Rasguños
Los pequeños cortes y rasguños son frecuentes y no suelen ser graves. Se producen cuando la piel sufre un daño leve, como una caída o un pequeño accidente. Estas lesiones suelen curarse solas con unos cuidados mínimos.
Utiliza agua limpia y un jabón suave para eliminar la suciedad y las bacterias. Seque la zona dando golpecitos con un paño limpio.
Utiliza una solución antiséptica para desinfectar la herida. Esto ayuda a prevenir las infecciones.
Aplica una pequeña venda o tira adhesiva para mantener limpia la zona. Cambia la venda a diario o si se moja o ensucia.
Vigila la herida para asegurarte de que cicatriza correctamente. Busca signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón o pus.