión ambiental es cada vez mayor, el monitoreo constante se vuelve una forma de defensa del territorio. Lo que permiten estos reportes no es solo documentar el daño, sino hacerlo visible antes de que sea irreversible.
Estar atentos, documentar lo que ocurre, denunciar cuando es necesario y acompañar los procesos desde la comunidad sigue siendo una de las pocas herramientas que permiten frenar el deterioro. En el Caribe Sur, donde los cambios están ocurriendo rápidamente, cada registro cuenta.
Porque cuando el daño se vuelve rutina, lo primero que se pierde es la capacidad de verlo. Y justamente por eso, mirar el territorio con atención sigue siendo una tarea urgente.