La principal actividad del Museu Geològic del Seminari de Barcelona es el estudio de los fósiles y la divulgación de la paleontología.
El Museo es propiedad del Arzobispado de Barcelona y fue fundado en 1874, si bien tiene como precedente el Gabinete de Historia Natural, creado en 1817 e incorporado posteriormente a la Biblioteca Episcopal.
Descubre el origen del MGSB en esta cronología a lo largo de más de 150 años de historia.
El primer director del Museo fue el Dr. Jaume Almera (1845-1919), que se introdujo en el mundo de la geología de la mano de J. J. Landerer, geólogo y astrónomo de Tortosa, quien le enseñó la geología práctica (región de Morella) y apadrinó su entrada en la Société Géologique de France en el año 18. Barcelona se dedicó a la confección del mapa geológico de la provincia de Barcelona, que todavía hoy es de uso habitual y ha sido muy elogiado por científicos tanto nacionales como extranjeros. En 1898 consiguió que la Sociedad Geológica de France celebrase una reunión extraordinaria en Barcelona, en la que el Museo tuvo un papel destacado. Almera publicó importantes monografías paleontológicas sobre los fósiles del Mioceno y sobre los terrenos pliocenos cercanos a Barcelona, hoy casi desaparecidos a causa de la presión urbanística. Su nombre se perpetúa en el nuevo edificio del CSIC, proyectado en 1965 e inaugurado posteriormente.
A su muerte, el Museo pasó por momentos difíciles, puesto que quien había sido preconizado como futuro director, Mn. Norbert Font y Sagué, había muerto en 1910 a causa del tifus. Font i Sagué fue un científico destacado, introductor de la espeleología en Cataluña y autor de un Curso de geología en catalán.
En 1926, Josep Ramon Bataller (1890-1962) asumió la dirección del Museo, dando continuidad a la obra del Dr. Almera. Durante la Guerra Civil, la institución sufrió una devastación total, y Bataller emprendió su reconstrucción heroica. Además, se convirtió en el primer catedrático de Paleontología de la Universidad de Barcelona (1955), doctor honoris causa por la Universidad de Toulouse y miembro de diversas sociedades científicas. En su trayectoria investigadora destacan los estudios sobre los fósiles del Mesozoico, de importancia primordial, especialmente los trabajos sobre los corales cretáceos. Mantuvo una relación destacada con el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), identificando fósiles y estudiando y redactando varias hojas del mapa geológico nacional a escala 1:50.000. En 1951 se incorporó al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La vinculación entre el CSIC y el Museo alcanzó su máximo desarrollo con su sucesor, el Dr. Vía, con la creación, en 1966 y dentro del Museo, de la Sección de Bioestratigrafía del CSIC.
En 1962 el Dr. Lluís Via (1910-1991) sustituyó al Dr. Bataller en la dirección del MGSB. El Dr. Vía había sido profesor auxiliar del Dr. Bataller. Su tesis doctoral, galardonada con el premio extraordinario, versó sobre los cangrejos del Eoceno español, ámbito en el que se convirtió en un especialista de renombre internacional. Durante su dirección el Museo se enriqueció en todos los aspectos, tanto materiales —con nuevas dependencias— como científicos, con más vitrinas y una biblioteca especializada, y se trabajó para abrirlo a los estudiosos y aficionados rigurosos. Durante su mandato se celebró debidamente el centenario del Museo.
Tras la muerte del Dr. Vía, la dirección del Museo pasó al Dr. Sebastià Calzada, especialista en braquiópodos y gasterópodos cretáceos, que se doctoró en 1975 con una tesis sobre los braquiópodos del Cretáceo del levante peninsular. Calzada es autor de numerosos artículos de carácter paleontológico e impulsó la proyección divulgativa del Museo, especialmente en el ámbito exterior, mediante revistas especializadas, insistiendo en la investigación y su posterior difusión. En este sentido, cabe destacar la labor del profesor Francesc Carrasco (equinoideos), de Ramon Mañé (1921-2018) (peces), de los Sres. Magrans y Ferrer (fauna paleozoica), del dr. Antoni Abad (fauna eocénica) y de Joan Corbacho (trilobits de Marruecos). Además, impulsó y consolidó la Associació d’Amics del Museu (1994) con la ayuda de Mn. Santiago Casanova (1922-2011), colaborador del Museo desde la etapa del Dr. Bataller y primer presidente de la Asociación. También facilitó a Josep M. Asensi la creación de Sala Carles, de finalidad didáctica, inaugurada en el año 2000.
En 2009 le fue concedida al MGSB la "Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya" en reconocimiento a la valiosa labor científica.
En 2022 el MGSB fue distinguido por el Ayuntamiento de Barcelona como entidad centenaria con una trayectoria estrechamente vinculada a la ciudad.
Además, el Museo colabora con: