Es una forma de inteligencia que reacciona a un conjunto de personas que a través de algún tipo de interacción de actividades coordinadas, que posibilitan la realización de objetivos propuestos.
La inteligencia colaborativa se ocupa de problemas donde la experiencia de cada individuo, y las diferentes interpretaciones de distintos expertos son críticos para la resolución de problemas. Un ejemplo de aplicación son las comunidades de estudio, donde grupos profesionales, intercambian conocimientos para desarrollar un conocimiento especializado, compartiendo aprendizajes basados en la reflexión compartida sobre diferentes experiencias.
A partir de esto se desarrolla lo que es la inteligencia emergente que es el producto final de las intervenciones llevadas a cabo por especialistas que conjuntan los saberes.
Esto puede explicarse con un práctico ejemplo, que son las colonias de hormigas. Estas son capaces de desarrollar comportamientos más inteligentes y adaptativos en conjunto, ya que una hormiga por individual no es capaz de desarrollar acciones que permitan su supervivencia. La colonia siempre busca un comportamiento colectivo con el fin de buscar soluciones a problemas como cargar objetos, encontrar rutas de fácil llegada y facilitar las fuentes de alimento. Este comportamiento se desarrolla a consecuencia de la auto-organización y comunicación indirecta de las hormigas.
Por lo tanto, podemos concluir que la inteligencia emergente actúa como los comportamientos inteligentes causados por la intervención de un conjunto de seres individuales que buscan un mismo fin.