Meridiano Universitario - Edición 1 - Noviembre de 2025 - Cúcuta, Colombia - Periodicidad Mensual - ISSN 3115-235X (en línea)
Estrategia de Comunicación, Pensamiento Crítico y Creativo y Transformación de la Universidad Francisco de Paula Santander
Agoniza el último trimestre del año 2025, momento propicio para hacer un corte y cierre del pasado y pensar el futuro. Hace menos de un lustro enfrentábamos la pandemia por COVID19, que nos enseñó la urgencia de una transformación universitaria, no sólo digital. ¿Qué tanto ha cambiado nuestra Alma Mater desde entonces? ¿Qué perdimos y ganamos los estudiantes, profesores, administrativos y graduados en ese lustro? ¿Qué nos diferencia del siglo pasado? ¿Qué tanto sabemos y recordamos de ese pasado? ¿Cuál futuro estamos construyendo, cuál queremos y cuál deberíamos construir? ¿La UFPS avanza, retrocede o está estancada? Estas y muchas otras preguntas conviene hacerlas a la universidad colombiana y del mundo, porque la especie y el planeta viven una coyuntura crítica, un periodo histórico clave y determinante.
Una respuesta probable de quienes tienen el poder y ostentan cargos de representación, de quienes gobiernan la UFPS, es que “vivimos el mejor momento tenemos acreditaciones y certificaciones de calidad, del Ministerio de Educación y de ICONTEC, ISO, 21001:2018 y 9001:2015”. Desde su burbuja del poder creen que el hábito hace al monje, pero interpretan mal la locución latina, porque el adagio es “habitus non facit monachum”. ¡Qué paradoja! Sin embargo, quienes no estamos en el poder, ni bajo su sombra, consideramos que en la UFPS las cosas no están bien. Aunque tenemos puesto un fino y costoso hábito de alta calidad, los hábitos cotidianos, las prácticas, los hechos indican lo contrario.
Por eso nace nuestro micro periódico, que ojalá crezca y evolucione con el tiempo y lidere cambios. Es una iniciativa de profesores universitarios, pensadores críticos, creativos y soñadores, con visiones muy diferentes a quienes nos gobiernan. Decidimos no seguir en silencio, no seguir muertos ni anulados por el poder que gobierna desde hace un cuarto de siglo, un peligroso poder autoritario bajo apariencia de democracia.
Nuestro nombre honra la historia de la UFPS: en otras épocas, cuando el discurso dialógico-crítico funcionaba en la práctica, pero no había teoría, existió la revista y luego el periódico Oriente Universitario (busquen en la hemeroteca). Y en oposición existió Occidente Universitario, cuando funcionaba la Asociación de Profesores (busquen en Internet), junto a Huella Humanista, de profesores humanistas y Museo, de los otrora movimientos estudiantiles...
Queremos, desde la rigurosidad del texto escrito, insistir en una verdadera y mejor Alma Mater: con transparencia en la información; comunicación abierta y fluida; donde se pueda dialogar, criticar y construir en medio de la diferencia; donde la democracia funcione y se respete la dignidad de los profesores; donde el respeto por los valores, derechos y deberes sea algo natural y no un intercambio de ruegos y favores con cálculos políticos.
(Fotografías @miljeveco. Superior del año 2017. Inferior del año 2022)
El fin de la autonomía universitaria es la independencia entre universidad y gobierno: la Academia lejos de los vaivenes políticos, pero bajo los límites del Estado, de la Constitución y las leyes. Esos límites garantizan el bien común y evitan abusos y arbitrariedades, tanto dentro como fuera de la universidad. En Colombia, estos límites se han roto y es uno de los principales problemas que las apariencias ocultan. Para la muestra dos botones:
En primer lugar, el caso de la Universidad Nacional de Colombia, que tiene dos rectores, ambos elegidos por el Consejo Superior Universitario (CSU), uno posesionado en notaría y después apartado del cargo y el otro en ejercicio. Sin duda hay una transgresión de los límites a la autonomía universitaria, tanto externa como interna y en la mejor universidad pública del país, que ahora está a la expectativa de un fallo definitivo.
En segundo lugar está nuestra universidad y un fallo reciente de la Procuraduría, relacionado con la elección de Rector en el año 2021. Previamente, en el año 2022, el Consejo de Estado había declarado nula la elección y ahora la Procuraduría formuló auto de cargos a quienes participaron en dicha elección y se equivocaron. Es una situación desafortunada, que le resta legitimidad a dos compañeros profesores y directivos, uno de ellos nombrado recientemente miembro del CSU, pese a los cargos disciplinarios: violar la Constitución en su artículo 6, al extralimitarse en el ejercicio de sus funciones y en su artículo 209, al infringir el principio de moralidad administrativa y violar el numeral 18 del artículo 35 del Código Disciplinario Único (Ley 734 de 2002), al nombrar y posesionar en un cargo público a una persona que no cumplía los requisitos de ley.
Sin duda alguna, es necesario preguntar: ¿Fue omisión, desconocimiento, ingenuidad, soberbia, dolo o qué intereses había diferentes a la Academia? Si bien manifestamos solidaridad con nuestros compañeros profesores, no estamos en connivencia con sus prácticas. Porque, en el ejercicio de la gobernanza universitaria, tenemos una responsabilidad legal y ética al asumir cargos de dirección o de representación, por designación o al ser elegidos. Al parecer la cultura es seguir la popular frase que aparece en una entrevista del periódico La Opinión del 25 de Junio de 2021: “El Derecho es tan bonito que es interpretativo...”, aunque la interpretación de los jueces sea diferente.
Nuestros compañeros deberían renunciar a sus cargos directivos y de representación y dedicarse a su defensa, es una cuestión de ética y respeto, en especial a los estudiantes. ¿Cuál es el ejemplo de competencias ciudadanas para nuestros estudiantes? Como cierra el artículo del Observatorio de la Universidad y como titulamos ésta sección: “la legalidad no es negociable, ni siquiera en nombre de la autonomía”, la ética, principios y valores, la Academia no son negociables.
(Caricatura Generada con Gemini AI - Prompt @miljeveco)
En idioma zulú existe la palabra “ubuntu”, cuya traducción literal es “humanidad”, que se interpreta “Yo soy porque nosotros somos”. Ubuntu resume parte de la filosofía que acabó el apartheid en Sudáfrica, en tiempos de Nelson Mandela, muy apropiado para nuestros tiempos en Colombia y la UFPS. Si en clase se pregunta a los estudiantes “¿quién es su representante al Comité Curricular o Consejo de Facultad?”, la respuesta mayoritaria es “¿qué es eso?, no sabemos”. Algo similar sucede con los graduados e incluso con los profesores. Y aunque se conozca a quien designaron o eligieron como representante, desde hace muchos años nadie nos representa. Es algo triste y de nuevo paradójico. La Estructura Orgánica, el Estatuto General y toda la normatividad de la UFPS tienen un espíritu colegiado, pluralista, meritocrático y democrático. Pero quienes tienen cargos de representación en los diferentes Consejos y Comités de la Universidad no siguen ese espíritu, no cumplen su deber de ser la voz y los oídos de todas las personas, de rendir cuentas, de informarnos y preguntarnos, simplemente obedecen el régimen autoritario que gobierna y desdibuja el Alma Mater, bajo el disfraz de la Alta Calidad.
La consecuencia, también paradójica, de que nuestros representantes no cumplan su deber y obedezcan en silencio es la incoherencia entre el discurso y la práctica. Las palabras ya no corresponden a la realidad, eso que llaman posverdad. Desgastan las palabras, incluso al extremo de plagiar las nuestras (el plagio es clave en su visión política). Dicen “nosotros”, pero no como en Ubuntu, sino como el poema de José Manuel Arango. Y por ese camino legislan, ejecutan y controlan, por ese camino reconfiguraron la estructura orgánica. Por ejemplo, los Acuerdos 036 y 067 de 2018 del CSU centralizan el poder en el Rector, quien obra como un dictador y decide quién es el Jefe del Plan de Estudios y quienes los miembros del comité curricular, para aniquilar la disidencia académica, anular las voces críticas y consolidar su hegemonía. Como este ejemplo hay muchos más, también hay resoluciones y actas.
Porque ahora legislan con actas, circulares, interpretaciones, derogación tácita y con procedimientos y formatos (con certificado ICONTEC), pero violando el principio de publicidad de la información y sin deliberación racional. Y no para aquí, porque, al tener el poder total, excluyen a profesores de carrera y nombran en cargos directivos y de representación a profesores de contrato, porque algunos profesores no somos “del proyecto” (¿su proyecto político?). Ante esta realidad, es clave que los cargos de representación sean diversos, que se escuchen todas las voces y estemos informados. En coherencia, hemos remitido cartas a la Rectora, Secretaría General, Consejo Electoral y CSU. Allí se solicita convocar y proyectar con anticipación el calendario para la elección de los próximos Representantes Profesorales, para evitar prórrogas injustificadas y garantizar participación, transparencia y democracia.
En resumen: ¡las apariencias engañan y es urgente una transformación de la UFPS!
(Imagen Ubuntu Generada con Gemini AI - Prompt @miljeveco)
(Fotografía, antigua ofiina del Consejo Superior Estudiantil de la UFPS, Fundadores Piso 3)
Nos gustaría escribir más, por ejemplo sobre currículo, calidad, feminismo, acoso, suicidio, inteligencia artificial... Pero decidimos usar dos páginas... Nos vemos en la Edición N° 2...
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