Serie de pinturas provenientes de la experiencia pandémica, realizadas durante 2022 buscando un lenguaje a través del color y las formas que pudieran permitirme proyectar la resistencia de la pintura misma en este nuevo tiempo donde las exigencias del mundo actual nos reclama pulcritud y calidad, asepsia y exactitud, lo medido y premeditado, lo racional y lo culto, alejando al arte de la esencia humana del error y las exquisitas delicias del horror de la vida misma. Fuera de toda fantasía, el arte aun trasciende como testigo del paso de esta humanidad a través del tiempo, por eso esta serie de trabajos pretende rescatar esas dos cualidades: el valor de la pintura y la fragilidad humana que algunos prefieren olvidar envueltos en placeres efímeros, carnales y materialistas, en un juego macabro de donde el arte mismo no puede escapar.