Me determiné a contribuir para la organización de un evento disco en el Colegio Alemán de Samborondón para su evento llamado "Día de campo".
La oportunidad de contribuir a la organización de un evento disco en el Colegio Alemán de Samborondón para su "Día de campo" fue una experiencia CAS que desafió mis habilidades organizativas, mi capacidad de trabajo en equipo y mi compromiso con la comunidad escolar. A pesar de que nunca había participado en la planificación de un evento de esta magnitud, decidí dar un paso adelante y sumergirme en este emocionante proyecto.
El "Día de campo" era un evento anual muy esperado por estudiantes, profesores y padres en nuestro colegio. La idea de organizar un evento disco dentro de esta celebración añadió un elemento de diversión y entretenimiento adicional. Sin embargo, pronto me di cuenta de que la tarea de coordinar un evento de esta envergadura requeriría un esfuerzo considerable y un enfoque organizativo sólido.
Mi primera tarea fue unirme a un equipo de compañeros voluntarios que compartían el mismo entusiasmo por el evento. Juntos, definimos los roles y responsabilidades de cada uno y establecimos un cronograma de trabajo. La comunicación constante y la colaboración se convirtieron en las piedras angulares de nuestro enfoque.
Fui seleccionado para asistir en la organizaxción de una sala disco, para que los pequeños se diviertan bailando con música alta en un lugar cerrado y oscuro con luces de neón. Me gustó esta idea porque las discos son muy llamativas para los chicos entre 7 y 13 años. Con mi grupo nos decidimos en quienes llevarían los materiales para hacer la sala Disco. Yo llevé carteles y pintura de Neón para las decoraciones de la entrada.
Mi grupo y yo nos reunimos un par de días antes del día de campo para dejar todo preparado en la sala Disco. Todos llevaron lo que se les solicitó y nos pusimos manos a la obra en la creación de la sala Disco. Nos tomó más de 4 horas de tener lista la sala Disco para que los visitantes disfruten del lugar y un compañero del grupo se ofreció para ser de DJ de la Disco.
Finalmente, el día del evento llegó y ver a nuestros compañeros de escuela disfrutar de la música y la diversión que habíamos organizado fue una recompensa inmensa. La atmósfera llena de energía y las sonrisas en los rostros de todos hicieron que todo el esfuerzo valiera la pena.
La presión y los obstáculos a lo largo del camino nos pusieron a prueba, pero cada desafío era una oportunidad de aprendizaje. Aprendí a tomar decisiones bajo presión, a ser flexible y a adaptarme a situaciones imprevistas. También experimenté la importancia de la paciencia y la perseverancia cuando surgían problemas de último momento.
Uno de los desafíos clave fue la coordinación de todos los elementos del evento, desde la selección de la música y la decoración hasta la logística y la seguridad. Aprendí a negociar con proveedores, a manejar un presupuesto y a garantizar que todos los aspectos técnicos estuvieran en su lugar. Además, tuvimos que asegurarnos de que el evento disco se integrara sin problemas en el "Día de campo" existente.
Esta experiencia CAS me enseñó que, a veces, es necesario asumir desafíos que están fuera de nuestra zona de confort para crecer y contribuir de manera significativa a la comunidad. Aprendí a trabajar en equipo, a liderar proyectos, a ser organizado y a perseverar en la consecución de metas. Además, me hizo apreciar la importancia de la colaboración y el espíritu de comunidad en la creación de experiencias memorables.
Mi participación en la organización de un evento disco para el "Día de campo" del Colegio Alemán de Samborondón fue una experiencia CAS enriquecedora que me dejó con valiosas lecciones de vida y un sentido de logro al haber contribuido al bienestar y la diversión de mi comunidad escolar.